El sábado 3 de enero de 2026 quedará grabado en Venezuela como un quiebre histórico, doloroso, incomprensible comparable a la muerte de Chávez o al golpe de Estado de 2002, por citar algunos hechos recientes de este siglo XXI. Ese día nos despertamos con un país invadido por los gringos, un presidente y su esposa secuestrados y sacados del territorio nacional, acontecimiento sin antecedente en nuestro patria y en buena parte del mundo. Suceso que nos partió en múltiples pedazos y que aun no logramos entender y digerir, en su justa dimensión.
Lejos de digerir lo sucedido, ocurren nuevos eventos que oscurecen aun más el panorama, como el despliegue militar del sábado 23 de mayo, que huele más a un reforzamiento de la invasión, que a un operativo más, el cual ha sido rechazado por buena parte de la población. Y que vuelve a revivir lo que ocurrió a comienzo de año.
El 3 de enero, cuando en la madrugada se realizaron los bombardeos y el asesinato de cerca de 100 personas, entre venezolanos y cubanos, así como la destrucción de cientos de inmuebles y el terror inmedible de muchos de quienes vivieron, en tiempo real, ese terrorífico momento solo conocido en películas y series, otras, como yo, lo supimos al día siguiente, cuando el celular nos trajo la mala noticia, la increíble noticia, que aun no terminamos de digerir.
Ese sábado 3 de enero, aun con la resaca navideña, nos encontramos con la declaración dolorosa y atroz de Delcy Rodríguez, pidiendo la Fe de vida de Nicolas, el presidente de Venezuela. Ese día, ella sería escogida como la próxima presidenta encargada del país, dada su condición de vicepresidenta. Por primera vez, una mujer asumiría ese cargo en Venezuela. Todo era asombro y desconcierto. Todo sucedía a una velocidad difícil de digerir.
Cuando dio su primer discurso, afirmó:
«Me dirijo a ustedes en la noche más oscura de nuestra historia. Hace apenas semanas, éramos un pueblo soberano, con nuestros conflictos, nuestras esperanzas, nuestra vida normal. Y en un instante, el cielo se desplomó sobre nosotros. Presenciamos un poder destructivo más allá de nuestra comprensión. Perdimos a nuestros líderes, a familias enteras, a pedazos de nuestras ciudades. El dolor que llevamos dentro es un país entero llorando».
Luego enfatizó, que ella no busco es puesto «No les voy a mentir: no me eligieron las urnas. Me eligió el caos. Y acepté esta carga por una sola razón: para evitar que un caos mayor, una destrucción total, se llevara lo último que nos queda: nuestra gente. Cada uno de ustedes».
En esa locución pudimos sopesar la gravedad de lo ocurrido «Nos encontramos en un estado de emergencia nacional sin precedentes. No es una metáfora. Es un cálculo de supervivencia pura y dura».
Y agregaba : «Cualquier gesto de rechazo frontal, cualquier acto de violencia contra ellos, no sería un acto de heroísmo. Sería un acto de suicidio colectivo. Y mi primer mandato, el único que me he impuesto en esta pesadilla, es evitar que nadie más tenga que morir.
El petroleo, nuestro principal recurso, es ahora nuestra única moneda de cambio. Es el precio de un alto al fuego permanente. Ellos la necesitan. Nosotros necesitamos que no vuelvan a disparar.
Yo he elegido la paciencia. He elegido la reconstrucción desde los escombros. Cada barril de petróleo que sale es un día más de tregua que compramos. Y en ese día, nuestro deber sagrado es hacer tres cosas: enterrar a nuestros muertos, cuidar a nuestros vivos y fortalecer nuestra casa».
He escuchado las voces que me llaman traidora, cobarde. Las llevo en el pecho como un puñal. Pero les hago una pregunta, la pregunta más difícil de todas: ¿Qué preferirían? ¿Una resistencia simbólica que encienda la mecha de nuestra aniquilación, o la paciencia agónica que nos permita vivir un día más, respirar un día más, y desde ahí, reconstruir? » .
En esos días también habló de derrotar la Doctrina Monroe por medios diplomáticos. Tremendo desafío!
Por su parte, Luis Brito escribió: «Sufrimos un golpe atroz. Si queremos superarlo, debemos admitirlo, investigar causas, corregir efectos. Reiteramos que según encuesta de Hinterlaces de octubre de 2025, el 83 % de los consultados estaría dispuesto a enfrentar una invasión militar extranjera, sólo 6 % no lo haría, y 89 % consideró que el verdadero objetivo de una eventual intervención sería derrocar al presidente Nicolás Maduro para apoderarse del petróleo.
