No me gustan para nada las guerras, pero nos dejaremos derrotar?

Recuerdo que el escritor J. E. Ruiz Guevara me decía que es imposible hacer una revolución pacífica (habiendo como lo hay tanto ignorante, tanto malvado, tanto traidor y miserable). La derecha ha ido forzando la barra, y lentamente nos ha ido empujando hacia la total indefensión. Insultan a las fuerzas armadas, le tiran mierda, la desnudan, atacan a sus cuarteles, los humillan y los escupen; atacan cuarteles a tiros y con bombas, y no se crean que son ya los señoritos de la clase media quienes hacen estos horribles actos, es una actitud y una disposición que abarca a los sectores humildes, en barrios. Hemos visto un video en el que una turba de un barrio hace correr a pedradas y  golpes, despavorido, a un pelotón de guardias nacionales. Esto ya se pasó de la raya. Es sumamente grave, y a medida que transcurre el tiempo tal situación irá emporando. Indefensa, impotente, asediada, amarrada y contra la pared como tienen a nuestros militares. Puede que haya una estrategia, pero a las claras vemos que esto no se puede sostener mucho en el tiempo. El cerco contra el gobierno es cada vez más declarado y descarado, cada vez más violento y feroz, cada vez más frontal a fuego cerrado. Y no podemos llegar al límite de indefensión, de acogotamiento y de la impotencia más absoluta. Se percibe por esta debilidad un creciente rechazo al gobierno y los chavistas acaban siendo vistos como lacras, como la peste y entonces se hace válido matarlos y exterminarlos, acosarlos y perseguirlos. Hay que pasar a una fase que detenga esta insania, esta aberrante amenaza, este crimen desbocado y bestial.

 

Autor: 

Simón Arturo Graco Sexto

Pescador de las costas orientales de Venezuela