Desde Teherán, las autoridades han reiterado que no se dejarán intimidar y que responderán a cada ofensiva con ataques específicos contra bases, embajadas y posiciones estadounidenses en Asia Occidental.

En el marco de la ofensiva número 83 de la operación “Promesa Veraz 4”, Irán lanzó una nueva acción militar contra objetivos de interés estadounidense e israelí en Asia Occidental.
El ataque fue ejecutado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que desplegó misiles de corto, medio y largo alcance, además de drones armados.
De acuerdo con los reportes oficiales, la ofensiva estuvo dirigida a tanques y depósitos de petróleo en Ashdod, así como a una base militar de Israel en Mada’in. Estos puntos fueron catalogados como estratégicos por Teherán.
Simultáneamente, se registraron impactos en bases militares estadounidenses en Al Dhafra y Al Udeid, además de un centro de inteligencia de información militar. En dicha ubicación también había depósitos de combustible destinados a aeronaves de combate.
El CGRI informó que los ataques alcanzaron hangares de mantenimiento y reparación de aeronaves de transporte y drones en la base aérea Ali Al Salem, así como instalaciones vinculadas al sistema de misiles Patriot en la base Sheikh Isa.
Este episodio ocurre tras las amenazas de Estados Unidos de destruir la infraestructura energética iraní, en coordinación con Israel. Ambas naciones llevaron a cabo a finales de febrero un ataque conjunto que provocó la muerte del ayatolá Ali Jameneí, hecho que intensificó las tensiones en la región.
Desde Teherán, las autoridades han reiterado que no se dejarán intimidar y que responderán a cada ofensiva con ataques específicos contra bases, embajadas y posiciones estadounidenses en Asia Occidental.
El escenario de alta confrontación regional ha dejado consecuencias directas sobre la estabilidad energética y política del Medio Oriente y el mundo.
Fuente: Telesur