Cigarro, chimo, licor y motos, seleccione para que adelante la muerte

Mi palabra

 

 

“El mayor dolor del mundo

no es el que mata de un golpe,

sino aquel que, gota a gota,

horada el alma y la rompe»

Francisco Villaespesa

 

Por: Narciso Torrealba

Mi amigo, quien presume por los años que tiene, como si fuera una inmensa fortuna, pero si reflexionamos detenidamente pensando en el verdadero valor de la vida, tiene infinita razón, porque mientras cualquier ser humano tenga salud, puede sentirse inmensamente rico, por su estado mental –primeramente– y físico, ya que, eso no lo reemplaza nada ni nadie y solamente lo complementa tener al lado un amor correspondido, como he visto parejas agarradas de las manos entradas en años, como si se estuvieran sosteniendo uno del otro.

Este amigo, quien no pierde la jocosidad, que ha mantenido toda su vida, me lo conseguí con una hija, quien parece una modelo y al presentármela, largó una inmensa carcajada, porque no podía ocultar su alegría y entusiasmo al conocerme, ya que, en varias oportunidades su padre se ha referido a mi persona y al retribuirle el saludo, lo hice con un piropo muy amigable ¡Llegó tarde, porque el concurso de belleza ya lo cerraron!

Lo cierto es que, el amigo, a quien conocí en un barrio de Acarigua, detrás de unas rejas, en un tarantín llamado bodega, el cual quebró y como él mismo lo dice, cuando le hacen alguna pregunta sobre los artículos, que solamente con pasarles la vista se podían contar, pero parece que le daban para comer y algo más: por su expresión, como para reír ¡Cuando me di cuenta, solamente tenía los cuatro estantes vacíos y el libro donde anotaba a los mala pagas, quienes desaparecían, como malandro solicitado!

En este encuentro en una panadería, todo se convirtió en anécdotas, risas, que por momentos llamaban la atención de los presentes, pero no incomodaban a nadie, porque él que ve a otra persona reírse y se enoja, no puede andar bien de la cabeza, porque incluso si lo ve riéndose solo, no es para irritarse, ya que, algo no anda bien en esa persona. Pero hay tantos problemas en la vida y si la vejez lo viene arropando, no queda otra, que seguir la manera de vivir de mi amigo, quien dice ¡De poco se vive, si usted no anda gastando lo que no tiene, porque ricos pobres, es para pendejos!

Ya, casi, cuando nos despedíamos soltó una gran verdad, que viene creando infinidades de problemas Recuerda, ahora, tenemos cuatro maneras de adelantar la muerte y son muchos que las cargan todas: “Cigarro, chimo, licor y motos” Quien se atreva a negar está afirmación, está, como el que anda riéndose solo de media noche, porque lo estamos viendo todos los días, ya que, el grave problema de salud creado por el consumo de cigarros, chimo, alcohol y las motos, han pasado a segundo plano, en cuanto a la preocupación de la ciudadanía, porque ahora, los hospitales se encuentran abarrotados por los accidentes creados por pilotos irresponsables y de pasa algunos con tragos en la cabeza, que los convierten en unos verdaderos suicidas.

Se dan casos, que parecen parte de un libreto de una película de comiquitas. En el propio centro de Acarigua, en una avenida muy transitada se atravesó un triciclo o moto de tres ruedas de las utilizadas para carga y cuál ha sido la sorpresa, al instante venían dos motorizados, uno de taxi, con un cliente y el otro, con su compañera de vida; las dos parejas con las respectivas motocicletas se quedaron montadas arriba del triciclo y todos los que se acercaron a socorrerlas y desarmar la maraña formada, lo hacían sin contener las risas y no era para menos, porque pocas veces se ven esos accidentes, por suerte solamente simples rasguños.

Todo esto demuestra, lo difícil de crearle consciente al ser humano, por muchas razones, pero la que parece hacer el mayor daño, son las redes, ya que, los jóvenes, los más vulnerables a los vicios y a la penetración distorsionada de la realidad, porque todo parece girar en torno a la moda, y si la evade o trata de evadirla, no está en nada y los mismos amigos, nacidos y criados en el mismo barrio o urbanización, los empiezan a verlos, como unos “ovejos” y ese vocablo, lo utilizan como un calificativo para subestimarlos, pero en muchos casos despiertan a jóvenes, hasta convertirse en unos irreconocibles seres acelerados y precisamente las motos, están jugando ese papel, cuando deberían ser el medio de transporte en vía de solución a un problema tan delicado, como es trasladarse de un lado a otro, en un país, con una grave crisis económica en medio del capitalismo salvaje y desenfrenado.

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