La idea es organizar la Feria Internacional AgroAlba 2025 para discutir técnicas tradicionales de cultivo agroecológico

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba- TCP) realizó la XII Cumbre de Pueblos y Gobiernos y realizó una serie de acuerdos a implementarse a partir de 2025. La reunión de los presidentes de los países miembros del bloque comenzó el lunes (3) y también se opuso a la política de deportaciones de migrantes de Donald Trump y a los derechos fundamentales.
El documento final de la reunión cuenta con 6 acuerdos principales firmados . La primera de ellas es la creación de un Centro Tecnológico de Inteligencia Artificial con sede en Venezuela para “desarrollar sus propias capacidades éticas e independientes”. La disputa por la Inteligencia Artificial es una preocupación para el gobierno venezolano, que ha advertido constantemente sobre la necesidad de desarrollar tecnologías propias y regular las existentes.
Otro punto discutido por el grupo fue la ampliación del proyecto AgroAlba, para la producción y abastecimiento de alimentos, además de una distribución eficiente para “garantizar la soberanía alimentaria” de los pueblos. La idea también es organizar la Feria Internacional AgroAlba 2025, para discutir técnicas de agricultura agroecológica tradicional y regenerativa con miras a tener una producción autosostenible.
Como parte del proyecto para garantizar la seguridad alimentaria de los países del bloque, la Alianza también se comprometió a crear el proyecto pesquero Alba Azul. El objetivo es tener una producción pesquera conjunta y una estrategia coordinada entre los países.
Otros dos proyectos involucran infraestructura y economía. Alba firmó el Acuerdo Marco de Transporte, en el que los países deberán comprar una flota de carga a la Alianza. La idea es viabilizar proyectos económicos y comerciales. Otro programa es la creación del crédito Banco da Alba para apoyar a los empresarios migrantes en la reintegración a los mercados laborales de sus países de origen.
El documento también denuncia organizaciones criminales que “promueven y lucran con las necesidades de los migrantes”. El texto finaliza reforzando la importancia de la articulación de los países caribeños y latinoamericanos para definir proyectos y prioridades y destaca los principios “revolucionarios” de la Alianza.
“El ALBA entra así en una nueva fase de máxima coordinación de prioridades y acciones conjuntas en todas las dimensiones, cuyos resultados serán evaluados permanentemente por los jefes de Estado y de Gobierno, para garantizar su efectivo cumplimiento y la calidad revolucionaria de su impacto en la vida cotidiana de nuestros pueblos”, señala el documento.
Los países del ALBA son unos de los más afectados por la deportación de migrantes desde Estados Unidos. En total, 11 millones de personas viven en situación irregular en el país y están sujetas a la política de la Casa Blanca. Según el Departamento de Estado de EE.UU., alrededor de 600.000 venezolanos viven en estas condiciones en territorio estadounidense.
20 años de Alba
La organización fue creada el 14 de diciembre de 2004, cuando los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y Venezuela, Hugo Chávez, firmaron el acuerdo fundacional en La Habana. Además de Cuba y Venezuela, la alianza también incluye a: Bolivia, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Granada, Dominica, San Cristóbal y Nieves y Santa Lucía.
En dos décadas de actividad, la organización se ha convertido en un referente para los grupos de izquierda en América Latina y ha ganado mayor importancia para los gobiernos progresistas de todo el mundo. Con el objetivo de construir una nueva sociedad y presentar alternativas al capitalismo, el ALBA fue un contrapunto al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), una propuesta del gobierno de Estados Unidos para crear una zona sin barreras aduaneras en América Latina.
La Alianza se convirtió en un agente responsable de la derrota de la propuesta estadounidense y apoyó la elección de diferentes presidentes de izquierda en la región para convertirse en una plataforma de articulación política de gobiernos progresistas. En 2006, con el ingreso de Bolivia, el ALBA pasó a tener una orientación económica basada en la complementariedad, la solidaridad y la cooperación.

















