La nueva SS: Santos y Smolansky

Durante el año 2017, los dirigentes de la derecha puntofijista y los presidentes latinoamericanos proimperialistas han convenido con la administración Trump y el secretario general de la OEA estrategias para crear el ambiente propicio de ingobernabilidad que a su vez deslegitime al gobierno de Venezuela ante la comunidad internacional.El propósito consiste en presentarlo como un Estado forajido que irrespeta los derechos humanos y tiene a gran parte de la población en penurias. Al respecto, los dirigentes oposicionistas recibieron la orden de apurar las acciones conspirativas a fin de crear el escenario favorable para sus fines. Por ello,  han desarrollado en abril innumerablescomplotstanto en el plano nacional como en el internacional. Aunque los hechos acontecidos no son de gran magnitud, el aparato mediático mundial ha acrecentado cada uno de los eventos sucedidos en Venezuela con la sospechosa y sincronizada participación de personajes del ámbito nacional e internacional. Para ilustrar un poco más esta situación, presento las afirmaciones de David Smolansky, alcalde del municipio El Hatillo del estado Miranda en Venezuela (dirigente del partido político Voluntad Popular) y Juan Manuel Santos, presidente de la República de Colombia.

El ciudadano David Smolansky publicó en su cuenta tuiter el pasado 8 de abril lo siguiente: “El gas rojo que utilizó la GNB tiene un químico para que las personas se descompensen, vomiten y hasta puedan perder la vista”. Después escribió: “Atención Comunidad Internacional: Cuidado y Nicolás Maduro empieza a usar armas químicas como está ocurriendo en Siria”.Asimismo, el presidente Juan Manuel Santos expresó el 18 de abril por las redes sociales “Solicité a la Canciller que pida hoy al Secretario Gral de ONU poner su atención en la preocupante militarización de la sociedad venezolana”. Conviene aclarar que el gas rojo mencionado por Smolansky provenía de una bengala que tenía un manifestante opositor y la militarización denunciada por Santos es en realidad el fortalecimiento de la unión cívico-militar para garantizar la paz y estabilidad democrática en la nación. 

Las afirmaciones citadas y aclaradas en el párrafo anterior, pudieran no tener relevancia para quienes vivimos en Venezuela porque sabemos que son falsos positivos de parte de dirigentes que han practicado esto de manera constante. Tal es el caso del presidente Santos que fue el ministro de la defensa durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, administración que tiene en su haber una gran cantidad de denuncias en organismos internacionales por esta práctica. En cuanto a Smolansky, es preciso decir que milita en las filas del partido Voluntad Popular, cuyo principal líder es el exalcalde de Chacao Leopoldo López, quien identifica al senador Uribe como su mentor político.

Todos sabemos que la derecha venezolana tiene muy pocas posibilidades de desplazar electoralmente a la revolución bolivariana del poder político en Venezuela. No obstante, considero que esto es lo más peligroso,pues la estrategia de los halcones de la política exterior estadounidense y latinoamericana es generar una matriz de la opinión ante opinión pública internacional que es necesario intervenir militarmente en Venezuela para salvar la democracia. Bastaría saber cuál país ha hecho más elecciones en los últimos veinte años.

Los antecedentes de la historia reciente están llenos de situaciones muy similares a la descrita. Al respecto, Chomsky (2004) alertaen su libro Hegemonía o Supervivenciaque el primer paso del imperio para invadir Irak y Afganistán fue levantar falsos positivos como la tenencia de armas de destrucción masiva. Por ello, es necesario que el pueblo bolivariano entienda que las aseveraciones de Santos y Smolansky (SS) no son hechos aislados ni preñados de buenas intenciones. Ellos forman parte de un entramado,que pudiéramos llamar la nueva SS,cuyo propósito es presentar a nuestro país como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de Estado Unidos, y así, justificar las acciones ya concertadas entre el ministerio de colonias (OEA) y los halcones de administración Trumpcontra la patria de Bolívar.

 

Autor: 

FERNANDO BLANCO