Donald Trump, un populista de derecha

Por sus comentarios, el recién electo presidente de EEUU despierta gran interés. Me incluyo en la lista de quienes intentan descifrarlo. Por eso, hace poco escribí en este espacio el artículo titulado Contradicciones de Donald Trump.

Recientemente, el australiano Julian Assange, fundador de Wikileaks, en una entrevista al medio argentino Página 12, calificó a Barack Obama como un lobo en cuerpo de oveja. A Trump lo definió un lobo con cuerpo de lobo, un populista de derecha. Esta descripción se acerca bastante.

En primer lugar, es de extrema derecha: ha deportado inmigrantes ilegales que no tienen antecedentes penales. Desde su campaña, ha mostrado su desprecio por ellos, concretado en la promesa de construir un muro en la zona fronteriza con México, olvidando que Estados Unidos le robó muchos territorios a los mexicanos, como Houston y Texas.

Luego, como buen conservador, apoya a ultranza el sionismo. Sin embargo, su discurso de toma de posesión se centró en las necesidades del pueblo estadounidense: “Estamos transfiriendo el poder a ustedes”, evidenciando populismo.

Igualmente, ha dicho que no invadirá más. Y reconoce los múltiples asesinatos de parte de los gobiernos y del establishment estadounidenses, demostrando bastante honestidad, aunque la verdadera razón es que su país está quebrado. Por ello, no seguirá con la compra de armas ni con las invasiones al estilo de Irak, Afganistán y Libia.

Por consiguiente, Trump no tiene mucho en común con la oposición venezolana, aduladora, que, con el pretexto de derrocar el proyecto socialista de Chávez y ahora de Maduro, pide financiamiento para lucrarse. Y que tiene en su contra la preocupación del mandatario norteamericano en mantener una buena relación con Rusia, nación aliada.

Definitivamente, lo bueno de Trump es que se muestra tal cual es, a diferencia de Obama, que prometió, entre otras cosas, cerrar Guantánamo, y no cumplió.

 

Autor: 

Isabel Rivero De Armas