Anti-histórica traición


Emilio Hernández / Correo del Orinoco

La actitud del presidente de Brasil, Lula DaSilva, de oponerse al ingreso de Venezuela como miembro de los BRICS, quizás tiene su origen en una negociación con Estados Unidos o con la derecha en su propio país. Quizás guarda relación con el apoyo de Brasil a Guyana para intervenir directamente en la explotación petrolera de la Guayana Esequiba, lo que produce un enfrentamiento con Venezuela.

En todo caso, no se corresponde con el proceso histórico de superación de una etapa de hegemonía estadounidense que, desde la caída de la Unión Soviética, se ha convertido prácticamente en una dictadura mundial. La desaparición en su momento de la gran potencia militar que garantizaba un equilibrio global, hizo que Estados Unidos se envalentonara y comenzara una etapa de agresión de escala global.

Con la colaboración de Europa en términos geopolíticos, Estados Unidos intenta un sistema de dominio con nuevas estrategias.

En siglos pasados, Europa había llevado a cabo una política colonial, de sumisión de los países de donde obtenían materias primas, pero desde hace tiempo ese mecanismo ya no puede ejercerse de manera tan fácil.

En el siglo XX, Estados Unidos realizó una política agresiva, incluso con intervenciones militares, para imponer gobiernos aliados en países alrededor del mundo. Esa política también ha ido bajando en efectividad. Para muestra un botón, no han podido con Cuba, Venezuela y otros países.

Entonces aparecen en el escenario mundial las mal llamadas sanciones. Lo que llaman una “política basada en reglas”, que realmente es una “política basada en reglas ad hoc para cada país”, diseñadas sobre la marcha. No hay un marco legal mundial al que atenerse, un día aparece una nueva norma que no estaba contemplada, sin discusión multilateral ni aprobación por instancias como la ONU.

Las políticas de bloqueo diplomático, bloqueo del acceso a créditos de organismos multilaterales a través de un inflado “riesgo país”, bloqueo de las exportaciones de los países no sumisos, bloqueo del sistema financiero asociado al dólar, entre otras, se hicieron frecuentes en esta etapa histórica aciaga para la humanidad.

La saña del imperialismo aplicando las sanciones llega al extremo de considerar como suyo el mundo entero. Si dijeran que no les compran bienes a países que no les gustan, vaya y pase, es un país soberano como cualquier otro. Pero van más allá: sancionan a terceras partes que quieran hacer negocios con los países cuyos gobiernos no son de su agrado.

Tal es el despropósito de la posición de Lula. No solamente toma la decisión de no negociar con Venezuela, sino que en un acto de abuso de poder, toma la decisión de que Venezuela no negocie con terceros.

Es la negación del objetivo mismo con que nacieron los BRICS, que es superar la etapa de hegemonía abusiva de Estados Unidos en alianza con Europa. Mantengamos nuestro rumbo y ¡venceremos!

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