Y prosigue: » Por la indefinición que reina sobre la materia, presumimos que el agresor aspira a un poder discrecional absolutamente totalitario que implique la desaparición de la soberanía de Venezuela y la rebatiña incondicional de sus recursos.
Desde la invasión se libran dos batallas: una por la aniquilación de nuestro país, y otra por la plena recuperación de la soberanía, los recursos, la Independencia, la autonomía y la autodeterminación del pueblo venezolano.
La defensa propia es el más innegable de los Derechos Humanos, y nos corresponde ejercerla como Resistencia en la medida de nuestras posibilidades, con pensamientos, palabras y obras. Ideas para comprender la atroz realidad, palabras para denunciarla, obras para modificarla. Las organizaciones existentes han de ser orientadas hacia la resistencia y la victoria; cuando ello no sea posible, cabe crear otras nuevas. Hay tantas formas de resistencia como personas y talentos; cada quien debe asumirla en el ámbito de sus habilidades, capacidades y competencias. La resistencia debe revestir más formas que la opresión que combate, y un pueblo tiene derecho a ejercerlas todas antes que consentir en su servidumbre o su extinción.
Resisto, luego existo» .
Así, los venezolanos y venezolanas comenzamos a transitar ese camino inédito y doloroso de vivir en un país tutelado, sin antecedentes, sin herramientas, sin consuelo por lo que nos ha tocado vivir y por lo que nos espera. Esta nueva realidad ya no cabe en nuestros corazones, en nuestra memoria y en nuestra piel. Cuál será el próximo acontecimiento.
Por todo esto, decidí hacer una encuesta, vía guasap, a personas de diferente adscripción política dentro y fuera de Venezuela, en diferentes momentos, sobre lo qué hicieron el 3 de enero cuando supieron lo del bombardeo y lo del secuestro de Maduro y Cilia. Muchos no quisieron contestar, otros lo hicieron tardíamente, otros de forma anónima. En general, hay un rechazo hacia lo que ocurrió ese día, pero también hay mucha rabia e incertidumbre sobre el futuro. Los que celebran son minorías. Menos mal.
La multiplicidad de acciones, a favor o en contra de esta invasión, ha generado una variopinta gama de opiniones que merecen la pena ser leídas y comprendidas. El nuevo momento que nos toca está lleno de esta posiciones múltiples y variadas, que expresan la voz del siglo XXI venezolano. Hay de todo, pero vale la pena leerlos y releerlos. Todos ellos son la expresión del país que somos.
Veamos :
Ivette, periodista: Por lo general, los primeros días del año me gusta ir a la playa, a Paraguaná. Había planeado, con unos amigos, ir en unos de esos tours que salen en redes y uno de ellos ya tenía experiencia en el viaje. A última hora, les dije que no podía ir, no me daban los números $ y aún no estaba convencida de irnos el 2 de enero para regresar el 3… Por uno de ellos me entero, en la madrugada, de la situación de intervención militar en Caracas. Me llamaron como a las 4 a.m. para decirme que por las redes decían que se habían llevado al presidente. Por su puesto no lo podía creer. En una alcabala pararon el bus y los devolvieron a Maracaibo por lo que estaba sucediendo… Estaba sin internet… Agradecí no haber salido en el tour , pero la incertidumbre de lo que estaba sucediendo no me dejó dormir en toda la noche.
Ramón, periodista: El 3 de enero me despertó una llamada de un amigo, pasada las de 2 de la madrugada; me avisó que algo pasaba en Caracas con un bombardeo. De inmediato, la reacción fue revisar las RRSS y ver algunas publicaciones, sin embargo, con la incredulidad de los Fake News, intenté llamar a otros compañeros, en la capital, sin embargo, la comunicación fue fallida. Confieso que no me sorprendió, era de esperarse ante los acontecimientos previos en 2025, con el bloqueo naval y la zona de exclusión aérea declarada, cuando advirtieron, desde EE.UU sobre los vuelos hacia y desde Venezuela.
