Debo confesar que a mí también me mataron el 3 de enero… Me hago el vivo, no me lo creo ni nadie me lo cree…

José Sant Roz
1- Me hago el que sigo vivo. Hay un grandísimo error: no fueron 120 los fallecidos el 3 de enero. Se cuentan por millones los fallecidos. Fue otro Holocausto. Para mí ha sido peor que el de Auschwitz. Lo que pasa es que nosotros no somos tomados en cuenta porque no atesoramos en nuestras cuentas de banco millones de dólares. Somos indios o negros como lo que fueron exterminados en la conquista y colonización de América como para que se nos llegue a reconocer parte de una gran tragedia (para la historia de Occidente). Lo demostraré. Tomando en cuenta que son millones todos los sepultados por el dolor, los que deambulan como almas en pena todavía creyendo asirse a un proyecto bolivariano que ya fue vilmente traicionado. El exterminio también llega a los miles de consejos comunales asidero de millones de pobres que antes estaban a la deriva como simples muertos de hambre, como desahuciados de esas democracias impuestas por los gringos. Cual almas en pena…. Un extermino que también llega a los millones de milicianos ilusionados con defender nuestra soberanía, acribillados en miles frentes de luchas populares, desgarrados y sin destino…, y que ahora deambulan inutilmente buscando un ideal al cual asirse, sin maestros, sin sueños, sin una visión de rumbo en medio de un mar de traidores, de un abismal desconcierto.
2- Hay que tomar en cuenta que Allende se inmoló (lo que para don Héctor Rodríguez debió haber sido una gran “tontería”). Maduro se entregó (lo que para don Héctor Rodríguez debió haber sido un gran acto de “astucia”). ¿Y nosotros, don Héctor, en medio de esta tragedia nos acogemos a lo pactado con nuestros eternos criminales y ladrones? ¿Debemos dar gracias a Dios, porque somos afortunados, por haber quedado “vivos”? Se equivoca si usted cree que está vivo. Usted está muerto para millones que creyeron que sufren esta inmensa tragedia. ¿Cree usted que quedar vivos sólo para comernos un plato de caraotas o de lentejas como dice la Biblia es una proeza? ¿Cree usted que vamos a RENACER para en un futuro proclamar, en otro círculo vicioso (plagado de vicios), de que en ese nuevo intento sí vamos a conquistar el Socialismo que siempre hemos anhelado? Sandeces…
3- Señor Héctor Rodríguez, puedo decirle que usted no es realmente un ser VIVIENTE en su entera y auténtica dignidad, tal cual como suelen concebirlos LOS ELEGIDOS. Y discúlpeme la disección que haré en la Morgue de los que aún MUERTOS andan presumiendo creerse libres y ponderando de los sutil y divino de las estrategias a largo plazo, y en plan de darnos lecciones de vida… y de creer que tienen una misión en este mundo. Le desplegaré la visión que nos abruma sobre nuestro futuro, a partir de lo que nos ocurrió el 3 de enero. Yo veo un gran genocidio. Veo también como Dante, fantasmas cabizbajos impartiendo órdenes a otros muertos que saben que no les quedará sino que ir cavando sus propias tumbas. Porque no van a ser perdonados. Son meros insepultos que deliran y que en sus cadavéricos desplantes pretenden darnos lecciones de cómo resistir, cuando ya entregaron todas las armas y se postraron a los pies del maldito imperio. Momias que aún divagan con una fulana V, como si se sintieran victoriosos no sabemos de qué…, con sus monocordes delirios diciendo que habrá un RESUCITAR. ¿De qué Cristo? ¿Resucitación milagrosa para volver a lo que una vez fuimos e imaginamos con Chávez al frente? ¿Cómo?
4- Por evitar una INMOLACIÓN ahora hemos quedado MUERTOS EN VIDA. Yo le puedo asegurar, señor ministro, que si usted hubiese muerto en combate el 3-E, junto a una docena de nuestros grandes líderes de este proceso hoy nos sentiríamos recompensados por los grandes esfuerzos de resistencia realizados. Hoy nos sentiríamos orgullosos dentro de nuestra conciencia de lucha, en nuestros corazones, por el amor entregado a los ideales bolivarianos, y decididos como en una ocasión dijera Bolívar: “la mitad de nuestra población ha quedado en los campos de batalla por defender la Libertad y la Independencia, la otra mitad que quedamos, estamos anhelosos de seguir su ejemplo”. Pero ya hemos visto que usted no está anheloso sino de DAR UN PASO ATRÁS.
