ARAYA AGREDIDA…

La inmensidad azul,
el canto de las gaviotas,
la armonía de tu relieve,
los cactus y dividive
entre el cantar de los peces.
El brillo del sol,
tu sinuosidad marina,
la ingenuidad,
inocencia de tu gente,
el buen vivir,
sonrisa alegre en rostros felices,
vida libre en comunidad,
pueblo solidario.
Tu comunicación
con dioses ancestrales,
protección vida divina,
¡quebrantada!
En tus entrañas el mineral
convertido en angustia,
en muerte,
1542 se inicia la explotación salina,
no es visita,
es la invasión holandesa,
competencia con España,
son el terror extranjero,
sobre tierra santa,
sobre el paisaje desértico,
tus rosadas salinas,
Araya.
108 urcas,
monstruos marinos,
con su carga de 400 toneladas,
sus 24 colmillos de artillería,
su pólvora, su lengua de fuego,
bajeles ensangrentados,
cargados de sal,
de invasión.
Bajeles de gran tamaño,
con sus velas y aparejos,
extraen, succionan la vida,
arremeten con violencia,
en su afán asesino,
es acumulación capitalista
por mercaderes del odio,
sobre el color caribe,
tierra de Salmerón,
es conquista cargada de sodio.
¡Oh!, recursos natural
saqueado, succionado,
eres oro blanco,
brillante, cristalino diamante,
robado, perseguido
por el invasor europeo,
es Holanda en tierra virgen,
el desastre, la conmoción,
las cadenas sobre suelo indígena,
la península es una gran lágrima,
es sangre aborigen derramada,
es disputa entre potencia imperialistas
Es la bota marinera extranjera,
poderosa fuerza naval,
sobre el pueblo, sobre el recurso,
sobre la naturaleza y su gente,
en el cuello oprime,
asfixia y asesina,
se apropia, se roba
el cloruro de sodio.
destroza las entrañas,
de los cumanagotos.
Eduardo Orta Hernández
Polvorín poesía.

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