La universidad de Los Andes ha dado un vuelco inesperado…

Hace 20 años cuando entré a estudiar uno debía ir a inscribirse después de pagar 17 Bs en algún banco, llenar la planilla con los códigos de las materias a cursar en el semestre. Luego ir a la taquilla de registro de estudios en la facultad correspondiente. Interactuar con otros seres humanos: secretarias, coordinadores, directores, decanos, profesores, obreros, compañeros estudiantes…

Las bibliotecas funcionaban como eso: íbamos a buscar en las fichas bibliográficas (por autor, por título o tema); se saludaba, se solicitaba el texto y se agradecía la atención a las empleadas que nos atendían, quienes -con ñapas- nos extendían los préstamos de los libros.

¡Cuán distinta se ha vuelto aquella casa de estudios, la que según la tradición intelectual “vencía las sombras”!

Antes se luchaba desde sus bases por un bienestar colectivo. Hoy día todo es una trampa de individualismo, egoísmo y aislamiento…¡sálvese quien pueda!

Las inscripciones las haces desde la soledad de un computador remoto, ubicado en cualquier parte del mundo, sin relacionarte con nadie; sin pagar ni medio, sin sonreír a ningún empleado. Ahora ellos no están para eso; están para levantar banderitas majunches y en coro gritar: Libertad! Democracia!! Abajo la dictadura!!!

Hoy día, el estudiante que no porte el carnet colgando en el pecho no entra…el carnet que identifica a qué facultad tienes acceso, y el que no lo tiene, triste…

Ahora la universidad no vence las sombras. No es ni la sombra de lo que fue! Parece un club privado, dependiente del Estado…el Estado de la 5ta que te ha garantizado comedor, subsidio en transportey en salud, tablets, residencia estudiantil, bibliotecas gratis, inscripciones gratis.

Del Estado burgués de la 4ta al Estado burgués de la 5ta, ¿cuántas diferencias hay? Solo el Gobierno Bolivariano, que en los últimos años (17 para ser exactos) no ha descansado en hacer de tripas corazón para mantener una importante inversión en varias áreas, como lo ha hecho hasta ahora. Con ataques desmedidos como NUNCA antes (desde afuera y desde adentro) y aun así persiste en la intención de mantener los beneficios para el pueblo (salud, educación, vivienda, etc). Y hasta lo impensable para muchos (dólares para viajar y salir a conocer el mundo o ir a estudiar alguna especialidad fuera del país, na guará!).

Antes la universidad estaba conformada por docentes pensantes, conscientes, estudiosos, y eran tiempos difíciles de cinturones apretados.

¡¿Cuánto no hizo el Comandante Hugo Chávez para honrar deudas laborales y pagar lo que merecían recibir los docentes, empleados y obreros de esa Universidad, que hoy escupe para arriba sin detenerse a reflexionar sobre su pobre producción científica, intelectual y académica de los últimos años?!!

Eso, sin contar con la “calidad” de egresados, muchos de los cuales no leen ni escriben libros, ni saben que existen…en su mayoría con su gorrita caprilera y babeantes salen a marchar por razones que desconocen. No han sufrido crisis severas como sí existían antes, gracias a esos gobiernos “democráticos y libres” (que siempre dieron la espalda al pueblo), cuyo eslogan era: “disparen primero y averigüen después”. Totalmente irresponsables e irrespetuosos hacia el pueblo venezolano.

Hoy día, los niños que entran a la ULA andan como perdidos en aquella selva de cemento, gris, fría y anti-humana en que ha devenido la universidad que tenemos…y a estas horas me pregunto: ¿será la que nos merecemos?

Estas reflexiones que comparto con ustedes, no solo las pienso por la universidad de donde ya egresé, sino también por la educación inicial, la escuela primaria, el liceo…pues desde allí venimos. Y el compromiso de la educación es grande, pero sin voluntad y conciencia para darle aires y renovarla es difícil tener algo distinto!

Luego de todo esto, lo que me preocupa es: ¿qué generación va a dirigir este país? Generación de oro o degeneración caprilera?

 

Por: Macupatra

 

 

 

 

Autor: 

MACUPATRA-

Escritora, poeta, revolucionaria, bolivariana y socialista hasta la médula