José Sant Roz
1- La sentencia completa de Bolívar fue: «LA SEMILLA DE LA LIBERTAD DA SU JUSTO FRUTO. SI HAY ALGO QUE NUNCA SE PIERDE, ES LA SANGRE DERRAMADA POR UNA CAUSA JUSTA». La sangre derramada aquel 11 de abril (2002), por ejemplo, nunca se perdió, como tampoco toda aquella derramada, enfrentando a la derecha, durante el paro petrolero de 2002 y 2003. La sangre derramada durante las guarimbas, nos procuraron grandes enseñanzas, y todas aquellas gestas de luchas populares durante el período del primer mandato del presidente Nicolás Maduro, y también la de los años subsiguientes, hasta llegar a los días terribles del 3 de enero de 2026, porque este drama y esta lucha apenas comienza. Y nosotros debemos tener en cuenta que la sangre que puede ser derramada en los meses o años por venir, en los que no nos quedará otra salida sino que plantarle cara al imperio gringo, tampoco se perderá.
2- Este estado de condicionamiento que venimos sufriendo por parte de los gringos no podrá prolongarse por mucho tiempo, y en algún momento reventará. Las cadenas en algún momento volarán por los aires. No será fácil, pero sí necesario. Costará muchas vidas, pero será el precio que tendremos que pagar para no volver a ser una colonia. Y de nuevo aquí apelamos a esas grandiosas palabras del Libertador: “SI HAY ALGO QUE NUNCA SE PIERDE, ES LA SANGRE DERRAMADA POR UNA CAUSA JUSTA”.
3- La situación actual puede volverse más terrible que la crisis energética de 1973, cuando repentinamente el precio de la gasolina aumentó un 300 por ciento, y EE UU otra vez volvió a pedirle cacao a Venezuela llevándose nuestro petróleo casi regalado. Por eso Trump ha dicho que el Estrecho de Ormuz puede permanecer cerrado todo el tiempo que Irán quiera porque él no tiene problemas, él tiene nuestro petróleo.
4- Nosotros queremos recordarle a nuestro país, que el petróleo requerido por parte de Occidente durante toda la Segunda Guerra Mundial fue extraído de Venezuela, y en verdad que en nombre de esa libertad que tanto andan pregonando los gringos en Occidente, no nos dieron ni una locha. Eso pueden investigarlo los historiadores. El Presidente Isaías Medina Angarita estaba indignado por este espantoso robo a nuestros recursos, y esa fue una de las razones por la que viajó a Washington, y reclamó un precio justo para nuestros hidrocarburos, razón por la cual EE UU decidió derrocarlo, y colocar en su lugar a lacayito de Rómulo Betancourt. Esto es profunda y rotundamente cierto.
5- La guerra en Asia Occidental se sigue incrementando y podría ser más terrible que la de 1973. Recordemos que la Guerra de Yom Kippur , la cuarta de las guerras árabe-israelíes , comenzó el 6 de octubre de 1973, protagonizadas por Egipto y Siria, durante la festividad judía de Yom Kippur y duró veinte días iniciada, digo, durante el mes sagrado de ayuno en el Islam. Una guerra en la que se enfrentaron indirectamente la Unión Soviética y Rusia. Poco después el precio del petróleo aumentaría un 300 por ciento, y nosotros viviríamos aquello que se llamó la Venezuela Saudita, toda una farsa y a la vez toda una locura sin control en el que se perdieron (como decía Uslar Pietri) varios Planes Marshall. Entonces comenzaron aquellos viajes de los venezolanos a Miami, en busca del “Ta’barato, dame dos”. Fue cuando a Venezuela llegaron millones de latinoamericanos provenientes del Caribe, Colombia, Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá y toda Centroamérica.
6- Nosotros no podemos permitir que EE UU, en estas circunstancias tan difíciles en Asia Occidental, dirija ahora sus ojos hacia nosotros para de nuevo robarse nuestro petróleo, en razón de que nosotros somos “débiles”, “nos encontramos indefenso ante su poder militar”, y “no podemos enfrentarlos porque somos empedernidamente pacíficos…”. Eso no puede seguir así, tenemos con qué bombardear los pozos petroleros, convertirlos en un infierno y entrar en guerra frontal en nuestro terreno contra los malditos gringos.
7- Nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas están suficientemente preparadas para dar esta lucha. Estamos equipados para luchar en nuestro territorio, contamos aún con millones de milicianos, y estamos decididos a dar nuestras vidas, para impedir por todos los medios que nos humillen, que nos pongan de rodillas porque para eso aquí nació el más grande hombre que ha dado la humanidad, el que dijo: “SI HAY ALGO QUE NUNCA SE PIERDE, ES LA SANGRE DERRAMADA POR UNA CAUSA JUSTA”.