Guillermo Guzmán
Venezuela necesita de sus más esclarecidos ciudadanos, sean opositores o patriotas, no de inmorales quienes en lugar de defender su patrimonio entre hermanos van a arremillarse ante tan peligroso enemigo de sus propios intereses, Donald Trum, y a su sombra, conspirar creyendo de manera cobarde y arrastrada que a Trump les importa un bledo que le besen el culo.
Lo digo sin ambages, la crisis del imperialismo gringo nada tiene que ver con la situación de penuria que hoy padece Venezuela; al contrario ellos han propiciado hundirnos para entonces salvarse robando nuestro patrimonio y muy equivocados andan quienes como el señor “Caucho´e repuesto” —reitero— le besan el culo a Trump, como públicamente él lo expresa a cada rato, creyendo profecías de salvación, creyendo en pajaritos preñados de buenas intenciones, tal como cuando Miquilena, infiltrado dentro de la revolución Bolivariana logró conformar un grupo de Magistrados del Tribnal Supremo de Justicia y quienes en una votación de diez a nueve, y si mal no recuerdo, un par de ellos que se abstuvo, decidieron que aquí no hubo un golpe de Estado sino que los militares felones que pretendieron quebrar el hilo constitucional lo que estaban era “preñados de buenas intenciones”; con lo cual siguió la pachanga de esa oligarquía corrupta y corruptora enquistada en el Estado, con la anuencia de ese felón mayor llamado Luis Miquilena y en eso precisamente residen las propuestas chimbas que por una rendija pretende el sujeto de marras, en nombre de Trump, meterle al pueblo venezolano.
Afortunadamente hoy aflora lo que pudiese ser un significativo sector opositor que si mal estuvo en algún momento obnubilado, no obstante ahora parece transitar hacia el camino de la reconciliación democrática taxativamente pautado en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y eso a mí me parece de lo más auspicioso, esto independientemente de ajustes necesarios a ese libro de todos, propuesto por el Comandante Chávez y discutido y refrendado por el valiente, esforzado y digno pueblo venezolano, ya en 1999.
De modo que ni Trump ni sus conmilitones comemierdas tienen nada que meter sus narices en la conformación de nuestro estamento jurídico. La realidad nuestra es compleja pero hemos de ser nosotros quienes resolvamos.
En particular lo que expresamente a mi modo de ver ha de hacerse es que cada venezolano de bien no se amilane sino que apele a su racionalidad y estime hacia adónde se mueve la realidad porque eso es la mar importante.
No aceptemos muletas, no a tutelaje alguno venga de donde viniere y menos, estrictamente, de los gringos; para eso es preciso, entre otras cosas conservar y fortalecer el hilo constitucional porque de lo contrario sobreviene el caos; antítesis del caos es el orden y, en el caso que ocupa se trata del orden constitucional.
El faramallero “Caucho” vino del “exilio” con un plan para más alborotar el avispero aquí; se le ven las costuras, y de seguro antes de irse de nuevo a los “Mayamistoday” el dejará conformado su equipo de campaña para la presidenciales acá una vez que Trump de el visto bueno o en su defecto el visto malo a esa parada (tirar una parada); ¡claaarooo! Es que trump juega con las cartas marcadas, Trump es rolitranco´e malandro.
Trump es temperamental y podría recular respecto al señorón “Caucho” como su candidato para (según el verbo ique) “dirigirnos” porque otra de sus cartas es la señorona “Médica Asesina” la que ahora se desempeña tratando de dirigir un diálogo de guerra a muerte; no obstante que tiene enfrente al patriota “Vantroi”.
Macabra es una carta bajo la manga de Trump mientras el elenco de genios es barajado —ponte aquí o ponte allá—; del inalámbrico se dice poco dado que éste pudiese estar ocupado echándole kerosén a la lamparita y un …interruptus pudiese malhumorarlo; eh, y nadie extrañe que ese sin alambres pueda ser propuesto para el próximo Nobel de Paz sepulcral.
Otros prospectos como el “cacique taparita”, y el mismísimo White dog, entre otros cohetesquemados pudiesen servir como potes de humo.