TeleSUR
En su reciente informe ante la Asamblea Nacional, la vicepresidenta Delcy Rodríguez informó datos que explican la obsesión estadounidense con Venezuela: producción de hierro y oro en alza. Pero lo que realmente perturba a Washington son los acuerdos estratégicos con Moscú y Beijing para explotar tierras raras y otros minerales críticos para la revolución tecnológica.
En momentos que crece la amenaza belicista de Donald Trump sobre Venezuela, con planes de perpetuarla hasta el 2028, sus reservas petroleras son señaladas como uno de los objetivos de querer derrocar el gobierno del presidente Nicolás Maduro, e imponer un gobierno que le permita acceder a esa fuente de riqueza.
Pero el resto de las importantes reservas minerales de Venezuela, también forman parte del apetito imperialista. Hierro, oro, bauxita, carbón y coltán, además de otros recursos como níquel, cobre y diamantes forman parte de la lista de las riquezas naturales del país, y codicia de intereses extranjeros.
En 2021, el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró como elementos estratégicos para su exploración, explotación, beneficio-transformación y comercialización, a los minerales Casiterita, Níquel, Rodio, Titanio y los asociados a los elementos de las Tierras Raras. (Mediante el Decreto Nº 4.598)
Según datos recopilados por Trading Economics y publicados por Statista, cuatro países de la región se destacan por la magnitud de sus reservas oficiales de oro. Se trata de Venezuela, Brasil, México y Argentina, quienes encabezan el ranking latinoamericano.
El primer lugar lo ocupa Venezuela, con 161 toneladas de oro, de acuerdo con cifras del Banco Central de la República Bolivariana. Esto representa alrededor de un 25 % más que México, el siguiente país en la lista.

Fortalecimiento de la producción nacional
El 4 de diciembre del 2025 , la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, durante la presentación ante la Asamblea Nacional, del Proyecto de Ley de Presupuesto para el Ejercicio Económico Financiero 2026, destacó «La producción de oro en crecimiento, en el sector público con un 97,6 % y la producción privada en un 41 %».
De igual manera, la vicepresidenta Rodríguez, señaló el incremento en un 181 % en la exportación del hierro y sus productos terminados enmarcado en el Plan de Desarrollo Nacional.

Este incremento de la productividad de los minerales hierro y oro, es el resultado, reconocen las autoridades, del compromiso y trabajo de la clase obrera del Motor Minero y de las Industrias Básicas para el desarrollo productivo de la nación.
Cotizaciones del mercado aurífero
La cotización del oro en Venezuela se mueve al ritmo del mercado internacional, con precios expresados en dólares estadounidenses según la pureza del metal: 10K, 14K, 18K o por gramo y onza troy. El referente mundial es el Commodity Exchange (COMEX), donde la onza troy supera actualmente los 4.200 dólares, mientras que en el mercado local el tipo de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) determina su equivalencia en bolívares, aunque el metal mantiene su valor primordialmente en divisa norteamericana.
La cotización internacional del COMEX constituye el precio base, expresado en dólares por onza troy. A partir de ahí, la ley del oro —su grado de pureza— establece las diferencias: 10K, 14K, 18K, 22K y Ley 900 (90% de pureza). En el mercado venezolano, la tasa oficial del BCV regula la conversión a moneda nacional, mientras que joyerías y compradores locales ajustan sus márgenes de compra-venta según estas variables.
El oro de 18 quilates ronda los 73-75 dólares por gramo; el de 14K se sitúa entre 50 y 51 dólares; el de 10K oscila alrededor de 34-35 dólares, y el oro Ley 900 alcanza los 90-91 dólares por gramo. Estas cifras son orientativas y fluctúan según las condiciones del mercado.
Venezuela alberga la cuarta mina de oro más grande del planeta, con reservas estimadas en 3.500 toneladas, y concentra entre el 10 y el 23% de las reservas mundiales de minerales estratégicos como cobre, hierro y oro. La extracción y comercialización del metal precioso genera aproximadamente 250.000 empleos directos e indirectos, lo que convierte al sector aurífero en un pilar económico de considerable importancia para el país.
El saqueo colonial
Se conoce, por relatorías y crónicas de los misioneros capuchinos y funcionarios de la época, que el oro venezolano se venía extrayendo desde antes de 1800, como trabajo obligado de los indígenas, y llevado a España.
Según el antropólogo Sergio Milano de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, al menos desde la época señalada la actividad minera de oro no se ha detenido; “Hasta la fecha, la cultura minera al sur del Orinoco se ha venido estructurando y consolidando como una manera de pensar y actuar particular”.
Por más de un siglo, hubo una política que, por acción o inacción, contribuyó al saqueo de los recursos naturales y minerales de Venezuela, que redujo a los pueblos mineros a pueblos fantasmas, en condiciones miserables de vida y con diversos pasivos ambientales.
A pesar de que el Libertador Simón Bolívar siempre instruyó que las minas son propiedad de la República, algunos Gobiernos de derecha hicieron una repartición, a diestra y siniestra, de territorios y minas (algunos con carácter sucesoral) a trasnacionales y particulares.
Estas concesiones del derecho minero degeneraron en conflictos de uso de la tierra e irreversibles impactos ambientales en espacios protegidos, prístinos, ceremoniales y de asiento de comunidades indígenas.
Con la llegada de Hugo Chávez al poder, diversas acciones de carácter sociopolítico e iniciativas legislativas fueron impulsadas por el Estado venezolano para regularizar o concluir aquellas prácticas que resultaban lascivas de cara a los intereses sociales, ambientales, económicos, culturales de las localidades con fuerte arraigo minero, afectando de igual manera el ejercicio de la soberanía y defensa del territorio nacional y su patrimonio.
Tras varios aprendizajes con el Plan Caura, la Reconversión Minera y la Misión Piar, el Estado venezolano asumió la función como regulador y fiscalizador del régimen socioeconómico, bajo un enfoque fundamentado en la productividad, protección del ambiente, sustentabilidad, libre competencia, justicia y equidad social, entre otros principios que se extendieron a todas las actividades económicas.
La corresponsabilidad de la clase trabajadora en el impulso de los asuntos de interés nacional, entre los que destacan la protección del ambiente y participación social en la toma de decisiones fueron modelando el andamiaje político y jurídico requerido para apalancar las potencialidades del país y avanzar hacia un modelo responsable, diversificado y equilibrado.
Cuando la soberanía nacional se volvió política de Estado
En agosto del año 2012, el comandante Hugo Chávez Frías presentó ante el país su visión de configurar el Arco del Orinoco como un gran eje de transformación económica en las áreas agrícola, industrial, pesquera, minera, petrolera, petroquímica y energética nacional, exponiendo que al norte del río Orinoco se encuentra la Faja Petrolífera del Orinoco, y al sur la Faja Industrial Minera de Guayana.
En Consejo de Ministros, el comandante Chávez aprobó el Plan Estratégico para el Desarrollo Conjunto de la Faja Petrolífera y el Arco Minero del Orinoco. Con este plan, ordenó una política concreta, una sola estrategia eficiente de desarrollo para los sectores petrolero y minero, dentro de una nueva geopolítica nacional.

