Abelardo: los judíos no son una etnia, el ente sionista no es el «Israel» bíblico y los sionistas son usurpadores de la tierra palestina, respaldados por el imperialismo yanqui.
Desde la campaña presidencial en Colombia, y luego en su posesión, hemos visto a un Abelardo de la Espriella totalmente sumido al sionismo. Declara abiertamente su islamofobia, visitó al canciller israelí Gideon Saar y afirma que en Colombia aplicará las mismas políticas israelíes de guerra y represión. Además, participa en actos con la confederación de asociaciones judías besando la bandera del ente sionista, donde manifiesta que hay que estar con “Israel” porque los judíos son «el pueblo de Dios». Incluso, invitó a un rabino netamente sionista a la posesión presidencial e hizo un acto religioso junto a un pastor pentecostal y un arzobispo católico, violando la secularidad del Estado. Durante el evento, este rabino gritó: «viva “Israel».
También nombró en la dirección de la cancillería a un fanático prosionista. Este funcionario, a pesar de la urgencia de afrontar la tragedia que padece una parte del pueblo colombiano por un terremoto, prioriza la firma para un reconocimiento de soberanía israelí sobre el Golán y de Marruecos sobre el Sahara Occidental. Asimismo, anunciaron que, ante la tragedia causada por el terrible sismo, solo recibirán ayuda de rescatistas de EE. UU., “Israel” y demás estados latinoamericanos que siguen la misma línea de sumisión al sionismo y al imperialismo estadounidense.
El señor Abelardo de la Espriella siempre ha sido de derechas, vinculado a la derecha paramilitar. Recién graduado como abogado se estrenó como asesor de paramilitares en negociaciones con el Estado, en esa época bajo la dirección del expresidente Álvaro Uribe. Su labor fue para una fundación creada por los mismos paramilitares, utilizada para acercarse a académicos, universidades y medios de comunicación con el fin de maquillar sus actividades criminales, por medio de foros. Extrañamente, en uno de esos encuentros, quedó registrado ante un medio, portando un kufiya palestina sobre los hombros, un detalle sobre el cual nadie le ha preguntado: ¿por qué lo portaba?
A pesar de esto y de sus actividades defendiendo a narcotraficantes y al empresario Alex Saab como abogado penalista, su tendencia política tras el proceso de paz de Juan Manuel Santos era más ecuánime que la de los seguidores del uribismo. En ese entonces manifestaba estar de acuerdo con que los exguerrilleros hicieran política legal, apoyaba el matrimonio y la adopción igualitaria, no se mostraba anticomunista e incluso reconocía los logros de Petro como alcalde de Bogotá. Hace 11 años, invitado en un noticiero local de Bogotá, manifestaba todo eso. Declaró sentirse orgulloso de ser del Caribe colombiano por aquello de la mezcla de culturas, resaltando la árabe que menciona que su abuela paterna era de ascendencia siria (el padre de ella era de Marmarita, llamado Elías Khoury, cuyo apellido en Colombia lo transformaron en Juris). A raíz de esto, al preguntarle sobre la guerra en Siria, respondió repitiendo con gran desacierto lo que decían los grandes medios de Occidente, llamando carnicero a Bashar Al-Assad.
Sin duda, sus giros de 180 grados son hoy una total incoherencia para alguien que se supone es una persona madura y que se postuló a la presidencia. Esto genera inquietud: ¿cómo se atreve a ser candidato sin experiencia en cargos públicos (aunque sí en la contratación estatal como abogado), sin partido político conocido y apareciendo como alternativa tras el asesinato de Miguel Uribe Turbay? Esto provocó que el sector del liderazgo político de la derecha uribista no se uniera a él sino hasta después de la segunda vuelta electoral.
Es factible que la derecha y la ultraderecha uribista fueran conscientes del respaldo que tenía de la Espriella tras los resultados de la primera vuelta, al notar que no solo lo apoyaban unos congresistas cubanoamericanos, sino también Marco Rubio, Donald Trump y Netanyahu. Aunque su discurso de odio visceral a la izquierda —que usa la seguridad para atraer a incautos— fue fundamental para captar los votos de la derecha uribista, lo más importante fue el mega fraude electoral. El ente sionista participó para alterar los preconteos, y aún no se han reportado los escrutinios en el exterior. Los organismos electorales fueron partícipes del fraude y las cortes judiciales cómplices por omisión. Esto indica que el poder del imperialismo y el sionismo siempre estuvo en la campaña de Abelardo para hacerlo ganar a toda costa, desde la creación de bots en redes sociales hasta el manejo del software electoral colombiano.
Abelardo no era un santo, pero políticamente dio un vuelco al someterse al fascismo del sionismo. Hoy Colombia, bajo su mando, no es una república independiente sino un Estado vasallo o una colonia. Él es ciudadano estadounidense, y para quienes juramentan ante EE. UU., sus deberes con ese país prevalecen sobre cualquier otra ciudadanía. Esto se agravaría si implementa lo que dijo en 2025: sacar a Colombia de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos.
Entre las cosas que más indignan es que la mayoría de los árabes y sus descendientes en Colombia votaron por este señor, incluso descendientes de palestinos. Esto demuestra que, al formar parte de una burguesía o pequeña burguesía económica, les parece que cualquier política social de estilo keynesiano es comunismo. Al odiar el comunismo, prefieren lo opuesto, así sea un genuflexo agente del sionismo.
Abelardo: los judíos no son una etnia, el ente sionista no es el «Israel» bíblico y los sionistas son usurpadores de la tierra palestina, respaldados por el imperialismo yanqui. El ente colonial llamado “Israel” es genocida y representa el verdadero antisemitismo con sus políticas de guerra racistas, supremacistas y fascistas contra palestinos y libaneses. Estar con ellos te hace cómplice de ese genocidio y del odio, incluso contra la cultura de tu bisabuelo, Elías Khoury.
Fuente: Almayadeen