CIPRIANO CASTRO UN PRESIDENTE ANTIIMPERIALISTA (Parte 1)…

Por: Eduardo Orta Hernández

«Cipriano Castro irreverente gobernante  que levantó la cara ante los agresores imperialistas y convocó a los venezolanos a preservar la dignidad de la patria».

Manuel Carrero.

El historiador MANUEL CARRERO es el autor del libro “CIPRIANO CASTRO. SOBERANÍA NACIONAL E IMPERIALISMO, editado por la biblioteca Ayacucho (2016)

Oportuna la grafía en tiempo presente, en la Venezuela del siglo XXI, sus escritos trascienden y nos dan a conocer circunstancias, hechos pasados, cómo ocurrieron y cómo se enfrentaron. Acontecimientos relevantes como es el tema de LA AGRESIÓN IMPERIALISTA, Y SUS INCIDENCIA VIOLATORIA EN CONTRA DE NUESTRA SOBERANÍA NACIONAL.

Es clara, nítida la pluma de Manuel Carrero, en el análisis y estudio del atropello y grosera violación de la soberanía venezolana en 1902-1903, bajo el mandato del antiimperialista Cipriano Castro.

Maravillado queda uno de la impecable, objetiva y rigurosa explicación histórica, desde antes del inicio de tan magna escritura, en la presentación del libro, CIPRIANO CASTRO SOBERANÍA NACIONAL E IMPERIALISMO”.

Maravilloso texto al que le fue incorporado el prólogo escrito por Ramón J Velásquez, en la edición Cipriano Castro: el imperialismo y la soberanía nacional venezolana (1895-1908), publicado por la biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (2000). Que con posterioridad e independencia nos referiremos.

Así la cosa, avancemos en el tema que pretendemos, veamos; ayer como hoy la agresión, el acecho, y el control  político y económico de potencias extranjeras sobre el territorio venezolano, que se ha materializado, concretado de diversas formas:

A. una a través del dominio económico, mediante el control directo de las finanzas, mediante inversiones extranjeras en las industrias básicas, minera y petrolera y otros sectores de la economía “nacional”, con la complicidad y beneplácito de los gobiernos de turno y

B. La otra forma ha sido con la intervención militar extranjera, de manera directa o encubierta, entre múltiples expresiones de dominación relevantes como la colonización cultural.

Cipriano Castro ante la agresión de fuerzas imperiales, bloqueados los puertos venezolanos por la primera, más grande, e gigantesca fuerza naval del mundo, la mayor maquinaria militar de la época, no titubeó, ni guardó silencio, no escurre el bulto, ni preservó su “pellejo”, fue evidente sus convicciones nacionalistas, patriota y antiimperialista ante “¡la planta insolente del extranjero que ha hollado el sagrado suelo de la patria!”. El bloqueo fue parte de una acción política para derrocarlo.

A partir del derrocamiento de CIPRIANO CASTRO, por la traición de su compadre Juan Vicente Gómez, quien contó con el apoyo del imperialismo norteamericano, “…hay una involución de nuestra soberanía y la mutación de Venezuela, república soberana, en neocolonia del imperio estadounidense…” (1)

El control sobre nuestra degradada soberanía, la dependencia y encadenada economía al dominio extranjero se evidencia en las prerrogativas, privilegios y ventajas de los capitales extranjeros y del absoluto dominio de los imperialistas extranjeros  sobre la decisiones políticas y económicas de los “gobiernos” de turno en Venezuela : “…las ganancias, exención de impuestos, destinos de capitales a ser invertidos en bancos, redes telegráficas, teléfonos, compañías de aguas, casas comerciales, explotaciones mineras, matadero de redes, alumbrado público, empresas de transporte terrestre, marítimo y fluvial, y préstamos monetarios…” (2). Queda de esa manera evidente cómo los capitales extranjeros controlan nuestra economía.  Así se mantuvo durante todo el siglo XX, con los matices en los nuevos sectores productivos como por ejemplo a través de la política de sustitución de importaciones (industrialización), inversiones en tecnología dependiente del extranjero, producción agrícola y pecuaria y otros, que acompañó la cada vez nayor deuda pública.

Una verdadera desgracia es la entrega de nuestra soberanía, mediante el control de la economía por el capital trasnacional y la traición de gobiernos apátridas. La agresión a nuestra soberanía llegó al extremo de ser invadido el territorio al oeste del río esequibo, perdiendo la posición sobre ese vasto territorio que nos pertenece y que hoy continuamos reclamando como nuestro, como verdaderamente lo es de Venezuela desde la existencia de la Capitanía General de Venezuela.

Cipriano Castro, frente al bloqueo de las potencias imperialistas (Alemania, Italia e Inglaterra), el mismo día de la infame y vil actuación de la naval imperial, contra la República de Venezuela, “ordenó allanar las instalaciones de ferrocarriles propiedad de aquellas potencias, igual procedió con los telégrafos, teléfonos y plantas eléctricas, fueron detenidos notables súbditos hermanos e ingleses. Las sedes de las delegaciones extranjeras fueron apedreadas y quemadas públicamente las banderas de esas naciones. Los adversarios políticos de Don Cipriano prometieron olvidar diferencias partidistas y enrolarse en la Junta Patriótica (creada en esa ocasión) para defender la soberanía nacional. La prensa de Caracas y de otras ciudades venezolanas, así como los telégrafos, colapsaron con la cantidad de mensajes de solidaridad y lealtad…” (3)

Fue decidida, valiente, patriota, antiimperialista la acción del gobierno de CIPRIANO CASTRO, acción heróica ancestral en la defensa del sagrado principio de la soberanía y la independencia de la República de Venezuela, en contra del crimen, de los propósitos colonialistas de una confabulación de bárbaros, piratas y filibusteros capitalistas que optaron por la acción del bloqueo, preludio de la invasión colonialista que se materializó luego con el robo, el pillaje y la invasión violenta que controló los puertos, las  aduanas y la economía nacional. Continuaremos escribiendo, en la próxima entrega, sobre el bloqueo de nuestros puertos y costas en 1902-1903.

(1,2,3) Manuel Carrero. Cipriano Castro. Soberanía nacional e imperialismo. Biblioteca Ayacucho. 249 pgs.  Noviembre 2016.

Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida. Somos historia y poesía insurgente.

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