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Un Comentario

  1. 1

    Tartufo

    El artículo no tiene desperdicio; el autor le está presentando al pueblo venezolano un tercio del «iceberg» de la maldita IV República,que lamentablemente los desmemoriados, disociados,colonizados y transculturizados, han desaparecido de sus vidas; por eso es que la mayoría de nuestra juventud «creen», (el pensar lo hace el smartphone), que nunca existió la Venezuela que se refiere el autor de éste artículo, por consiguiente no saben distinguir los que es una dictadura o una democracia, y arremeten cual psicópatas contra el mandatario elegido por el pueblo venezolano, y lo complementan aupando la autoproclamación de un hijo de engendro como presidente intrauterino, para luego seguirlo como las ratas en la leyenda del Flautista de Hamelin, porque es lo que dicta la Constitución de Narnia, además del terrorismo, para combatir una dictadura donde el autócrata se le ocurre violar los derechos humanos concediendo indultos masivos a sus enemigos, para seguir con su invitación al diálogo, y a las elecciones parlamentarias. No hay comparación entre la otrora democracia «puntofijista»,ejemplo de gobernabilidad en América, donde los disidentes eran juzgados a punta de coñazos, y todavía le quedaban fuerzas para «auto-suicidarse», «auto- infartarse» o «auto-desprenderse» el hígado golpeandose contra los barrotes; pero si no cantaban, los interrogatorios se hacían en los helicópteros del Estado,generalmente sometidos a alteraciones atmosféricas,y en un descuido de no colocarle el cinturón de seguridad al detenido, la sacudida a la aeronave lo lanzaba al vació. Ocurrían accidentes, pero a nadie le violaban sus derechos como hace «el obrero».

    En «La cuarta» la democracia funcionaba como un Rolex; el ejército y todos los cuerpos de seguridad allanaban las universidades autónomas, porque allí se gestaban las hordas comunistas, que nos iban a quitar el carro, la casa, los hijos, la querida, y nuestra poder adquisitivo «ta barato dame dos» – Los pobres eran felices, y el Caracazo no fue un estallido de ellos, eran desadaptados y bandoleros, que perdían la vida «auto-estrellandose » contra las vidrieras de los negocios de los impolutos comerciantes.- Las Primeras Damas, eran unas señoras del carajo, mientras muchos ciudadanos eran maleteados por sus esposas, ellas aguantaban estoicamente las barraganas presidenciales, dando el ejemplo a las féminas de la nación – Estados Unidos nos adoraba, y los presidentes no tenían que andar como Chávez y Maduro en la calle con el pueblo; ¡no! en aquella democracia los gobernantes tenían categoría, y el embajador de USA le ordenaba como debían llevar el país.

    Mejor no continúo, porque me estoy poniendo nostálgico, y estoy sintiendo el dolor de aquellos dos peinillazo que me dió la guardia, porque violaba los derechos humanos de los transeúntes,al estar manifestando por el aumento del pasaje. Los funcionarios no nos permitían escupirles, echarles pupú, mentarle la madre ni enseñarles las nalgas como en esta dictadura que nos tritura sin piedad.

    Nota: Les recuerdo que las ratas que seguían al Flautista de Hamelin murieron ahogadas en el rió donde los llevó con su melodía. Cualquier parecido con el autoproclamado es pura coincidencia.

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