La pavorosa ignorancia que azota a España

España es un país muy frívolo: ahí lo que se imponen son los programas y revistas del corazón, los toros y el cotilleo. Casi nadie sabe quién fue Don Quijote ni se lo ha leído: es ese mundo, por demás, plagados de imbéciles que se creen todo lo que dicen contra Venezuela a través de los medios. Y los medios son los grandes culpables de esta horrible estupidez, insuflada principalmente por El País, ABC, Antena 3 y TVE…

Cuatro de cada 10 españoles no abre nunca un libro. Al mismo tiempo, aumenta en nuestro país el número de "lectores frecuentes", categoría difusa que engloba a todos aquellos que leen algo al menos una vez por semana, según las conclusiones de la edición 2017 del informe La lectura en España, presentada este lunes por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).

El estudio pone de manifiesto lo que el presidente de la entidad, Daniel Fernández, ha definido como "la paradoja de la lectura" en nuestro país: cada vez menos lectores en cifras globales, pero más personas que tienen contacto más o menos asiduo con libros, periódicos o revistas, una situación de asimetría que se antoja un correlato de la creciente desigualdad económica y social en curso en España.

Fernández ha subrayado el estancamiento de los índices de lectura en térmimos absolutos, fenómeno acompañado de otros datos preocupantes como la desaparición de un 20% de las librerías y un 25% de los quioscos (con respecto al último informe, de 2008) y la reducción a una tercera parte de las adquisiciones por parte de las bibliotecas.

El presidente de la FGEE ha urgido a "corregir rápidamente el rumbo" aprovechando la presencia en el acto del secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, quien se ha remitido a las medidas que presentará próximamente en el Congreso dentro del llamado Plan Cultura 2020.

Este conjunto de iniciativas ministeriales, que incluye una Fiscalía Antipiratería, tiene como objetivo crucial el fomento de la lectura en tres vertientes, según Benzo: su impulso o recuperación en los colegios (aunque no como asignatura, ha aclarado) y su reivindicación "como actividad lúdica" y "desde la legalidad".

José Antonio Millán, coordinador del informe, ha destacado las líneas básicas del sector después del tsunani de la crisis: crece la oferta editorial, el número de bibliotecas mengua -como la inversión por habitante-, las librerías se metamorfosean para sobrevivir, las redes arrasan como modelos de recomendación de lectura y, por último, eclosionan en España los clubes de lectura. Albacete asombra a este respecto con más de 300 círculos literarios.

Millán considera urgente la acción ministerial en fomento de la lectura en las etapas educativas, el apoyo a las bibliotecas y la colaboración con las empresas tecnológicas, que disponen hoy por hoy del privilegio de ver el hábito de leer desde dentro.

El director ejecutivo de la FGEE, Antonio Mª Ávila, ha facilitado el perfil del lector en España. Es fundamentalmente mujer, tiene entre 20 y 55 años, posee estudios universitarios y vive en grandes ciudades; quienes menos leen son los habitantes de zonas rurales de mayor edad.

En cuanto a la implantación del libro digital, de momento no se acerca ni de lejos a la de EEUU y Reino Unido. El 94,5% de los ingresos proviene aún de la edición impresa, cifra similar a la que se registra en Francia, Alemania, Italia y demás países de nuestro entorno, ha informado Ávila.

 

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