OBRA DE DENUNCIA de Sant Roz: "MÁS PUTAS QUE NUNCA"

Los medios de comunicación social se han reducido a un amasijo de traseros, coágulos, chancros, alaridos, chismes y protuberantes chanchos con dos o tres cabezas. Lo que menos les interesa es el hecho noticioso en sí. Juegan a una programada anulación de la razón, del juicio, del pensamiento crítico. Los medios son la droga más barata que se pone a millón al estallar las radiaciones de la pantalla con voces idiotas, gritos y espasmos: con contorsiones de seres degradados o monstruosos. Lamentablemente, eso es informar hoy día. No importa si lo que se dice o se muestra tiene algún viso de verosimilitud o extravagancia. Se trata de la activación de un pozo de sentina atávica que cada cual lleva entre los pliegues de los ganglios basales, en ese protuberante tumor llamado cerebro.

Los medios de comunicación social y sus rehenes se besan con fruición cada mañana, y son realmente peligrosos cuando no hay noticias. Entonces salen a matar, a escandalizar. Porque ellos sólo existen cuando hay crímenes, temblores, vaguadas, torrentes de sangre y sexo. Tocados ambos de gratitud, en permanente delirium tremens, estragados por la pantalla del televisor piensan en la libertad, en los derechos humanos, en el acoso al libre pensamiento. Vagan con la fijación, entre ceja y ceja, de unos enemigos que se les ha inventado. Estos seres aterrorizados, tocados de gratitud hacia los medios, son profundamente vulnerables e indefensos, no importando cuántos títulos tengan, cuántos reconocimientos hayan recibido en sus vidas, sean siquiatras, sea investigadores, Ph.D’s, o se hayan pasado la existencia leyendo o escribiendo “genialidades”.

Los hemípteros de los medios les sacan el neuma sin que se enteren, y ellos para vengarse salen a marchar: tocan cacerolas, se meten en algún Mc Donald’s o se compran algún muñeco de Disney. Son felices, por estár jodidos.