Antonia Muñoz, con el mismo culipandeo, pero me da pena ajena

Mi palabra

“Se necesitan dos años para aprender a hablar

y sesenta para aprender a callar”

Ernest Hemingway

 

Por: Narciso Torrealba

No sé, si, Antonia Muñoz, mejor conocida, como la “negra” Antonia, oriunda de la región de Barlovento, baila bien el sonido de los tambores en las tradicionales fiestas de esa región; pero lo que, si les puedo asegurar, es que en el culipandeo nadie le gana, ni siquiera la conocida vendepatria, María Corina Machado, aunque, políticamente se están pareciendo tanto, que solamente las diferencia el color de la piel y el nacimiento en la vida política de Venezuela, desde el comienzo del proceso bolivariano, porque al comandante Chávez, se le ocurrió para impulsarla en la campaña electoral, expresar de viva voz en un acto multitudinario en Guanare, que la conocía, como si la había parido.

A partir de ese momento estuvo en la gobernación en representación del proceso liderizado por el comandante Chávez, como una “inmaculada” funcionaria, aunque las críticas y las denuncias de corrupción del fallecido dirigente Iván Colmenares, no cesaban. Al fallecer Chávez, empezó la tira y encoje de la exgobernadora, y la razón principal, fue, al no haber sido seleccionado como candidata para la relección, para después lanzarse con otra organización, como un verdadero espanto, algo totalmente aceptable porque era su decisión personal y estaba en su pleno derecho.

Ahora, para no quedarse atrás de los opositores, aunque a los traidores no los quieren ni aquí ni allá, se ha metido en la cola, con argumentos tan vergonzosos, que ni la misma oposición venezolana se han atrevido expresar, porque todas las críticas, después de los dos lamentables terremotos las han hecho, como siempre dándole vuelta a las expresiones de su máxima dirigente María la Machado y todos sabemos, que este personaje se ha mantenido anunciando su llegada, como una secta religiosa, pero al ver que la estrategia no le funciona han cambiado de parecer, para mantenerse, como las víboras encuevadas.

Lo lamentable de Antonia y no es María Antonia, el personaje de la canción de Gualberto Ibarreto, es que ha salido con expresiones, que definitivamente me dan pena ajena, cuando agarró como blanco para lanzar sus descabelladas críticas a los hermanos Rodríguez –Delcy y Jorge– pero tiene tan mala puntería, que cualquiera persona medianamente sensata entiende, que la prioridad en este momento es hacerle frente a la tragedia dejada por los dos terremotos, que empezar a elegir un nuevo CNE y TSJ. La oposición ciega y enfermiza, como la manifestada por la exgobernadora, se parece a los tocados por el alcohol, que después de poner la cómica no recuerdan lo que ha pasado.

Lo que dejaron los dos terremotos se enfrenta uniendo voluntades y apretando fuerte los puños, en medio del dolor de los familiares y de un pueblo, como el venezolano, que ante cualquier tragedia aporta su granito de arroz, para ayudar en la alimentación de los que perdieron todo. 5346 muertos, 16740 heridos, más de 23000 refugiados en los campamentos provisorios, no es cualquier cosa. Para que venga la amiga Antonia Muñoz, apoyando a los pocos atrevidos, que, desde el mismo momento de ocurrir este drama, que ha conmovido a propios y extraños, se han lanzado de manera acelerada pidiendo elecciones, como los toreros, cuando cambian de tercio. La pregunta que me hago ¿Quién es el verdadero cínico, usted, o los que están enfrentando la tragedia?

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