Por. Italo Urdaneta
El gobierno de Venezuela, por órdenes de la presidenta Delcy Rodríguez, ordenó el pasado 16 de mayo de 2026, la deportación del empresario colombiano Alex Saab, hacia Estados Unidos.
La medida de extradición fue originada por una solicitud de Washington, debido a que Saab enfrenta cargos por delitos financieros, lavado de dinero y corrupción.
Se dice, incluso, y de ello no tenemos ninguna prueba, que es responsable de los envíos de droga desde nuestro país a territorio estadounidense.
Esta decisión representó, de acuerdo a los analistas, un quiebre en la postura del gobierno del presidente Nicolás Maduro, que anteriormente lo defendía como diplomático, aseguran quienes desean aprovecharse de esta circunstancia para atacar, sin razón, a la presidenta (e), Delcy Rodríguez.
Para entender las implicaciones de esta medida y su repercusión en la escena política, hay que esclarecer que Venezuela deportó a Saab en cumplimiento de la ley migratoria.
Saab, de acuerdo al comunicado oficial, es un ciudadano colombiano, por cuanto se ha podido comprobar que su naturalización no cumplió con los estamentos legales que exige el país, según explicó el ministro de Interior Justicia y Paz, Diosdado Cabello.
Asimismo, la postura oficial hace ver que Venezuela nada tiene que ver con ese hecho, pues es un problema entre Saab y las autoridades estadounidenses.
Ahora bien. Todo lo que ha salido por parte de la oposición sobre este sonado caso, tiende a hacer ver que de la noche a la mañana la presidenta Rodríguez decide entregar a Saab a las autoridades norteamericanas, cuando antes lo defendió con vehemencia para que regresará al país, tras haber sido detenido y encarcelado cuando salió a cumplir compromisos diplomaticos fuera de Venezuela.
En ese entonces, el empresario colombiano purgó más de un año de cárcel, tras ser referido luego al propio territorio norteamericano.
Gracias a un intercambio de detenidos, Saab logró regresar a Venezuela, y fue en ese entonces cuando el presidente Maduro lo designó para ocupar un cargo ministerial.
¿Que le cuestiona la oposición a la presidenta Rodríguez, tras haber ordenado la extradición de Saab?
Sin duda, no hay nada que cuestionar, dado que el empresario colombiano siempre ha sido visto como un enemigo político de los extremistas de la derecha.
El interés que priva en ese sector es hacer ver a la mandataria nacional como traidora y desleal, que ahora aboga por los intereses de los Estados Unidos.
Indistintamente que se piense de esa manera, creemos que la presidenta encargada tiene pleno derecho de cambiar de opinión con respecto a Saab, o con algún otro compañero de fórmula política y partidista, por cuanto no hay un manual que diga que una amistad se debe preservar por siempre, más cuando se descubre que por su conducta debe ser apartado ante el perjuicio que pueda ocasionar, de manera personal, y a los propios intereses de Venezuela.
Saab, a nuestro entender, ha sido o fue una circunstancia en todo el proceso revolucionario del país, gracias a la amistad que le unía al presidente Maduro.
Los venezolanos, en su mayoría, le reconocen a Saab los esfuerzos que hizo para dotar al país de alimentos, combustible e incluso de insumos médicos, cuando arreciaron las medidas coercitivas en perjuicio del pueblo venezolano.
Pero a nadie, y menos a la presidenta encargada, por lo que ello implica, se le puede obligar que siga apegada a un personaje luego de descubrir que es un infractor de las propias leyes de Venezuela, dado a que burló presuntamente los procesos legales para su naturalización.
Aunado a lo antes expuesto, hay que tomar en cuenta también los informes que de seguro habrá presentado EEUU ante el gobierno venezolano en contra de Saab, para exigir su extradición.
Lo que es evidente, es que el caso de Saab viene siendo usado por quienes apoyan a la líder de la oposición para pretender desprestigiar y exponer al escarnio público a la presidenta Delcy Rodríguez, sobre todo ante los electores de nuestro país, dada la angustia que les producen los cambios que se vienen llevando a cabo en nuestra nación, que cuentan con el apoyo no solo de la mayoría de los venezolanos, sino también del propio presidente Trump, que cada día que habla de la mandataria nacional lo primero que hace es exaltar la, por considerar que lo viene haciendo muy, pero muy bien.