Por: Yldefonso Finol
Primero
Como Patria de Simón Bolívar, El Libertador, no podemos menos que repudiar con todo nuestro patriotismo las agresiones, injerencias, el tutelaje neocolonial y el cinismo burlesco del gobierno de Estados Unidos y específicamente su ridículo presidente, cleptómano compulsivo, además de otras sociopatías evidentes en su repugnante prontuario de criminal de guerra y patrocinador del fascismo global imperialista.
Queremos expresarlo serenamente, pero nos es imposible ante las reiteradas y múltiples vilezas del delincuente Donald Trump: estado 51 el coño de tu madre, hijo de cloacas.
Segundo
Este individuo, el hombre más odiado del planeta después de Netanyahu Mileikotski, ha estado dando bandazos desesperados por la caída vertiginosa de sus estadísticas electorales. La ciudadanía estadounidense no es ajena a los maltratos de un fascista multimillonario, enfermo de insaciable avaricia, corrupto a la enésima potencia, que ha jugado con las vidas de millones de personas para incrementar sus grotescas riquezas. Su xenofobia antilatinoamericna le está pasando factura a nivel general. Por hacer guerras y pregonar maledicencias, la grandeza prometida se disolvió como pastilla efervescente debilitando la economía familiar de sus votantes, encareciendo las energías, los alimentos, y creando un ambiente de crispación que ya huele a estallido interno contra el monstruo de azufre. Las elecciones de término medio lo mantienen en una zozobra rayana en ataque de histeria. En esa paranoia juega ajedrez dando manotazos a cada movimiento torpe y dañino, sin importar el daño que hace a la humanidad. Terrible mezcla de narcisismo psicopático y un salón de espejos rotos ensangrentados a su alrededor.
Tercero
Como Trump a capricho ofende cada vez que le da la gana nuestra Patria Venezuela, tengo que recordarle lo que El Libertador Simón Bolívar pensaba de ese país Estados Unidos, que no «América»: que lucharemos contra todo bicho que nos ofenda y niegue nuestros derechos soberanos; que usted, monstruo de azufre, es un regatón (mercachifle) despreciable, un canalla que Venezuela aborrece, que vendería a su madre por ganarse unos millones de dólares más; que no tiene escrúpulos y es capaz de las peores atrocidades; que no queremos que se inmiscuyan en ningún asunto de los pueblos de Nuestra América, que vuestra conducta ha sido la más infame contra nuestro país, por lo que exigimos que sus barcos deben salir de nuestro Mar Caribe porque lo infestan con sus fauces putrefactas, y sus agentes de nuestro territorio; que ustedes han plagado a Nuestra América y parte del mundo de miseria y crímenes en nombre de la falsa libertad, y por habernos vejado tanto, nunca perdonaremos estas humillaciones, y sólo anhelamos sacarlos de nuestra Patria Sagrada y escucharles gemir un eterno adiós, desgraciados.
Cuarto
Los pueblos dignos no se resignan a vivir bajo el yugo eternamente, y menos quienes tenemos por herencia la Gesta más relevante y sublime de la Independencia Americana, de nuestra Abya Yala, soñada y visualizada por el Precursor Francisco de Miranda y guiada hasta cristalizarse en insuperables victorias por El Libertador Simón Bolívar. Sepan que «por fortuna se ha visto con frecuencia un puñado de hombres libres vencer a imperios poderosos». Y pueden desempolvar al fantasma de Monroe, «estamos acostumbrados a ver muy de cerca fantasmas más horribles, que han desaparecido al acercarnos a ellos» y combatirlos.
Quinto
La fusión abierta de Estados Unidos, en su desespero decadente, con el sionismo internacional, ha engendrado el fascismo global imperialista, perpetrando los más atroces humanicidios contra la población palestina, y otros pueblos árabes y africanos; lo intentaron contra Irán y salieron trasquilados. En Nuestra América han impuesto fraudulentamente un conjunto de gobiernos fascistas subalternos disfrazados de «democracias representativas», que sólo ejercen sumisamente los mandatos del capital transnacional, incluida la represión brutal contra los trabajadores, campesinos, jóvenes, indígenas, y demás sectores que pugnan por sus reivindicaciones arrebatadas violentamente con las motosierras neoliberales.
Sexto
El pueblo bolivariano de Venezuela, los colectivos sociales, frentes antiimperialistas, grupos patrióticos, la gente decente y nacionalista que somos la mayoría, no descansaremos hasta echarte de nuestra Patria, junto a quienes se prestaron para socavar nuestra soberanía, pidieron invasiones armadas como la imperdonable del 3 de enero, y jugaron a la destrucción de la producción y la calidad de vida con la guerra económica y los sabotajes ejecutados por las agencias gringas de desestabilización y espionaje, con sus cipayos criollos.
Séptimo
Todos los actos ejecutivos y legislativos consumados bajo el chantaje extorsivo del pirata Trump son nulos de toda nulidad. Así lo haremos valer con la conciencia y la movilización nacional. Esto incluye cualquier concesión o «convenio» inconsulto, o elección presidencial realizada bajo la amenaza de agresión armada por las genocidas e inmorales fuerzas militares gringas.
Octavo
Sigo con vos Trump: las elecciones gringas de medio término nos saben a paja, en el fondo todo lo imperialista es nuestro enemigo; pero no nos molestaría que te dieran una barrida por verte patalear como ricachón malcriado, petulante e impertinente maltratador.
Noveno
Nosotros creemos en los poderes creadores del pueblo. Venezuela es mucho más grande que una guasona de plástico, hecha a imagen y semejanza del pitiyanquismo más rastrero, que durante dos décadas pidió a los peores asesinos que masacraran a nuestro pueblo, que invadieran nuestro país; que fue a la Casa Blanca a besar los pies de George Bush y las posaderas al demonio mostaza; que le pidió por escrito a Netanyahu Mileikotski que hiciera en Venezuela lo que ha hecho en Gaza. Mil veces malinchista maléfica se secará tu planta de odio.
Décimo
Decimos con nuestro Libertador: «El gran poder está en la fuerza irresistible del amor», y con Martí: «El amor a la Patria no es el amor a la tierra…es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca».