El placer y el deseo no son privilegios de quienes tienen dinero. Para Carolina Calema, La Celestina reivindica esa libertad en una mujer vieja y pobre que se atreve a disfrutar de la vida.
La actriz argentina interpreta la adaptación unipersonal con versión y dirección de Darío Galo. Procedente de España, el montaje tendrá su última función en el Foro Shakespeare este 29 de octubre.
Con cambios de voz, máscaras y títeres, Calema representa a los múltiples personajes del clásico de Fernando de Rojas. Celestina asume aquí el papel de una juglaresa que cuenta lo que conoce del amor por experiencia. La Commedia dell’Arte, el clown y el bufón aportan recursos del teatro popular a ese mundo de amantes, criados, ambiciones y relaciones de poder.
En entrevista con La Jornada, cuestionó los juicios que reducen a la protagonista a una mujer malvada. “Es un personaje que ha sido súper criticado, considerado como puta, como mala. No, no, no, perdona”. “Se anima a vivir, se anima a hacer, se anima a arriesgarse y eso no lo hace mucha gente”.
Radicada en España, Calema encuentra en las diferencias sociales otro de los asuntos centrales del texto, más allá del amor entre Calisto y Melibea. Destacó cuánto puede incomodar a otros sectores que alguien sin recursos sea capaz de disfrutar de su vida.
Una frase que atribuyó a Pármeno, uno de los criados, le hiela la sangre cada vez que la pronuncia: “No es pobre quien poco tiene, sino quien mucho quiere”. El dinero es necesario, reconoció, pero esas palabras también le ofrecen motivos para pensar en las preocupaciones que desplazan el disfrute.
“Vivimos para trabajar en lugar de trabajar para vivir”. “Estamos todo el tiempo viviendo en el mañana y en el ayer”.
Su defensa del personaje también comprende la libertad de las mujeres. Más de cinco siglos después de la aparición de esta figura, advirtió, persisten los cuestionamientos sobre lo que pueden hacer y los reclamos por la igualdad salarial y el derecho a ser escuchadas. “Cuando alguien la critica, me pongo ahí a capa y espada a defenderla”.
Tras más de 17 años de recorrido internacional, esta creación de su compañía aún le ofrece motivos de descubrimiento. Su experiencia personal nutre la interpretación y modifica la intensidad y la emoción sobre el escenario. A ello se suman las respuestas de los espectadores. “Terminamos de completar la función gracias al público”.
Con más de tres décadas de oficio, afirmó: “es el montaje más complejo desde que hago esto”. Antes de cada presentación repasa la función y procura llegar descansada y concentrada.
Aprender los parlamentos es la parte más sencilla. “Lo más complejo es darle vida a ese texto, darle verdad”. Ninguno de los recursos le parece menos exigente que otro: un día la dificultad está en la voz; otro, en la máscara o en la manipulación de los títeres. El reto requiere renovar sus propias ganas de contar la historia.
El regreso a México representa, además, la recuperación de las giras internacionales que interrumpió por la pandemia de covid-19. Frente a los recortes presupuestarios, defendió la dignidad del trabajo cultural y el valor del encuentro presencial. “Lo que se vive allí no lo vive nadie más que los que están dentro”. De ahí su llamado a que los estados sostengan y apoyen la actividad artística y a las compañías.
La Celestina se presentará este 29 de octubre a las 20:30 horas en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare (Zamora 7, colonia Condesa, alcaldía Cuauhtémoc). Los boletos cuestan 400 pesos.