Batalla en el Cáucaso

Están despertando viejas disputas que no dan tregua, disputas que no tienen fin, y su finalidad es el conflicto bélico como el caso de Armenia – Azerbaiyán, por la zona que comprende Nagorno Karabaj. La región de Nagorno Karabaj, es un territorio montañoso de 11.500 km2, ubicado en el sureste de Azerbaiyán al oeste de Armenia y al sur de Irán, esa zona ha sido desde hace décadas objeto de disputa entre Azerbaiyán y los habitantes del enclave de origen armenio.

Los azeríes sienten indignación por la perdida del territorio que consideran suyo, territorio que históricamente había sido cedido a Azerbaiyán por Josef Stalin en épocas donde ambos países eran parte de la desaparecida Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), sin embargo, hasta hoy los armenios no están dispuesto a entregar su territorio.  

Azerbaiyán, país petrolero, aliado íntimo de Turquía por sus lazos culturales y étnicos, los turcos han venido dotando de una fuerte tecnología militar a los azeríes, mientras tanto, los armenios, son enemigos históricos de los turcos debido al gran genocidio del pueblo armenio a comienzos del siglo pasado, tienen una alianza profunda con Rusia dentro del llamado Tratado de Seguridad Colectiva, el cual implica que cualquiera de sus miembros que sea atacado debe contar con el apoyo del resto.

Hay que recordar que, en 1988 de la desintegrada (URSS), las fuerzas azeríes y los separatistas armenios comenzaron una guerra en la que murieron 30 mil personas entre militares y civiles, más de un millón de personas tuvieron que emigrar. Luego en 1994 se firmó una tregua con los armenios de Nagorno Karabaj, lograron crear una autodenominada “República”, desde que se alcanzó el acuerdo había reinado una tensa calma en la región, salpicada por ocasionales violaciones del cese al fuego.

Para ese entonces, se mantenía la tregua pese a las potencias intermediarias en el conflicto a través del grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y Cooperación (Rusia, Francia y EEUU), para encontrar una solución pacífica al conflicto. Más tarde en el 2016, hubo enfrentamientos violentos entre los dos países lo que se conoció como la Guerra de los Cuatro Días que cobro la vida de  centenares de personas. 

A pesar de la pandemia mundial Covid-19, el mundo continúa en movimiento y la política internacional no se detiene, por lo cual es impredecible como el Beisbol que a diario nos da sorpresas, desde nuevas alianzas estratégicas hasta nuevos conflictos de interés geopolítico.

En julio de 2020, después de esa tensa y larga tranquilidad ambos países vuelven a tomar las armas ahora más agresiva que en el año 2016. Según el Sr. Joshua Kucera, en su artículo La lucha entre Armenia y Azerbaiyán se amplía, escrito en la página web Eurasianet el día 14 de julio de 2020, dice “Dado que esta lucha comenzó en la frontera con Armenia, no en la línea de contacto con Karabaj, esa lógica es menos aplicable: Azerbaiyán tiene menos que ganar luchando en Armenia propiamente dicha”. Mientras otros especialistas afirman que Azerbaiyán tenia motivaciones geopolíticas para probar el acuerdo de tratado que Armenia sostiene con Rusia.

Hoy vemos en esa región es compleja ya que el juego de intereses es por la presencia de grandes reservas de hidrocarburos en la zona. A pesar de la situación, los rusos y los turcos ante las potencias occidentales (EE.UU, UE, entre otros), son los mediadores para buscar una tregua entre las partes.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, expresó su preocupación, mediante su portavoz, Stephane Dujarric, dice en un comunicado que, “El jefe de la ONU insta a un fin inmediato de los combates y pide a todos los involucrados que tomen medidas inmediatas para reducir la situación y evitar la retórica provocativa». Mientras, el Ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán Mohammad Javad Zarif, indicó,solicito a Armenia y a la República de Azerbaiyán que ejerzan moderación en medio de la reciente escalada de conflictos entre los dos vecinos”.

Los gobiernos que tratan de mediar ante la problemática en la región, están claros que una guerra de gran escala en el Cáucaso  podría conllevar  a la red de oleoductos y gasoductos y caminos estratégicos a una paralización que cortaría la cadena de suministro y los precios aumentarían, lo cual afectaría seriamente a la mayoría de los países del mundo.

Marvin Mijares

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