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Un Comentario

  1. 1

    Francisco Sierra Corrales

    La verdad es que este comentario de Luis Britto García al artículo de Pasqualina Curcio que resume una parte de su libro, el cual debe ser excepcional, pero ese petit comentario concentra más de 20 horas hombres de disertación sobre el imperialismo financiero, el anti-imperialismo y la lucha por la liberación nacional y el socialismo y explica claramente el carácter netamente neoliberal de desarrollo exógeno, es decir “hacia afuera”, de mera exportación buscando divisas (Dólares, euros), y desangrando y desasistiendo el mercado nacional (Provocación de hambre y escasez) y de impuestos regresivos para nada progresivos que le arrebatan los reales de los bolsillos vacios al pueblo, bastante maltrechos por la hiperinflación; como fueron las leyes fiscales de reformas tributarias (Código Orgánico Tributario), aduana e IVA, decretado por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), el pasado 29 de enero, en particular y en la política económica en general del actual gobierno bolivariano, el cual se está desviando de lo que debe ser una revolución anti-imperialista y socialista, violando estatutos y principios de lo que debe ser un gobierno de izquierda.
    El comentario del Profesor Britto a lo dicho por Pasqualina es referente a que esta desenmascara y desmonta un verdadero cuento de la derecha como es, entre otros, la necesidad de la inversión privada extranjera y el empréstito que son a su vez fundamento del imperialismo (Entre otros) y que pudiera resumirse en las tesis de “Desarrollo Exógeno”, o hacia fuera, pensando más en las necesidades del capitalismo financiero global y no en lo prioritario del país, en primer lugar y de Nuestramérica, en segundo lugar.
    Pero vayamos al grano y veamos a las cifras “matacuentos” (Cuentos de la derecha que el reformismo adopta) que Pasqualina nos narra; la inversión privada en Venezuela desde 1976-2018 (42 años) solo ha representado el 4,54%, siendo su monto de US$ 57.562 Millones, y la inversión total, solo petrolera, es de US$ 1.268.657 Millones, y la total general, es de US$ 1.335.762 Millones, en otras palabras que Venezuela no requiere, no urge, de la inversión extranjera privada o de empréstitos públicos (BM-FMI-BID, etc.) y así lo comprueba el record histórico de los últimos 42 años, a pesar de estar, en los últimos 7 años bajo el asedio de una guerra económica que ha provocado una hiperinflación y un gobierno caracterizado por la inacción; aun así, la inversión extranjera, es muy marginal.
    Como conclusión, una vez desmontado, desarmado, destruido el “cuento” de la inversión extranjera o la búsqueda de divisas (Exportación de bienes nacionales vaciando el mercado interno provocando escasez, hambre, para satisfacer otros mercados internacionales, buscando dólares o euros, o sea, desarrollo exógeno), con la verdad elocuente y contundente de las cifras históricas de más de 4 décadas, como ya lo vimos; podemos decir: Que Venezuela no necesita ni empréstitos internacionales ni inversión extranjera privada, ya que esta ha sido muy marginal en los últimos 42 años; Venezuela tiene suficiente riquezas para autofinanciarse en lo esencial, en lo importante; lo que ha pasado es que ha habido mala administración, dilapidación, corrupción de los inmensos recursos que hemos tenido y traición e inconsecuencia a los principios bolivarianos revolucionarios e inconsecuencia al carácter anti-imperialista y socialista de nuestro proceso, pero los recursos todavía están ahí, la faja petrolera del Orinoco está ahí, los filones de oro de Guayana, están ahí; lo que debemos hacer es dar “un golpe de timón”, o sea, depurarnos, deslastrarnos tanto en la administración pública como en el movimiento político social de tanto flojo, negligente, indolentes, funcionarios de 15 y ultimo, infiltrados, quinta columnas y doble agentes y radicalizar la revolución, darle un reimpulso.
    Reimpulsar la revolución, implica varias muchas cosas, entre las más importantes, estarían, ampliar la frontera agrícola buscando la soberanía alimentaria y así neutralizar los efectos de la guerra económica en lo agro-alimentario y agro-medicinal, desarrollo aguas abajo o industrialización del petróleo, tanto en los carburantes como petroquímica, igual con el acero y el aluminio para así hacer más vivible la sociedad y mejorar la calidad de vida sin depender de las importaciones que nos imponen la dolarización que por medio de ella, es que nos “tuercen el brazo”. En lo militar convertir a los consejos comunales (Previa depuración y despartidización sobre todo de una tendencia de derecha dentro del PSUV), en unos CDR, de la época del Che Guevara en Cuba o de los soviets antes de la NEP, es decir, el verdadero pueblo en armas empoderado y autogobernándose en asamblea permanente y que a estos se le den facultades de policía para los delitos políticos de traición a la patria, subversión, terrorismo y guerra económica en particular y guerra hibrida o no convencional en general; dejarse de tanta contemplaciones con la ultraderecha pro-yanqui y pro-invasión, la debilidad con el delincuente es un crimen, y someterla a juicio penal por conspiración, traición a la patria, terrorismo, especulación financiera, usura, especulación y demás delitos de guerra económica así como por apología del delito o encubrimiento a nivel mediático. Con Colombia se deben romper las relaciones de todo tipo inmediatamente y cerrar la frontera definitivamente y darle carácter de fuerza beligerante al ELN, los disidentes de las FARC y otros grupos rebeldes así como darle protección a los condenados por los grupos de exterminio de la oligarquía y prestarle todo tipo de apoyo a la disidencia al gobierno oligárquico de Bogotá; se debe militarizar la frontera con Brasil.

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