Soy carajita pero no caigo en cepo de bobo

Discurrían alborotados sifrinas y sifrinos de Voluntad Popular por los pasillos de Faces, de la Universidad de Los Andes. Y yo me tomaba un cafecito junto con Alfredo Marquina y Alejandro Sánchez, chamos ni-ni que aún deshojan la margarita. Los sifrinos nos espetaron: “Muera la dictadura”, y como yo les sonriera en son de burla, Pancho Quinterito, alías “Aguacate”, me gritó: “-Ahí está una chavista, una enchufada, una espía, ¡sapa! ¡Muera Maburro!”.

A Aguacate lo conozco desde el 2002, ya siendo estudiante de la ULA; era amigo de mi tío Ángel y en esa época él andaba disfrazado de rojo rojito. Yo estaba para entonces estudiando Primaria.  Y vengo, pues, y me lo vuelvo a encontrar en este ardiente mes de octubre en Faces.

Aquella turba que agitaba banderas de Primero Justicia y Voluntad Popular nos rodearon, y comenzaron a tararear: “¡Y va a caer y va a caer, esta dictadura va a caer!”

Lo que son las cosas, no hay una arma más poderosa que la calma, que la serenidad, la conciencia de lo que lo mueve a una en este mundo: que el equilibrio y la razón frente a la jauría es una fuerza invencible. La jauría siempre es cobarde y se diluye tú apenas la espanta con un soplido. Ellos lanzaban sus babas de perros rabiosos, y nosotros serenos y sonreídos; bueno, mis amigos ni-ni estaban supeditados a lo que yo decidía. Creyeron que me iban a espantar, pero le mire tranquila a los ojos, y firme seguí en lo nuestro, y como me gritara que le dijera algo le dije a Aguacate:

  •   Mira Quinterito, con qué derecho protestas si eres tan mediocre como estudiante. Estoy segura que todos ustedes están cortados con la misma tijera.
  • Yo sí protesto porque antes que estudiante soy ciudadano.
  • Todo lo contrario, ¿aquí en la ULA no cumples porque no estudias y pretendes ser ciudadano, y además pretender derrocar al presidente con otros iguales a ti, qué riñones?
  • Pero Maduro nunca estudió.
  • Maduro no engañó a nadie haciéndose pasar por estudiante en una universidad vendida al capital.

Aguacate es de la misma generación de vagos y fracasados de Nixon Moreno, de Vilca Fernández y Gaby Arellano. Gente que nunca quiso estudiar, gente que jamás se leyó un libro. La turba siguió su camino, y vi cómo Aguacate se metió por el Cafetín y tomó un altavoz para decir:

  • Aquí en la facultad se están metiendo chavistas asesinos. ..

Autor: 

María Teresa Arguedas