La cabronería árabe

José Manuel Rodríguez

José Manuel Rodríguez

Hace más de 40 años mi padre, un canario venezolanizado, me decía, a raíz del tradicional enfrentamiento del Medio Oriente: los árabes son una verdadera calamidad…  En esos tiempos, tal expresión me pareció extrema.  Con el pasar del tiempo, la realidad del Medio Oriente me convenció que mi viejo no estaba tan desacertado. Los líderes de Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, de los Emiratos Árabes Unidos, Siria, Jordania e Irak; no sólo son vendedores de petróleo, se venden ellos mismos, con Corán y todo, al caudillaje gringo-judío. Olvidan quién ha sido por siglos su mayor enemigo. Y continúan siéndolo aún tras sus hipócritas carantoñas.

            Una asociación de gobernantes árabes con USA e Israel requiere de pocos escrúpulos. Ninguno de ellos va a respetar sus compromisos. Basta con recordar aquel  primer ministro, el polaco de fe judía, Manachem Begin, luego de las guerras de los Seis Días y la de Yom Kipur. Les dijo lo siguiente: Nuestra raza es una raza de amos. Nosotros somos dioses sobre este planeta. Somos tan diferentes de las razas inferiores como ellos lo son de los insectos. De hecho, comparados con nuestra raza, las otras son bestias y animales, como mucho son ganado. Nuestro destino es gobernar sobre las razas inferiores. Nuestro reino terrenal será gobernado con vara de hierro por nuestro líder. Las masas lamerán nuestros pies y nos servirán como nuestros esclavos...

            La ciencia sólo reconoce, en los humanos, la existencia de una única especie con diversas etnias. Por eso, ver a los árabes aceptar a los seguidores de una creencia religiosa, la judaica, que se dicen portadores de un tan perdurable como mentiroso, gen semita que les otorga el derecho a posesionarse del territorio de donde fueron expulsados, por los árabes originarios, hace dos milenios; no es sólo una calamidad, está impulsada por esta insólita cabronería árabe, que ha mostrado ser peor que la cobardía. Apenas hace 78 años, la centésima generación judía nacida en Europa, adquirieron de los piratas ingleses, como si de una hacienda se tratara, parte del llamado Levante Mediterráneo. En ese territorio, ocupado por los árabes por más de 20 siglos, los palestinos -verdaderos semitas- constituían el 90 por ciento de la población.

            No soy determinista, pues comprendiendo que las leyes del movimiento son implacables, entiendo también la incertidumbre de ellas. Por eso no se trata de pronosticar cuándo se vendrá abajo este malhadado imperio judaico-cristiano, basta con señalar que tal cosa será inevitable. Por fortuna existen los persas, los eslavos orientales y los han de China. Todos ellos conformando una poderosa coalición asiática.

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