Iván Cepeda y el presidente Gustavo Petro impugnaron el preconteo de la primera vuelta electoral tras advertir un fuerte desfase en las actas.
El panorama político en Colombia entró en una fase de profunda incertidumbre institucional tras la jornada electoral de este domingo.
De acuerdo con reportes de prensa, la coalición del Pacto Histórico rechazó la validez del balance preliminar ofrecido por la Registraduría Nacional, el cual —con el 99 por ciento de las mesas procesadas— proyecta una definición presidencial en segunda vuelta para el próximo 21 de junio.
La fuerza gubernamental condicionó cualquier reconocimiento oficial a una auditoría exhaustiva debido a graves fallas en el sistema de conteo.
El aspirante de la Alianza por la Vida, Iván Cepeda, logró una movilización histórica para la izquierda del país al captar 9.6 millones de sufragios (40.9 por ciento). Pese al caudal de votos, el candidato frenó la validación del proceso en su discurso ante la militancia.
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«Hay un desfase que queremos verificar de 885 mil cédulas o personas que no cuadran con nuestra auditoría», advirtió el jurista, quien también señaló la aparición de votaciones totalmente atípicas en múltiples mesas.
Cepeda ratificó que el movimiento político esperará el dictamen definitivo que la comisión escrutadora debe emitir en un plazo máximo de 72 horas.
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Manipulación algorítmica en el conteo
El presidente Gustavo Petro respaldó de manera contundente la impugnación y arremetió contra la fiabilidad de la corporación privada contratada para procesar los datos oficiales.
De igual manera, denunció de forma directa que los algoritmos del software de escrutinios sufrieron alteraciones en tres ocasiones durante la última semana, introduciendo de forma anómala unas 800 mil cédulas ausentes en el censo electoral oficial presentado.
Asimismo, el mandatario censuró el desacato legal de la Registraduría Nacional, institución que ignora un fallo del Consejo de Estado de 2018 donde se le obliga a desarrollar y operar herramientas tecnológicas de propiedad enteramente estatal.
Y ante la falta de garantías en la gestión privatizada del conteo, el Ejecutivo exhortó a la ciudadanía a resguardar la voluntad popular mediante la movilización activa.
Hundimiento uribista y emergencia del ala radical
La cobertura de medios especializados como Diario Red subraya también que los comicios confirmaron el desplome definitivo del uribismo clásico; su candidata, Paloma Valencia, quedó relegada a la tercera posición con apenas 1.6 millones de votos (6.9 por ciento).
Este vacío en el espectro conservador propició el vertiginoso ascenso del derechista Abelardo De la Espriella, quien acaparó el 43.74 por ciento de la votación (10.3 millones de boletas) con un discurso de mano dura respaldado por sectores del trumpismo norteamericano, el senador estadounidense Bernie Moreno y el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa.
Geográficamente, el análisis electoral evidencia una fractura territorial profunda: las regiones rurales y periféricas, históricamente afectadas por la exclusión y la violencia armada, optaron por la continuidad del proyecto de Cepeda, mientras que los núcleos urbanos de mayor desarrollo prefirieron la alternativa de la derecha radical.
El desenlace final del 21 de junio dependerá estrictamente de la capacidad de captación sobre el 44 por ciento de abstencionismo registrado en un padrón general de 41.4 millones de ciudadanos