¡FELICES! como si hubiese resucitado Chávez

Chávez estaba ayer 16-J en todas partes, en la alegría y en las lágrimas sublimes de la paciencia infinita de su pueblo. Ayer me fui a recorrer centro electorales y me llené otra vez de la fuerza inmensa del Comandante, fui colmado otra vez por el amor del pueblo, me sentí como en los tiempos de aquellas batallas memorables de Carabobo, Boyacá, Bomboná, Pichincha, Junín o Ayacucho…

Qué fiesta y que jornada más gloriosa la de ayer 16-J, como para inscribirla entre uno de los días más significativos de nuestra historia patria: la gente chavista y bolivariana otra vez en los centros electorales, pacientes, alegres y convencidos de su potente porvenir. Todos eran rostros humildes del pueblo que Chávez tanto amó, por el que él murió. En todos estaba su amor invencible, su amor noble y generoso. La gente decía que Chávez nos estaba viendo desde el cielo. Que Chávez nos estaba hablando desde su alma eterna. Y por Chávez salimos todos otra vez salimos a votar en el simulacro. Oh, Dios mío, Chávez otra vez triunfando, otra vez llevándonos de su mano. Chávez otra vez ganando batallas. Por eso es eterno y jamás morirá. Y por eso también supo elegir al hombre necesario: a NICOLÁS MADURO.

Hoy estamos más fortalecidos que nunca. Por eso hoy ha sido un día de luto para los canallas del universo. Por eso hay un silencio insólito en todos los asesinos guarimberos. Por eso ha vencido la paz sin que el pueblo hay tenido que empuñar las armas. Es el alma de Chávez que está en el corazón de todos nosotros.

 

Oh, Dios mío, Chávez otra vez ganando BATALLAS!