El 24 de febrero de 2016, el Gobierno Bolivariano de Venezuela, liderado por el presidente Nicolás Maduro, creó la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco (AMO), a través del decreto presidencial n.° 2248, publicado en la Gaceta Oficial n.° 40855.
Esta zona estratégica es parte esencial del Motor Minero, uno de los quince motores que conforman la Agenda Económica Bolivariana lanzada en enero de 2016 por el presidente Nicolás Maduro, para impulsar el crecimiento y el desarrollo económico de la nación y romper con el rentismo petrolero del cual ha dependido tradicionalmente Venezuela.
El compromiso de Venezuela expresado en la Agenda Económica Bolivariana, es invertir la riqueza de la mina para estimular materias primas de la agricultura y de la industria, para fortalecer la prosperidad nacional.
Bajo la regulación y autorización del Estado venezolano, esta zona especial tiene como propósito estimular las actividades sectoriales asociadas a la explotación de los recursos minerales del país, con la participación de empresas privadas, públicas y mixtas, así como la participación de pequeños mineros, con criterios de soberanía y responsabilidad ambiental.
En estas distintas formas de participaciones, el Estado venezolano se reserva siempre al menos el 55 % de las acciones y no cede el derecho minero, con lo cual se mantiene la soberanía nacional sobre los recursos mineros.
Acuerdo Estratégico Venezuela-Rusia
En noviembre del 2025, en la XIX Reunión Rusia-Venezuela de la Comisión Intergubernamental de Alto Nivel (CIAN), la vicepresidenta Delcy Rodríguez destacó el gran avance del sector minero venezolano debido a la cooperación entre ambas naciones.
También, resaltó que este año, la CIAN se enmarca en el Tratado de Asociación Estratégica y Cooperación firmado entre los presidentes Vladímir Putin y Nicolás Maduro, ratificado además por los Parlamentos de ambos países, lo que brinda condiciones extraordinarias para profundizar el Plan 2030.

China y Rusia se ubican actualmente como los mayores productores de oro a nivel mundial, en momentos en que el precio de ese metal ha alcanzado niveles históricos derivado del reciente recorte al tipo de interés por la Reserva Federal estadounidense (Fed), así como la agudización de la situación en Oriente Medio.
De acuerdo con datos del World Gold Council, China fue durante 2023 el mayor productor del mundo, representando alrededor del 10% de la producción mundial, con un total de 378,2 toneladas generadas el año pasado.
En el segundo lugar de esa lista se ubicó Rusia, país que registró una producción anual superior a las 321 toneladas en 2023. El país europeo es seguido en el tercer lugar por Australia, que consiguió una generación anual de 293 toneladas en 2023.

