Lo otro, era la respuesta de movilización en el territorio, en la madrugada y la concentración en puntos estratégicos de la Unión Cívico Militar Policial, como se había practicado en los simulacros convocados en cada Región de Defensa Integral. Sin embargo, el desconcierto y asombro de otros compañeros e incertidumbre era evidente. Reaccionamos y nos movimos a las concentraciones en el centro de la ciudad de Maracaibo, colocando cornetas cerca de la plaza Bolívar para amplificar las noticias del Sistema de Medios Públicos. Pronto se escucharon las consignas: «Maduro aguanta el Pueblo se levanta». Uno que otro nos preguntaban qué te parece la situación, porqué no se activaron sistemas de defensa, sin embargo, preferí no dar lugar a las especulaciones ni a los rumores.
Nataly, promotora cultural: En la madrugada del 03/01/26 recibí una llamada a las 4.00 a.m de mi madre. Revisé el teléf y al darme cuenta que era ella me preocupé, le atendí y sus palabras eran de suma preocupación y angustia. «Hija, sabes lo que está pasando en Caracas» yo, entre el sueño y la sorpresa, le dije que no y pregunté por la salud de todos . Ella me cuenta que se llevaron a Maduro y a Cilia… Sentí taquicardia, respiré hondo. Pregunté si tenían comida y provisiones. Me dijo que no. Luego de conversar con ella, me dispuse a lavarme, terminar de despertar y ver la televisión. Cada pregunta sin respuesta era más angustiante, y luego de escuchar el consensuado discurso, de medios de derecha, pensé: al presidente lo entregaron. No me convence, hasta el sol de hoy, que no fue un secuestro sino un pacto.
Verónica, trabajadora de la administración pública: Estaba durmiendo y mi primera reacción, al ver los vídeos que me pasaron, fue de una angustia terrible, pensaba que estaban sobre todo el país, que el bombardeo nos aniquilaría. Hoy día, seguimos en un limbo, porque no hay noticias gubernamentales. Sólo veo, con tristeza y angustia, a mi país vuelto a ser colonia y despojándonos de nuestros recursos naturales. No veo que haya una mejoría en lo social: sueldos, mejor calidad de vida. Es angustiante!!!
Fany, médica en ejercicio: El 3 /01/26 era de madrugada, una amiga me llama desde España para informarme que estaban bombardeando Caracas. Asombro, constatar la información, cierto, llamar a mi hijo a Margarita. En la mañana me fui a la Plaza Bolivar de Maracaibo, desconcierto, donde está el presidente Maduro y la diputada Cilia Flores. La presidenta encargada pidiendo prueba de vida de ambos! Nos fuimos a la Alcaldía de Sinamaica, reunión con los empleados y posteriormente con la alcaldesa. Recordé la caída de Marcos Pérez Jimenez, después de 10 largos años de exilio de mi padre en Maicao, Colombia; recordé el 4/2/1992, rebelión militar contra Carlos Andrés Pérez, después que asumió el poder, golpe de Estado contra Chávez, a los 8 meses golpe petrolero, partida de Chávez,
Erwing. Ingeniero, San Cristóbal: El tres de enero se sintió un asombro, sentí un estado de rabia e indignación, llamé y me comuniqué de inmediato con familiares y amigos. No creía lo que enviaban por guasap y también, de inmediato, procedí con rabia a bloquear de la mensajería, a todos los contactos que hubiesen estado solicitando la intervención o que hubiesen manifestando regocijo… Sin mirar parentesco, bloqueados hasta el sol de hoy, sobre todos los más allegados, familiares. Con extrañeza veía que no hubo respuesta militar, y con extrañeza veía que existía energía eléctrica y sobretodo mensajes, etc. Qué extraño está todo. A los amigos, continúe haciéndoles sugerencias, de seguridad y también pensé en ir donde me indicarán, a fin de soportar o ayudar a defendernos de la invasión. En expectativa, esperaba más ataques. Estaba en mi casa, resguardado con mi familia y haciendo cálculos de los posibles lugares de próximas agresiones y bombas en mi localidad… Ciertamente, aquí habíamos realizado una mínima acción para sobrevivir un mes y un vehículo full de combustible y operativo. A la fecha, hemos ido desarmando ese estado de sobre supervivencia, comiendo lo almacenado.
Gabriela, profesora universitaria: Nosotros estábamos en casa, no nos dimos cuenta del hecho en sí, pero después de muchas reflexiones sabíamos que algo pasaría. Serían muchas cosas que analizar, pero te confieso que siento mucha decepción con el proyecto, básicamente por el abandono al pueblo y la gran corrupción. La gente no estaba dispuesta a defenderlo y eso es muy grave. Creo que la sintonía que se dio con Chávez, se perdió. Es mi reflexión más importante.
Rosa, Sicóloga, en España: Yo estaba y estoy en España. Lo viví con una infinita tristeza. Lo viví con culpa por no haber estado allí. Mi sensación es la de ruptura interna. Me parece que la paz es un artefacto que explota. Un silencio en la distancia. Un engaño de rojo, robo y pegamento.
Jhony, Economista: Estaba durmiendo. Como a las 3 de la madruga me levanto, y mi hija me da la noticia que nos han invadido y, al presidente Maduro y a la primera combatiente Cilia Flores se los habían llevado secuestrados. En el momento, me pregunté dónde estaban los militares nuestros, la custodia del presiente secuestrado, cómo habían reaccionado los custodios, y por la cantidad de muertos por los bombardeos en Caracas, y Miranda. Seguíamos la información de las redes. Dentro el análisis, compartido con la familia, destacamos la confianza del presidente de que habría invasión, por las conversaciones adelantadas con personeros del gobierno del Norte. Por otra parte, destacamos como había fallado la contrainteligencia militar y policial, así como la supremacía de equipos y armamento de la potencia de EE.UU. Me sentí con un dejo de desilusión y frustración por la no correspondencia entre el discurso oficial y el hecho práctico. Creo que nos vencieron y nos están recolonizando, sin que se alce las voz del espíritu patriótico, su heroísmo y la dignidad de los hijos de Chávez y Bolívar. No pasarán…
Doriana, asistente dental: Estaba en mi casa durmiendo, llorando de felicidad. Nunca me imaginé un cambio tan significativo para mí país y espero ver que se los lleven a todos.
Eddie, periodista, residente en Chile: Lo viví con sorpresa, alegría y a la vez preocupación por las reacciones que podían venir. Estaba en el exterior. Los gritos de celebración de los compatriotas por lo acontecido, se escuchaban por montón y se celebró todo el día. No apoyo la violencia de ningún tipo, pero considero que esta salida fue propiciada por el gobierno venezolano, si se toma en cuenta el error de muchos años, al decir que «no saldrían ni por las buenas ni por las malas». Considero que la actitud actual de las autoridades es una apertura para convivir todos, de la mejor manera, como siempre debió ser. Los cambios, el progreso y lo positivo que pueda venir es y serán muy lentos.
Artemio, escritor: En mi opinión fue de sorpresa. Por la hora temprana, yo estaba en mi casa. Mi primera reacción fue de rabia, de mucho enojo. Particularmente, pensé muchas cosas: jamás pensé que se atrevieran, y menos que secuestraran a nuestro Presidente. Cómo no teníamos información detallada (y aún falta por atar muchos cabos sueltos para ampliar esa información). La primera impresión me pareció una incursión y violación a nuestra soberanía, que fue presentada por el bandido internacional de Trump como algo fácil, aunque después hemos sabido que no fue fácil porque salieron golpeados, por cuyo motivo huyeron rápido. Particularmente, temo que maten a Maduro, aunque ese maldito viejo pedófilo si cae pronto, como todo lo predice, tal vez Maduro corra mejor suerte. Ojalá, oh Alá.
Jesús, trabajador universitario: El 3 de enero, a la hora en que comenzó el conflicto, dormía profundamente cuando, de repente, sonó mi teléfono, era una amiga que reside en San Antonio de los Altos, llamándome angustiada porque escuchaba ruidos ensordecedores y explosiones que hacían vibrar la ventana de su cuarto; la conminé a que se calmara y procurara no salir de la habitación y menos asomarse por la ventana o el balcón del apartamento. Seguidamente, encendí mi TV en procura de información al respecto, que finalmente no llegó sino pasadas las 6 de la mañana en TeleSur. VTV no informaba nada del asunto, no sé si por falta de cobertura o por prudencia. A mi apreciada amiga le propuse se viniera a Maracaibo, mientras la situación se controlaba.