5- ¿Y va, insisto, a venir usted a decirnos, señor Héctor Rodríguez, que los que quieran INMOLARSE que den un paso al frente? Aunque le puedo asegurar que a raíz de ese 3 de enero, de hecho se ha producido una gran mortandad de “camaradas”. A la vez que han quedado muchos que todavía balbucean cosas rancias y trilladas, creyendo que pueden estar en capacidad de seguir dándonos lecciones de lucha y victoria, “orientaciones”. En medio de esta entrega y derrota, en medio de este mar de desilusiones son muchos los pobres diablos que también fuimos asesinados por los gringos. Yo no encuentro cómo salir de esta fosa.
6- Los cementerios están llenos. Las procesiones que van por dentro colman todos los espacios del gobierno y del PSUV. Y un tétrico luto oscurece el firmamento. Yo le puedo asegurar con todas las pruebas médico-forenses que a mí me mataron el 3 de enero. Los restantes fallecidos y ya enterrados no hacen sino repetir que van a RENACER de sus cenizas… cuando los quemen…
7- Porque la historia que ahora estoy viendo sobre sus acciones, señor Ministro, para dentro de unos cuarenta o cincuenta años, ya presiento que usted también aparecerá entre las víctimas de los bombardeos, no como quien luchara con un fusil en la mano sino como alguien que murió de consunción repentina porque no quiso INMOLARSE. Como otro fallecido sin pena ni gloria, aunque reportes indiquen que desde mucho antes del 3 de enero ya estaba muerto. Usted, tal cual lo estoy revisando con lentes “retrovisores” ya se había rendido (me entiende). Preveo no obstante que tal cual como luce hoy así seguirá erguido por muchos años por no como aquel que imaginó Chávez. Es decir, usted seguirá fungiendo de “vivo”, en eso todos estamos seguros, pero en la dimensión de los que arriaron nuestras banderas de lucha. Sencillamente. No le veo ningún futuro como líder glorioso de una revolución sino como un funcionario sin poder de inmolarse por la patria.
8- RECUENTO Nº 1: El actual Héctor Rodríguez Castro, Ministro del Poder Popular para la Educación fue tajante ante la cuestión de por qué no luchamos el 3 de enero, frente al ataque de los gringos: “El que quiera inmolarse que dé un paso al frente”. El ministro justificó la postura del gobierno recordando el año 1992, cuando Hugo Chávez asumió su fallido golpe de Estado, pronunció el «por ahora» y decidió retirarse temporalmente al ver que no tenía la superioridad militar. Rodríguez aseguró que el país está en una clara desventaja militar frente a Estados Unidos y que no se puede exponer a la población a una derrota sin opciones… Rodríguez afirmó que dar un paso atrás para proteger a la fuerza política no es un acto de cobardía ni de traición…
9- RECUENTO Nº 2: El actual Héctor Rodríguez Castro, Ministro del Poder Popular para la Educación EXPRESÓ: “El que diga que hay que inmolarse, bueno, que dé un paso al frente. Pero no le pida al pueblo que se inmole. Y no me hable en nombre de Chávez para inmolarse. Porque Chávez en el año 92, cuando vio que la superioridad militar no lo acompañaba, dio un paso al frente y dijo: ‘Por ahora no hemos logrado los objetivos. Llegarán nuevos tiempos’”, expresó el funcionario chavista.
10- RECUENTO Nº 3: El presidente socialista Salvador Allende se suicidó con un fusil AK-47 en su despacho del palacio de La Moneda durante el golpe de Estado de 1973, encabezado por el general Augusto Pinochet, aseguró el Servicio Médico Legal (SML) en un informe entregado hoy al juez del caso Mario Carroza. “Con todos los elementos del análisis científico estamos en condiciones de poder asegurar que se trata de una muerte violenta de etimología médico legal suicida sin lugar a dudas”, aseveró el médico forense español Francisco Etxeverría, quien participó junto con otros expertos internacionales en la pericia del SML, a petición de la familia Allende. “La conclusión es la que la familia Allende tenía: el presidente, el 11 de septiembre de 1973, ante las circunstancias extremas que vivió, tomó la decisión de quitarse la vida antes que ser humillado o vivir otra situación”, declaró la hija del fallecido mandatario, la senadora socialista Isabel Allende. Añadió que la familia recibía con “una gran tranquilidad” este informe porque concluye con la convicción que tenían, y más si son las pruebas de todos los niveles y balísticas sobre todo, las que confirman las causas del deceso. La ratificación de este hecho, dijo la legisladora, ratifica la dignidad del gesto del presidente, que se convirtió en uno de los mártires del socialismo y ejemplo para muchos partidarios.
11- RECUENTO Nº 3: De acuerdo con el equipo de expertos, se determinó que el entonces mandatario de 65 años murió por una ráfaga automática de un fusil AK-47 –que le había regalado Fidel Castro–, que derivó en dos balas, una de las cuales se encontró entre sus restos. Dicho fusil nunca ha sido encontrado, lo que despertó sospechas sobre el suicidio.

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