ESTUPIDEZ HUMANA

"Discutir y sentir curiosidad es lo que salva a un país de la ruina". Esto escribió Baroja en sus Memorias. Baroja era un hombre que decía verdades porque no tenía compromisos con nadie.

Era un hombre que no perdía la cabeza cuando se le criticaba. "A mí me pueden decir que una novela mía es mala. Eso no me molesta", escribía. Así era Baroja, de una sinceridad rabiosa. En cambio en este país donde no hay más que novelistas mediocres no se puede criticar a nadie. A unos "novelistas" no se les puede criticar porque son demasiado poderosos y son capaces hasta de mandar a asesinar a cualquiera. Y a otros tampoco se les puede criticar porque pertenecen a cofradías o partidos políticos que destrozarían al que osara cualquier atisbo de crítica sobre su allegado o mercenario.

Como dice Baroja se podría decir de nuestro país. Nuestro país está en la ruina por falta de discusión o de crítica seria. No es raro que uno se encuentre con alguien en la calle que le diga: "Fulanito es inteligentísimo". Y lo más seguro es que Fulanito no haya hecho nada. Para poder opinar de la inteligencia de alguien, primero se debe ver el fruto de lo que ese alguien ha hecho. De lo contrario no se debería opinar.

En Venezuela se dice que hay democracia. Y esto es mentira. Porque la democracia no es hablar por hablar. La democracia es dialéctica, es discusión, es crítica. Y aquí no existe nada de eso. Tal vez alcancemos la democracia cuando lancemos la vanidad por la borda y aprendamos a criticar y a soportar las críticas.

 

CARACAS, LUNES 19 DE OCTUBRE DE 1970  

Argenis Rodríguez - 19/10/1970 Últimas Noticias