Por: *Eduardo Orta Hernández*
El tema de fondo, la acción central, del 19 de abril de 1810, fue *rechazar la dominación extranjera colonial, en búsqueda de la independencia y de la construcción de una República soberana*.
Su norte, una *ruptura política con el viejo orden de la metrópolis*, pero, en el aspecto *CULTURAL permanece – casi intacta – hasta nuestros días, la estructura de dominación colonial*. Requiere ser abordada, pensada, reflexionada a fin de lograr los verdaderos cambios, para que el significado simbólico del 19 de abril trascienda la ruptura de la superestructura de mando político y para que una revolución deje de tener “los pies de barro”.
Actuar sobre la forma de
vida, los arraigados “valores”, las tradiciones que frenan el avance de *una nueva conciencia social y la construcción de una sociedad eminentemente democrática*, es el RETO, la construcción de una *política cultural para la libertad.*
En ese sentido fue estremecedor, para la adormecida conciencia, la explosiva ruptura, la abrogación del día de la raza por el de la resistencia indígena, buen ejemplo, en el avance, para iniciar la liberación de la cultura colonialista, *tal declaratoria del día de la RESISTENCIA INDÍGENA es parte integrante del proceso de independencia del recordado 19 de abril, en el que hay que avanzar y profundizar*.
Avanzar fracturando en todo los espacios, *superando la cultura de la investidura, del dañino mesianismo, del protagonismo individualista, de pensar con la cabeza del jefe político, de la subordinación y la recompensa esperada por las manos del representante del poder constituido, de la discriminación y no creencia en los “poderes creadores del pueblo”, superando esa cultura de dominación colonial, de la jerarquía, de la verticalidad que desprecia las relaciones horizontales, la del trato de tu a tu o de vis a vis como decía Ezequiel Zamora, así podemos pensar en una sociedad democrática e independiente apoyada en la construcción del Estado Comunal, hoy día comprometida su realización por un nuevo escenario político de dominación imperial, de sometimiento en las garras del aguila del norte* .
La actual situación, de exaltación, reconocimiento de *antivalores, por ejemplo, los *epónimos de figuras y procedimientos colonialistas,* así como distintos tipos de celebraciones que desvirtúan nuestro origen ancestral y el poblamiento de estas tierras, como *los festejos de inventadas fechas, de las fundaciones de las ciudades, que nos imponen para que pensemos erradamente que existimos como sociedades organizadas desde la llegada del europeo*, contradiciendo y negando todos los estudios e investigaciones de las ciencias sociales que nos hablan de un poblamiento de más de 14.000 años. *Esa repetidora de celebraciones, por cada Alcaldía, de las «fundaciones de las ciudades a partir de la llegada del invasor, es parte de la herencia cultural colonialista presente hasta nuestros días*.
La herencia cultural de la conquista, *nos impide mirar lejos e inventar una sociedad fraternal, solidaria, justa, de iguales donde se viva ejerciendo ciudadanía*.
Atender este fundamental tema de la herencia cultural colonialista y neocolonialista es urgente e imperiosa para edificar una nueva cultura, un conocimiento para la liberación como parte integrante de la soberanía y de nuestra existencia como nación independiente soberana y libre, debiendo destacar la masificación del estudio de la historia, el fomento de la lectura y dentro de ello, el diseño de una nueva institución de los cronista de los pueblos, que ha de ser autónoma y no un órgano auxiliar, que se prevea las imprentas y editoriales municipales.
Es necesario hoy – así como ayer en el trascendental 19 de abril- luchar por nuestra verdadera autonomía política y económica, de dominación extranjera presente o a «control remoto», tenemos, población, recursos naturales y grades riquezas mineras, petrolera, gasificas, hídricas para alcanzar nuestro desarrollo integral, libre de tutelajes, de financiamientos neocolonialistas, de esclavitud imperialista, de dominio económico y explotación transnacional.
Debemos tener muy en cuenta las sabias palabras de nuestro libertador Simón Bolívar, al expresar que «los EEUU parecen destinados por la providencia para plagar de hambre y miseria a la América, la nuestra, en nombre de la libertad.
Polvorín. Explosión insumisa de ideas. Un combate por la vida. Patria soberana, independiente y antiimperialista.
Cagua, 19 de abril de 2026.