*“DÍA DE LA RAZA”*

AUTOR: *Eduardo Orta Hernández*

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*El día de la raza fue un hecho impuesto por factores de la geopolítica internacional, por el poder político extranjero a los 400 años de la llegada de Cristóbal Colón.* 

*El día de la raza no existía durante cuatro siglos siguientes a la conquista,* es decir, ni en los años de la guerra de independencia, ni en la  Colombia bolivariana, ni durante los gobiernos conservadores y liberales al inicio de la República, ni en la confrontación federalista, ni en la época del gobierno euro centrista de Guzmán Blanco, ni el  de Cipriano Castro, sino hasta *1921, en el gobierno de Juan Vicente Gómez, que fue declarado como tal “dia de la raza” el 12 de octubre*.  Apenas *81 años tuvo tal declaratoria como “día de la raza”,* durante esos años se iniciaría y se fortalecería la estatuaria de Colón y otros conquistadores, “Caballero de la capa rojas”, *Juan Rodríguez Suárez*, quien en Mérida tiene su monumento estatuario y plaza, *sanguinario conquistador  que alimentaba los perros mastines con carne viva de niños indígenas,* seguida ha sido la fiebre de ensalzar con epónimos o topónimos de origen hispano, relacionado a la conquista y colonización, en estas vírgenes tierras. 

*¿Es que 81 años de la declaratoria del día de la “raza” es suficiente para considerar como propia una cultura extraña y de dominación*, basta esas ocho décadas para constituirse en nuestra sagrada simbología  e identidad y valor supremo de virtudes, a los cuales  hay que proteger, mantener y cuidar, a tal punto de ser imposible un cambio o modificación de lo establecido y decidido  por la monarquía europea a finales del siglo XIX?

*¿Es qué luego de casi 800 años de dominación Musulmana, España celebra y conmemora la batalla de Guadalete donde triunfó el dominio árabe?* ¿Existe algún municipio español que tenga la media luna musulmana como emblema en su insignia? ¿Hay en España plazas con bustos de los conquistadores musulmanes Ziyad y Nusair? 

La respuesta es negativa, nada hay o existe en toda la geografía española que le rinda culto a los 711 años de dominación Musulmana, ni exaltación de sus conquistadores con estatuas, ni reconocimientos a su simbologías con epónimos o topónimos. ¿Es pecado seguir ese ejemplo? 

¿Por qué hacer nuestro y defender una estatuaria y simbología colonialista, motivo de confrontación entre venezolanos, historiadores, científicos sociales, cronistas, entre otros, incluyendo a “insurgentes” no anticolonialistas, cuya disputa es por una *estatuaria que es complemento de la declaratoria del “día de la raza”, impuesta por la monárquía y factores de poder externo, cuyo origen nada tiene de nacional ni corresponde a la cultura venezolana?*

*La declaración del “día de la raza”, y la consiguiente estatuaria y monumentos, epónimos y topónimos colonialistas fue una realidad impuesta de intereses geopolíticos externos,* nada tiene que ver con nuestros valores culturales nacionales,  con ella se consolidaba la presencia cultural hispánica como centro de poder en América.

*En 1892, en el IV centenario del primer viaje de Cristóbal Colón, la reina María Cristina, el día 23 de septiembre, decretó y  proclamó el 12 de octubre como DÍA FESTIVO NACIONAL.* 

*He ahí -o un poco antes- su punto de partida, cuatrocientos años después de la conquista y colonización* con todo y su costo, significado material y cultural para los pobladores originarios, para la relevante civilización azteca, maya e inca y demás pueblos ancestrales hasta proyectarse en nuestros días..

Para *1890*, dos años antes que la reina María Cristina proclamara el 12 de octubre como día festivo nacional, las aspiraciones hegemónicas del *imperio norteamericano, promueve EL PANAMERICANISMO,* y se constituye la primera conferencia en Washington. Ya en 1889 se había creado la Oficina Internacional de República Americanas, que se transformó en la Unión Panamericana en 1890.

La presencia imperial de EE.UU en Latinoamérica se incrementó con la llegada del siglo XX. La disputa por el control económico, político y cultural sobre los territorios que España había colonizado, la planteó en el terreno militar mediante las invasiones de los marines, de la fuerza militar norteamericana, así vemos la separación de Colombia y la creación de la República de Panamá, en 1903; así como la ocupación de Cuba en 1902, hubo una seguidilla de intervenciones Armadas en Nicaragua, El Salvador, Haití, República Dominicana y México, todo ello en las primeras dos décadas del siglo XX. Fue la ejecución de la doctrina Monroe, la política del Gran Garrote y la Diplomacia del dólar mediante la cual le disputaba a España y otros países Europeos su presencia e intocable presencia. 

Ante ello a España le urgía legitimar su presencia, recuperar su área de influencia, dejar asentado la cultura hispana, la herencia colonialista española como un instrumento ideológico al servicio de sus intereses político, y recurre a promocionar la simbología de conquistadores, una monumentaria colonialista, a exaltar al pederasta y asesino Cristóbal Colón y al resto de la cofradía de violadores, como superhombres y a sus acciones, que hay obligatoriamente hay que celebrar y vanagloriar en toda la extensión de América Latina. 