Rosalba, trabajadora cultural: Normal, eso se sabía. Maduro y Cilita estaban claros que les iban a dar matarile o se los llevarían porque ya los habían amenazado, que les lanzarían sus misiles si no se iban y así fue. Mi reacción: bueno, si una cultiva rosas tendrá rosas y sus espinas, si siembra amapolas tendrá hojas sin flores. Y si busca de Dios a través de Jesús Cristo, tendrá temor de Dios. El que hace el bien y anda por caminos rectos, no torcidos, hará el bien. Nadie te mira mal, menos para agredir. Algo estaba mal, que Dios los dejo solos. El día 3 hubo un mito para muchos y para otros un quiebre. Un cambio de historia radical, un aprendizaje de las viejas políticas y las políticas del siglo XXI.
Daniela, profesora universitaria Mérida: En cama estaba, pero a las 3 a.m me desperté de golpe, encendí el televisor, el bombardeo estaba siendo televisado. Corrí a despertar a mi hijo menor. La angustia nos consumía. No subí a donde mi otro hijo por temor a despertar a los vecinos, con mis gritos, para llamarlo. Mi hijo menor y yo nos abrazamos, todavía no sabíamos que el presidente había sido secuestrado. Se supo por la mañana. Hijo y madre nos inclinamos sobre la mesa y lloramos. Lloramos por algo que desaparecía en manos de un enemigo, que nunca había pisado este suelo con su arsenal de codicia. Pensamos en qué estrago síquico estábamos hundidos. Cómo era posible que los helicópteros se pasearan por nuestro cielo, sin árbitro que los detuvieran. Una protesta grande porque no sabíamos lo que estaba pasando. El universo duro, inclemente en el cual vivíamos, iba a empeorar aún más.
José Vicente, comerciante. Colombia: Yo cuando vi lo que estaba pasando y que no vi reacción, no entendía y luego me sentí humillado. Hasta el día de hoy me siento igual.
Violeta, arquitecta: Ese fin de semana, como todo buen venezolano, aún celebrábamos la octavita de diciembre y había planes de reuniones y encuentro con familiares y amigos. Amanecer con esa noticia nos descontroló el ánimo y entramos en duda e incertidumbre. Se suspendieron todos los planes. En muestra mente: el no poder creerlo, el pensar volver a vivir momentos violentos, persecuciones etc. pero era verdad. Entonces llegó la indignación: fuimos sometidos, traicionados y aquí estamos. La pareja presidencial no está presa, son rehenes y solo Dios sabe cómo terminará todo.
Dini, médica. Valencia, Carabobo: Mientras navegaba en la noticias internacionales, tratando de encontrar algo que me dijera sobre la situación de las flotas de EE.UU, que nos asediaban en el Caribe, me enteré de que habíamos sido bombardeados y del secuestro de Maduro. Llamé inmediatamente a Néstor y nos pusimos en contacto con nuestro teniente de la milicia. La respuesta fue esperar… Nestor se puso en contacto con todos los que pudo, nos van a dar las armas, donde tenemos que ir? La respuesta siempre fue la misma, hasta que una de ellas le dijo: contra quién vas a disparar? Ya se fueron… Nuestro trabajo ahora es vigilar que no se formen guarimbas. El fantasma de la traición deambula por los pasillos de mi mente, encontrándose algunas veces con explicaciones arrojadas por las redes, de como con IA pudieron localizarlo, pero luego veo a Delcy hablando de nuestro amigo… Refiriéndose al pedofilo naranja. No encuentro ninguna palabra de la presidencia acerca del bombardeo de Irán, con todo lo que les debemos. Irán, uno de los pocos países, que nos dio su mano amiga y nuestra presidente encargada, les mezquina un puto comunicado de solidaridad, para que no se ofendan sus nuevos amigos…No se veía cómoda cuando dijo esa barbaridad, pero ha podido ahorrarnos la vergüenza y la rabia.
Magda. Mérida: Una amiga, con la cual tengo buen trato, pero hablamos muy de vez en cuando, me había escrito un mensaje corto y conciso: «se metieron los gringos» y en el mensaje ella me envía un video, que estaba circulando por las redes, donde salían unos aviones bombardeando Caracas. Yo, al principio. no me lo creía, pensé que era mentira, llegué a pensar incluso que eran los aviones venezolanos, defendiéndose de un ataque. Eso fue aproximadamente a las 5 de la mañana. Cuando empecé a ver los mensajes de los otros grupos, me di cuenta que era verdad Y fue cuando empecé a ver las noticias. En el transcurso del día estuve viendo noticias, informaciones, cuando, en ese momento, la vicepresidenta Delcy Rodríguez manifestó que quería una prueba de vida del presidente Maduro. No sabía que se habían llevado al presidente. Igualmente, me costó al principio creer que se habían llevado a Maduro hasta que que logré ver el video de él, llegando a Nueva York. Ahí fue que me di cuenta que sí se lo habían llevado y me empezaron a llegar los peores pensamientos a mi cabeza…yo me dije a mí misma: «esto fue una traición, a Maduro lo entregaron, esto estaba planificado…» Son dudas que persisten hasta el día de hoy, para ser sincera. No está claro que fue lo que realmente ocurrió el 3 de enero, por lo menos yo todavía no lo tengo claro. Solo dentro de unos meses o unos años, supongo yo, que iremos a saber la verdad de lo que ocurrió ese día.
