¡Endreina Yépez debe saber que para ejercer un buen periodismo no basta tener un rostro y una figura bella!

Por: Italo Urdaneta

De verdad que tuve la oportunidad de ver el programa de opinión que conduce la colega periodista Endreina Yépez, a través de Venevision, en dónde se atrevió a decir que  Venezuela se rige por un gobierno defacto, que dirige la presidenta (e) Delcy Rodríguez.

De verdad que uno no se cansa de recibir sorpresas relacionadas  directamente con el ejercicio del periodismo, que a todas luces un importante porcentaje de colegas, sobre todo de la nueva generación, vienen dejando mal parado, y que arrojan motivos para ser criticados.

La observación que haremos en contra de la colega Endreina no la formularemos por capricho o rivalidad, simplemente creemos que ese desliz que tuvo, si así se puede considerar, no debió hacerlo, no porque no tenga derecho de sentir empatía por una candidatura o por un partido político en particular, sino porque ella representa una planta de televisión privada, que debería, en primer término, ser imparcial, pero además objetiva y veraz, cosa que se echa al cesto de la basura con lo expresado por la reconocida comunicadora social.

A Endreina siempre la vimos a través de Venevision narrando noticias; su buena dicción, belleza y estampa, le permitió ser escogida como periodista ‘ancla’.

Ahora la vemos conduciendo un programa de opinión, que no es lo mismo que estar frente a una cámara leyendo noticias, por cuanto requiere una debida preparación, sin estar inclinada a una de las partes. 

Endreina al parecer olvidó que no basta solo ser bella y esbelta para ejercer el periodismo, pues se vio muy mal, y de hecho dió motivos para que se emtieran opiniones en su contra, precisamente por esa opinión que emitió fuera del contexto real.

Esta periodista de Venevision, denota que desestima la legalidad que le asiste a la presidenta (e) Delcy Rodríguez, para estar dirigiendo los destinos del país, pues da a entender que llegó a Miraflores a través de un golpe de Estado, y no porque le asiste ese derecho en su condición de ser la Vicepresidenta de la República.

Semejante pronunciamiento no era para menos que diera pie para que surgieran críticas en su contra, como la que estamos formulando.

Nadie, por el contrario, vio a la colega periodista Yépez emitir opinión en contra del presidente Donald Trump, cuando este último ordenó la invasión a nuestro país el pasado 3E, que derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, y dejó más de un centenar de muertos.

Yépez, repetimos, nada opinó pese a que fue un hecho extremadamente grave por todas las consecuencias que se derivan del mismo, más allá de nuestras fronteras.

Mientras veíamos la intervención de Endreina, al momento que soltó la ‘ frase lapidaria’, si notamos que indebidamente se extendió en su intervención, mientras presentaba a unos invitados a su programa.

Desde luego, este accionar de la comunicadora social afecta de manera directa la línea editorial de Venevision, pese a que sabemos que ese canal televisivo siempre ha sido opuesto al gobierno revolucionario.

Alguien decía en los comentarios que este hecho ha generado que Endreina pasó ahora a ejercer el papel de ‘ tirapiedra’, tal cual lo hizo por muchos años el presidente de RCTV, Marcel Granier. 

Decir que los venezolanos vivimos bajo un gobierno defacto, deja saber el poco conocimiento que tiene Endreina de un verdadero gobierno dictatorial, como fue, por ejemplo, el de Pinochet, en Chile y el de Videla, en Argentina. 

El subconciente, al parecer, le jugó una mala pasada a esta colega periodista, que está llamada a ser menos apasionada, más equilibrada y objetiva, pero además hablando siempre con la verdad.

Falta ver cuál va a ser la reacción de la directiva de Venevision ante este bochornoso caso, si la va a amonestar o la quitará de ese programa, solo así podrá demostrar que nada tuvo que ver con el desliz de la comunicadora social, pero no hacerlo dejará en evidencia que esa es la línea clara de Venevision, sin cambios al respecto, que no es otra que atacar al gobierno, de manera inmerecida, aunque se utilicen circunstancias carentes de toda realidad.

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