OBRA DE DENUNCIA de Sant Roz y Giandomenico Puliti: "Obispos o demonios"

ESTE libro “Obispos y Demonios” fue escrito por Sant Roz y Giandomenico Puliti y su primera edición fue lanzada en agosto del año 2.000. luego se hicieron dos ediciones más, una en el 2.002 y otra en el 2.004. El 8 de mayo de 2004, cuando asesinan a Giandomenico Puliti de un tiro en la cabeza, la gente pensó en el libro “Obispos o demonios”.  Se desató una gran ira en el pueblo, corrieron mensajes y proclamas por las calles denunciando a sicarios y a paramilitares, y hubo quienes dijeron: “- Ahora van por Sant Roz”. Ese día 8 de mayo, Giandomenico estaba invitado a un programa de televisión para hablar de “Obispos o demonios” y le pidió a Sant Roz que lo acompañara a Tovar. Lo entrevistaría l periodista Néstor Sánchez, quien entonces dirigía en una Televisora Comunitaria el programa, Punto de Cuenta.

Dos horas antes de que lo asesinaran un grupo de camaradas estuvimos departiendo con Giandomenico en la Asociación de Profesores de la ULA. Sant Roz salió cerca de las 10 de la noche, y al ver el sector desolado y oscuro, tomó una vía poco frecuentada hacia La Vuelta de Lola, pensando en los criminales que los andaban acechando. Giandomenico más confiado, se dirigió a su trabajo bajando por la Avenida Universidad hacia el Centro Cultural Tulio Febres Cordero. Allí estuvo arreglando un material para un gabinete de gobierno que debía atender el día siguiente. Nadie se explica todavía, cómo pudo dirigirse hacia uno de los sectores más peligrosos de Mérida, inclusive de día, El Mirador, cerca de la Pedregosa Sur, y en las afueras de la ciudad.

Las historia periodística refiere que estaba Giandomenico en su carro, con los vidrios ahumados cerrados y acompañado de una joven, cuando un tipo en una moto se le acerca por la ventana y le descerraja un tiro en la cabeza. Sant Roz denunciaría posteriormente por Radio Nacional de Venezuela el caso como un acto de paramilitarismo, y causalmente el día siguiente en “Alo Presidente”, el comandante Chávez anuncia la captura de varios paramilitares en una hacienda de El Hatillo, el famoso caso de Daktari.

Para esa época en todas partes se le veía a Sant Roz como una fantasma al que ya se tenía en la lista. Muchos amigos le llamaron para que cuidara. Pero el que está destinado a una obra revolucionaria no puede dejar de hacer lo que su conciencia le dicta. Sant Roz declaró: “Si no pudiera escribir más, ni pudiera decir mis verdades, sinceramente que me mataría. Y tenía sobre mi escritorio el libro sobre Gustavo Cisneros “Un Capo Global”, esperando por unos retoques. La única manera de vengar la muerte de Puliti es seguir diciendo nuestras verdades, me dije. Y apresuré el envío del libro de Cisneros a la imprenta. Menos mal que mis trabajos los pago yo, los asumo yo y los distribuyo por cuantos medios populares tengo a mi alcance. No dependo de editoriales ni de distribuidoras, e incluso ni siquiera de imprentas. Y otra vez desafío a los mafiosos como lo vengo haciendo desde hace treinta años. Pero confieso que nada me ha  golpeado tanto, en los cinco últimos años, que el suicido de mi hermano Argenis y que el asesinato en la persona de Giandomenico.”