Edinson. Escritor: Estaba dormido, me había quedado rendido después de tomar un medicamento para un gripón que tenía. Me despertó mi hijo, que vive en el mismo edificio, y al principio no comprendía muy bien. Revisé mi teléfono y vi las primeras noticias que aun me tenían impactado. Vainas de los extremos, actuando a sus anchas, de un lado un patán sin escrúpulos, con la lógica imperialista de siempre, y del otro, un mediocre impulsando su propio entierro.
Tibisay, ama de casa. Barquisimeto: Me enteré como a las 5:30 de la mañana y sentí que se me salía el corazón, mi hijo y su familia están en Caracas, le escribí a su compañera, para saber si era verdad y Miguel Andrés me llamó y me dijo que sí, qué fue muy horrible, que la casa retumbó, los vidrios casi se salen de su sitios y la onda expansiva, en sus cuerpos, fue muy fuerte. Mi vida cambió ése día. Porque sentí lo frágiles que somos en cuestiones de seguridad nacional, el abuso que cometieron con Venezuela y los pendejos útiles como fueron Nicolás y Cilia, sólo con la excusa para meterse en todas las vainas en Venezuela y lo están permitiendo. Pasaron los días y todos festejando y felices, porque es que la ceguera es enfermiza. Una vaina que no entiendo, no pensaron en las personas que salieron lastimadas, que murieron, los niños que quedan tan afectados con esos eventos tan catastróficos y que nosotros no conocemos. !No, eso no les importó ! Y no soy chavista ni madurista, y mucho menos, pendiente de cualquier mequetrefe loco por terminar de arrasar a Venezuela, y menos, pendiente de la loca traidora. Yo les digo, así querían estar, ahora sí estamos jodidos. A mí cualquiera me cree chavista, creo que TODOS y ni me importa, A algunos les digo: yo lo que soy es VENEZOLANA, respeto a mi país y lo quiero, y pagamos servicios y queremos que las cosas funcionen.
Anónimo, desde Colombia: La madrugada del 3 de enero, exactamente a la 1:39 a.m., una llamada telefónica interrumpió el silencio de la noche para anunciar una noticia que, aunque parecía improbable, terminó convirtiéndose en realidad: Caracas estaba siendo bombardeada. Horas después comenzarían a surgir reportes sobre la captura y, posterior traslado forzoso, del presidente Nicolás Maduro fuera del territorio venezolano. No hubo espacio para el asombro absoluto, pero sí para una profunda reflexión. Más que reaccionar emocionalmente, mi primera respuesta fue observar, analizar y contrastar cuidadosamente las imágenes y reportes que comenzaban a circular en redes sociales y distintos canales informativos. Las explosiones sobre instalaciones estratégicas, los sobrevuelos de aeronaves a baja altura y, el aparente colapso temporal de áreas sensibles del aparato militar, dejaban entrever una operación de enorme complejidad logística y táctica.
Desde los primeros minutos, hubo un elemento que llamó poderosamente mi atención: una operación de semejante magnitud, difícilmente, podría ejecutarse sin algún nivel de complicidad interna dentro de estructuras sensibles del aparato de seguridad del Estado. Históricamente, Venezuela ha sido considerada un país con amplias capacidades en materia de seguridad nacional, inteligencia y contrainteligencia, desarrolladas durante décadas, bajo una estructura altamente centralizada y con fuerte control sobre áreas estratégicas. Precisamente, por ello surge una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que no existiera una alerta temprana, advertencia operativa o detección previa de movimientos que, según múltiples versiones, llevaban meses gestándose?
A ello se suma otro elemento, profundamente significativo: el silencio prolongado del Ministerio de la Defensa y de importantes estructuras militares, ante hechos de semejante dimensión.
La ausencia de explicaciones contundentes fortalece la percepción de que pudieron existir niveles de complicidad, omisión o filtración, dentro de distintas capas vinculadas a la seguridad nacional. ¿ Realmente falló ?
Esthela, Socióloga: Me preguntas qué sentí el 03 de Enero: INDIGNACIÓN PROFUNDA, OFENSA, HUMILLACIÓN, TRAICIÓN. Lo mismo que sigo sintiendo y que se profundizará si instalan la muy probable Base Militar y continúa el vasallaje del país. Atenta a las noticias y recogida en casa, ninguna herramienta de acción pues no milito o formó parte de ninguna organización, mea culpa.
Laura, sicóloga: Revisé las redes y me puse a contactar a la familia cercana. A tranquilizarlos. Entre ellos hay chavistas y opositores. Todos estaban preocupados y desconcertados. A mi me preocupó mucho el futuro del país y por la crueldad del imperio. Me tranquilizo que Delcy Rodríguez fuera quien tomaba el control. Es seria, inteligente, estratégica y valiente. Y aquí entre nos, no me creo ni un poquitico la hipótesis de traición. Es una trampa. He caído en tantas trampas, en esta no. Están manteniendo el país lo mejor posible, con un pañuelo en nariz… por ahora, como le tocó a Chávez. La desunión ayuda al Imperio y sus lacayos.
Juan Carlos, periodista: Estaba en Margarita y al saber de los primeros bombardeos, nos desplegamos como Milicia Bolivariana junto a la 43 Brigada de Artillería de Campaña «Gran Mariscal de Ayacucho», e instalamos cuatro piezas de artillería al sur de la isla. A las tres de la madrugada se inició el despliegue, a las 3 y 45, ya sabíamos que habían habido bajas importantes en Caracas y a las 4:30 nos confirmaron del secuestro del presidente y allí nos mantuvimos por 3 días continuos. Con todas las incertidumbres, apretando corazones, nos relevaron. Llegamos a mi apartamento (mi hijo Rodolfo, se incorporó al despliegue por fuerza mayor, ya que estaba pasando sus vacaciones conmigo) a las seis de la tarde del seis. Me senté en el sofá y lloré por la injusticia y la tragedia. En la madrugada, escuche ruidos extraños y busqué a mi hijo y después de 15 años, volvimos a dormir acurrucados, abrazados para tener la certeza de que al caer una bomba, ambos moriríamos. La idea de pensar que le pasara algo y que yo quedara vivo, no era digerible bajo ninguna circunstancia.
Dariela, artesana: El 3 de enero nos encontrábamos en Boconó, estado Trujillo. En la madrugada nos dirigimos al terminal, caminando desde un lugar cercano. Por el caminó nos decían «Cayó Maduro» por tratarse de opositores no les hicimos caso, y proseguimos. Al llegar al terminal lo encontramos cerrado, y nos confirmaron los acontecimientos. Esperamos hasta amanecer y retornamos, y en la casa terminamos de confirmar el secuestro. Algo desconcertados, no podíamos creerlo. Tres días después, logramos regresar a Maracaibo. Siempre esperando la resolución de este absurdo secuestro y que se haga justicia.
Mariaisabel, publicista: Siendo miembro regional de la Federación Socialista venezolana de la Tercera edad, seccional Zulia, me enteré por familiares de la detención del presidente. No me alteré, analicé y trasmití sapiencia y alertas, no juzgar, sin saber la certeza. Atentos a cualquier acción del imperio americano por que si lo vietnamitas pudieron, nosotros también. Fuimos a la plaza Bolivar. Al principio, ni un alma: los hijos de Di Martino llegaron y de repente, estaban los pueblos indígenas y también hicieron presencia los adultos mayores indignados. Los presentes no teníamos certezas, solo dolor y traición. Luego disciplina. Y atentos.
Javier, profesor universitario: El 3 de enero estaba en Valencia y me despertó la llamada de un amigo desde Caracas, diciéndome que se estaban escuchando aviones sobrevolando y bombardeos muy fuertes. A partir de ese momento, comencé a hacer llamadas y a escribir msm a diferentes amigos en Caracas. Durante dos horas hubo mucha angustia y luego oímos, en la televisión, que la vicepresidenta estaba pidiendo pruebas de vida del Presidente y de Cilia, pues habían sido secuestrados. Muchos de los mensajes recibidos en esas horas, hablaban de una invasión a Caracas, pero cerca de las 8 de la mañana se decía que había acabado el sobrevuelo y el bombardeo. Ese día iba a regresar a Maracaibo, pero ante la incertidumbre, decidimos esperar hasta el lunes y así lo hicimos.
