FLUIDO ELÉCTRICO
Autor: Eduardo Orta Hernández.
Se va la tarde,
la oscuridad es total,
no veo, no camino,
sudo en este cajón de concreto,
en este estilo gringo,
en esta construcción vertical.
Los niños lloran
en la espesura de la noche,
el anciano postrado
es una gran lágrima de sudor.
Descompuestos los alimentos,
dañados los electrodomésticos,
se escuchan estridentes quejas,
masivas “mentadas de madre”,
el grito: “¡¡inútil gobierno!!”
hasta cuando la voracidad petrolera,
se tragan a mordisco la electricidad,
son monstruos de nuestra desgracia.
El comercio bloqueado,
el herrero sin la forja,
el enfermo en el hospital,
en su horno comparte la fiebre.
La paciencia se acaba,
la República también,
no existe derecho a ser informado,
la Constitución letra muerta,
los cortes eléctricos no avisan,
nos sorprenden,
sin derechos, el silencio es total,
sin notificada programación,
la negada electricidad,
nos convierte en no ciudadanos,
renace la sociedad esclava,
somos capitis deminutio máxima,
no merecedores del aviso oportuno,
nuestra personalidad disminuida,
ignorada la ciudadanía,
inexistente los derechos de familia,
los derechos de gente,
negada libertad del uso eléctrico.
El poder absoluto, el silencio total,
es dictadura de la gerencia,
nada les importa,
son los amos,
con el látigo sobre nuestras espaldas,
en cada corte eléctrico sin anuncio,
sin comunicados en cada ausencia,
no hay previsión, ni respeto al otro,
es evidente omisión,
desprecio a la población,
la precaria infraestructura.
Sufrimos la doble desgracia,
por la negada electricidad,
por el no aviso de cada día,
golpean el rostro,
a toda hora,
nos asombra,
desconcierta el martillo,
la cuchilla baja,
el tajo, la incisión, la cortadura,
el trato de no ciudadano.
Primero el capital,
el interés transnacional,
después la gente,
si algo queda,
es el modelo político económico,
capitalismo dependiente.
Polvorín poesía