La conferencia de Washington, estuvo precedida por *LA UNIÓN IBEROAMERICANA*, fundada el 25 de enero de 1885, devenida en *UNIÓN HISPANOAMERICANA,* fusionándose en *LA ASOCIACIÓN  HISPANOAMERICANA* y en *noviembre de 1900 -ocho años después del cuatricentenario- se realiza el CONGRESO HISPANOAMERICANO*, celebrado en Madrid, fuertemente marcado por el concepto hispanoamericano de España.

Todo el pensamiento conservador apoya la monarquía, cuyo fin es fortalecer (recuperar) y estrechar las relaciones de España y Portugal con los países de América, que habían logrado su independencia política de la metrópoli. Países  que se ven, cada vez más,  influenciados por la presencia norteamericana y su doctrina Monroe.  

*Con la declaración del “día de la raza”, varios propósitos se lograban para la factores de poder europeo imperialistas:*

*La exaltación de la  conquista* (“descubrimiento”) a escala planetaria y de la “raza hispana”. 

*Atrapar la conciencia de los pueblos americanos en la cultura de la admiración* desbordante, de la simpatía, del éxtasis por el pasado colonial y sus “valores”, sus “héroes” y sus simbologías, consintiendo, aprobando y apoyando el tutelaje de España. 

También constituyó, la razón geopolítica, una *respuesta europea al PANAMERICANISMO promovido por los Estado Unidos* de Norteamérica, que se disputaba el territorio de las antiguas colonias españolas, era de plena expansión de los intereses y de la influencia cultural gringa, que considera que “América tiene un hemisferio para sí misma” (Thomas Jefferson), cuya base doctrinaria toma cuerpo con Jhon Adams, que establece que cualquier “intervención europea en América se ve como una agresión a los intereses norteamericanos” (doctrina Monroe), reafirmada con la política del gran garrote (Theodore Roosevelt).

 *Dentro de ese escenario geopolítico de disputa, se declara la existencia del mal llamado “día de la Raza” para el 12 de octubre*, y con ellos la aceptación festiva de su estatuarias y símbolos, constituyendo (en honor a la verdad)  *una celebración continental del genocidio, del reconocimiento a los hombres y a los  métodos que lo hicieron posible. Fecha y cognomentos hispanos impuesto en   todo el continente territorial de las antiguas colonias de España como respuesta al avance cultural y político de EE.UU en los territorios de las antiguas colonias españolas.*

*A MANERA DE CONCLUSIÓN*

Es evidente que *nada tiene que ver tal declaratoria del “día de la raza”, y el subsiguiente estatuario y cognomentos hispanos con nuestra cultura, ni con nuestra identidad originaria, ni constituye parte de los valores del pueblo venezolano* y por lo tanto *es obligatorio la revisión, reorientación y negación de todo aquellos que nos ha sido impuesto en interés y con fines imperiales que vulneran nuestra idiosincrasia, cosmovisión y nuestros verdaderos valores pluriculturales*. 

El “día de la raza” y las estatuaria y monumentos, los epónimos, topónimos y cognomentos colonialista constituye una *IMPOSICIÓN*  de la cultura de dominación colonial y una solución política a los requerimientos del momento, exigidos para satisfacer la necesidad de factores geopolíticos de poder, en la confrontación Europa – EE.UU. No es casual que en 1931, el presidente norteamericano, Herbert Hoover, en una proclama, declare el *14 de abril DÍA DE LAS AMÉRICAS.* 

Visto el origen y los argumentos históricos expuestos, quienes defienden y se oponen a una nueva estatuaria y simbología no colonial, no pueden sostener sus “razones”, por no ser, la actual estatuaria y simbología colonialista, parte de nuestro acervo y patrimonio cultural y menos constituirse en nuestra identidad como nación, la razón de ser del “día de la raza” y de derroche estatuario y simbólico hispano, quedó  demostrado que *su origen obedeció a los factores de poder extranjero, a los intereses de la geopolítica internacional* y por además, no podemos seguir aceptando una estatuaria colonialista porque, en palabras del MAESTRO Saúl Rivas Rivas, *“Ninguna nación, continente o pueblo libre, soberano e independiente, funda su herencia cultural en el culto al colonialismo y sus conquistadores”*(2) Por tanto ha de seguirse el ejemplo de *César Regifo que expresó: *“Rechazo la orden Diego de Lozada porque ese fue un bandido. A mí que me den en su lugar la de Guaicaipuro”.*

En el caso venezolano, tal cognomento, le llegó su dominio racista, discriminador, supremacista, y colonialista el día 10 de octubre de 2.002. 81 años roto, dominado, excluido y sometido, primero en la patria de Bolívar y luego en otros espacios de la América de Martí, por el pensamiento soberano, libre, autónomo, del presidente Hugo Chávez Frías, que reivindicó las luchas, la resistencia, el combate digno de nuestros indígenas, de nuestros ancestros, originarios pobladores, en la defensa de sus tierras y de su cultura, pasando a ser denominado como *día de la resistencia indígena en Venezuela.*

*Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida.*

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