¡Dinorah dice que viene a rescatar la institucionalidad y la democracia!

Por: Italo Urdaneta

De verdad que cada vez que tenemos la necesidad de analizar y escoger el próximo tema político para emprender una nueva entrega personal, uno termina abriendo la boca, como asombrado, ante lo que viene ocurriendo en Venezuela, ahora que tenemos a EEUU metido en el país hasta en los mismos tuétanos de los huesos de cada venezolano.

No hay que desconocer que el regreso de buenas a primera de la ex diputada Dinorah Figuera a Venezuela, así como si nada, arrastrando todo un presunto historial delictivo, dejó al país sorprendido, más aún cuando asegura que regresó a su «amada» Patria a rescatar la institucionalidad y la democracia, que de acuerdo a un sector de la oposicion no existe. Aún así y pese a que ocurren tantos desafueros como este último, no pasa nada. 

Para hablar de la presidenta de la írrita Asamblea Nacional (AN) que ha pretendido darle continuidad a la extinta de 2015, se nos ha recomendado que seamos objetivo, veraz y equilibrado, pero además, quizás para seguridad nuestra, también comedido, cosas que por lo general hacemos cada vez que presentamos un nuevo escrito.

Viendo las redes sociales, nos hemos encontrado varias respuestas en torno al caso de Figuera, que al parecer, ahora no ha cometido ningún delito en nuestro país, a pesar que hay una serie de acusaciones aún frescas en su contra, imposible de desestimar.

De entrada recordamos primero que Figuera ha dicho, estando ya en Venezuela, que ella ha sido víctima de un exilio que no se merecía, a tal punto que eso le valió para que la despojaran de una vivienda, inmerecida mente.

Por cierto, hasta donde tenemos conocimiento, Figuera inicialmente se auto exilió, tal como lo hizo también el «cañita» de Edmundo González, como todo el país lo constató mientras acudió  a la embajada de España, a pedir asilo.

Figuera además en su corta declaración argumenta que ella no tiene temor, quizás tampoco arrepentimiento, de mirarle los ojos a su hija, pues no hay nadie que tenga más moral que ella, ahora que regresa del exilio, solo por asumir la presidencia de la AN.

Dicho esto, pasamos a describir las acusaciones que pesan sobre Figuera de acuerdo a las leyes venezolanas.

La protegida ahora de EEUU, que a todas luces  ordenó su regreso a Venezuela, está señalada, reiteramos, de violar infinitas leyes y de desconocer al CNE y al TSJ.

Además se le acusa, junto a todos los demás ex- diputados impostores, de asumir desde el exterior una AN paralela, ilegal, que ha sido desconocida por las instituciones electorales al respecto.

Además está acusada de utilizar fondos de manera fraudulenta de la empresa Citgo para garantizar el pago de sus sueldos y el mantenimiento de la AN ilegal.

Figuera está también acusada de apoyar las sanciones, el bloqueo y la invasión, que hace que califique como una auténtica traidora de la Patria.

Tras auto nombrarse diputada, está acusada de usurpar cargos públicos que no le corresponden, por lo cual violó también de manera flagrante la Ley.

A su regreso, de incógnito, se auto perdona, tras atreverse a decir que viene a rescatar la democracia y la institucionalidad.

Ante todo lo expuesto, vale preguntarse: 

¿Figuera es merecedora o no de ser imputada, juzgada y encarcelada?

¿Es ella la persona idónea, pese a que dice que apoya a MCM, para que asuma la reorganización del CNE y todo lo que se propone hacer?

La afirmación de Figuera sobre «rescatar la democracia» es evidente que es vista por sus seguidores como una postura de valentía y resistencia necesaria, mientras que para quienes la cuestionan es una figura central en el bloqueo económico, y una contradicción flagrante que busca capitalizar espacios políticos, por cuanto carece de legitimidad.

La pregunta sobre si es «merecedora» de ser juzgada, según un amigo abogado, depende estrictamente de la interpretación jurídica que se aplique. Al respecto dice:

«Si se aplica estrictamente el derecho interno vigente dictado por los tribunales venezolanos actuales, la conducta descrita de Figuera es susceptible de ser procesada penalmente. Si se observa bajo estándares internacionales que reconocen la legitimidad de origen de la AN 2015, sus acciones se interpretan como un conflicto político y no como delitos comunes».

Hay quienes dice que la ‘mesa está servida’, y usted, amigo lector, qué opina sobre este tema que no deja de ser escabroso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *