Hablamos en el programa sobre Baby Lores, reguetonero nacido en Cuba que, una vez en Miami, se reconvirtió a trumpista (en Cuba llegó a tatuarse a Fidel Castro) y pidió, en un programa de televisión, una intervención militar (de EE. UU.) en su país de nacimiento. En consecuencia, las autoridades cubanas le han impedido la entrada a la Isla, cuando trató de visitar a su madre enferma.
¿Una medida demasiado dura? Opiniones para todos los gustos. Entre ellas, la de Ángela Maria Calli Vicente en FB: «Si tú pides bombas, misiles, invasión, destrucción, guerra, y sangre, para tu pueblo, estando tu madre allí, entonces poco te preocupa tu madre. ¿O crees que la bomba le iba a caer a las madres de otros y a la tuya no? Primero pides guerra para ella y ahora la lloras. Yo por mi parte, te hubiese dejado entrar, pero yo no decido». O la de Tomas Gutiérrez: «Todo país soberano tiene leyes migratorias y la facultad de no admitir en su territorio a quien promueve la hostilidad contra su pueblo. Es el mismo EEUU que niega visas a artistas cubanos, deporta enfermos y separa familias a diario con leyes despiadadas. En vez de tramitar una emergencia por vías consulares serias, B. L. prefirió el video premeditado, la cámara encendida y la victimización en redes para alimentar el negocio del odio en Florida».
Repasamos las sanciones de Marco Rubio, ahora, contra el sector privado de Cuba. Pero ¿no era lo que querían, que existiera un sólido sector privado en la economía de la Isla? Parece que era solo un discurso, porque el objetivo es otro: es ahogar al pueblo cubano hasta que se rinda. Y veremos cómo medios como Cibercuba justifican estas sanciones, que persiguen incrementar la asfixia.
De igual modo repasaremos el anuncio, por parte de Washington, de que «interceptó 90 envíos de combustible» a la Isla, supuestamente «clandestinos». Y cómo Cibercuba, Mario J. Pentón y otros colaboracionistas justifican esta política de hambre.
Y acabaremos hablando de la última criatura de la CIA en Cuba: Anna Bensi, joven ultrarreaccionaria, fundamentalista religiosa, trumpista, antiabortista, antifeminista, antimusulmana, sionista y partidaria del bloqueo total a su país de nacimiento y colaboradora de la Embajada de EE. UU. en La Habana. ¡Una joya! ¿Cuál es la pena que debería aplicarse al colaboracionismo de Vichy, presente en la Cuba de hoy?