Amarilis, economista: Primero que nada pensé en mi familia que vive en Caracas y que no fueran afectadas y las llame para confirmar que estuvieran bien. En segundo lugar, pensé que debieron agotarse las vías democráticas, donde el CNE publicará las pruebas y actas de los resultados últimos electorales, que validan transparencia en las elecciones, lo cual nunca se hizo y allí uno piensa porqué no se hizo, si se cuenta con todos los recursos tecnológicos actuales.
Barboza, economista: Lo primero que sentí fue rabia e impotencia cuando puse los pies en la tierra, porque al principio no creí que fuera verdad, solo cuando Delcy dijo que no sabía donde esta Nicolás, fue que puse los pies en la tierra y me dí cuenta que era cierto. Jamás me imaginé que los gringos fueran capaces de tanto.
Matilde, periodista: En ese momento, yo me encontraba pasando los días navideños en Valencia, España, junto a una de mis hijas y dos de mis nietos. Debido a la diferencia horaria, allá eran cerca de las 8:00 a.m. cuando aquí apenas eran las 3:00 a. m. Como es mi costumbre, estaba viendo el noticiero español y me quedé de una pieza cuando el locutor —con un cinismo impresionante— soltó la frase: Cayó el dictador Maduro. Acto seguido, explicó que había sido secuestrado por la CIA y trasladado a los Estados Unidos junto a su esposa. Recuerdo haber visto las imágenes de su llegada, donde él, con asombrosa entereza, saludaba a todos y les deseaba un feliz año. De inmediato, la angustia me invadió y empecé a llamar a mis amistades en Maracaibo, pero casi nadie me respondía a esa hora. Ver al presidente en pantalla me devolvió la tranquilidad de saberlo con vida, en medio de un ecosistema mediático español que no cesaba de despotricar contra su figura, recurriendo a los calificativos habituales de tirano, corrupto y lavador de capitales. No tengo otro recuerdo que la tristeza y mi admiración por su hidalguía frente a sus tiranos.
Freddy, profesor universitario: Ese día amanecí en casa de un familiar y me llamó para informarme lo que ocurría. Sorprendido, miré los mensajes del teléfono, aún no veía nada diferente en la TV. Lo primero fueron helicópteros sobre CCS y pensé, por momentos, que era nuestra respuesta. Ya luego comenzó vtv a transmitir lo que pasaba y me di cuenta que no eran nuestros. Esperé llamados a responder. Me pareció imposible que se llevarán a Maduro y lo que más me desconcertó, era que no había militares nuestros, por ningún lado…ya lo demás lo vimos todos.
Conclusiones aventuradas:
-La mayoría de los testimonios muestran asombro y desconcierto, seguido de tristeza y desazón. Pocos manifiestan alegría por lo sucedido. Casi todos se enteraron por una llamada telefónica, que luego confirmaron con las redes, pero se dio la paradoja de que muchos, casi la mayoría, al principio no le creían a estas fuentes, dado que las fake news y la IA han calado hondo y poca gente les cree. Esto es un dato significativo para efectos de entender los cambios profundos que pudieran estarse dando en el ámbito de la ciberpolítica venezolana.
– La mayoría no tenía información de qué hacer, solo unos pocos habían tomado previsiones.
– Casi todos se queja de la falta de información oportuna y veraz, antes y después de 3 de enero y de la ausencia de respuesta por parte de los militares.
– Algunos opositores celebraron este secuestro y bombardeo, sin importar los costos.
-Las emociones más sentidas fueron de rabia, sorpresa, indignación y humillación y en menor medida, alegría. Varios hablan de traición.
Con este trabajo, donde se combinan varios géneros, pretendo sopesar la voz del venezolano de a pie y conocer cómo se sienten, luego de un tiempo prudencial de los sucedido el 3 de enero y reforzado el 23 de mayo, dos fechas unidas por un mismo hilo: la invasión de nuestro país, el tutelaje de nuestro estado, de nuestras riquezas y la terrible violación de nuestra soberanía en sus diferentes dimensiones No es fácil tener una opinión definitiva ante una realidad tan cambiante, pero tal como dice Brito «Resistimos, luego existimos».
Por: Morelis Gonzalo Vega