José Sant Roz
- Claro, que no nos parecemos a Irán. Leemos: “Irán ha demostrado una rápida capacidad de respuesta al reparar vías férreas y puentes críticos dañados por bombardeos en menos de 48 horas, restableciendo conexiones clave entre Teherán, Tabriz y Mashhad. Esta veloz reconstrucción indica una industria local autárquica que reduce la dependencia exterior”. Nosotros, en Venezuela, dejamos las cosas a la buena de Dios, la indolencia está marcada en nuestras frentes, en nuestra alma, siempre dejando que el que venga atrás que arree. Y si además agregamos que del lado opositor, hay unos cuantos hijos de puta que si nos invaden se alegran, y toman esos pretextos para salir a la calle y ponerse a reclamar aumento de salarios e incluso aprovechar el caos para atacar al gobierno y pedir que nos sigan atacando y lanzado misiles, pues, dedúzcase la grave situación moral de nuestro pobre país… Sólo entendería que la oposición está indignada con el gobierno porque éste no actuó con dureza y contundencia contra el ataque de los gringos el pasado 3 de enero. Así, sí los vería como patriotas, como ciudadanos a los que les duele la patria, y otro gallo cantaría…
- Cada vez más me convenzo de que nosotros, por supuesto, no nos parecemos a Irán en nada. Eso duele. Otro gallo cantaría si realmente nos pareciéramos a ese gran país, a esa gloriosa cultura y a sus valientes líderes y soldados que no alardean de nada ni hablan tanto, pero que en la acción son tan contundentes y victoriosos que han derrotado a los gringos. En mi país, veo los cráteres en las calles, caminos, avenidas y carreteras, parques y plazas en ruinas, grandes cementerios de autobuses, fábricas abandonadas, que llevan indolentemente años cada vez agrandándose cubiertos de monte y excrementos, y me digo: “Eso somos nosotros, en ese espejo nos debemos ver todos”. Sin embargo, para todo solemos tener una excusa, una respuesta culpando de nuestras tragedias al bloqueo y a las sanciones. ¿Y en el caso de Irá, que lleva más de 45 años bloqueado y sancionado, por qué es tan poderoso?
- Por dondequiera vemos crímenes que nos señalan del indolente estado en que se encuentra la infraestructura del país, unida a esa abominable corrupción que nadie puede controlar ni mucho menos castigar. En Irán, a los corruptos los fusilan o los ahorcan, lo mismo en China, pero en Occidente, si un país no está alineado con los valores y las políticas de EE UU eso no está permitido. Se le prohíbe que sus leyes sean inclementes porque eso formaría parte de su desarrollo lo que ¿sería una amenaza inusual a su seguridad nacional; si así hiciera, de inmediato se le aislaría,, se le coloca entre los países patrocinadores del narcotráfico y el terrorismo, definiéndosele constantemente como violara de los derechos humanos, un peligro para la seguridad mundial, insistiendo en que persistentemente está violando las reglas del derecho internacional ,… por lo que entonces deber de ser invadido, bloqueado y plagado de amenazas. Por lo tanto, debe entenderse que para Occidente los corruptos son un arma poderosa para socavar la moral y la economía de los países que no se embanderen con sus políticas.
- El gran ladrón de Rafael Ramírez fue un gran aliado de Occidente y por eso lo protegen los gringos y los europeos. Toda esa gran plana mayor de PVDSA que acabó quebrándola fue premiada por los gringos. Cien planes Marshall se tragaron los corruptos gerentes de PDVSA durante la V República, y todos ellos fueron puntales estratégicos de la derecha, a fin de cuentas.
- Pero Irán lleva ya más de 45 años (desde la crisis de los rehenes en 1997) de sanciones gringas y de Occidente en general, pero jamás han dejado abandonada la infraestructura básica del país. Las fallas de bordes, por ejemplo, en muchos lugares de Venezuela causadas por vaguadas de hace diez años y cuya reparación fueron aprobada en varias consultas del poder las Comunas, siguen esperando un milagro, una consideración o atención de la abotargada, indolente y monstruosa burocracia. A nadie pareciera importarles esa mierda, y siempre me estoy preguntando, habrá entre esos millones de compatriotas que hablan de revolución algún funcionario realmente parecido a Chávez. De la boca para afuera somos todos revolucionarios, gritamos que somos sensibles a los problemas de las comunidades, de la sociedad, porque para eso marchamos todos los días, apelando siempre a los sangrados mandatos de Bolívar y de Chávez. Insólito, pero incierto. Qué dolor, qué desgracia…