Gaspar Velásquez Morillo
El imperio estadounidense se ha empeñado a fondo para dominar el mundo, y es obvio que eso les absorbe mucho tiempo, ya que extender su dominio por todos los confines del globo terráqueo -y más allá- y quien no se sujete a tales designios se le mete en cintura con la aplicación de un catálogo de medidas, desde las más sutiles que son los asesinatos selectivos, cambio de gobiernos y hasta las más severas que son los asesinatos en masa sin prestar la más mínima atención a las consideraciones que sobre tal o cual tema tenga la Organización de Naciones Unidas.
Las únicas leyes válidas son las estadounidenses o las que ellos se puedan inventar en cualquier momento, como un traje a su medida para colocar todo a su favor y bajo su potestad, así que señalan con su huesuda mano por los medios de comunicación que le son afectos y de gran ayuda y sentencian o persuaden a cualquiera, tú decides: “o renuncia o te bombardeo…”.
En la década de los años cincuenta se idearon un manual que consistía en, pervertir naciones, trastocar o alterar los valores morales de la sociedad, de la familia, sobre todo de la juventud para impedir que las nuevas generaciones se sucedieran unas a otras imbuidas de sentimientos decolonial, nacionalistas y patrióticas, crearon investigaciones científicas para esterilizar poblaciones indígenas y a sus remanentes los execraban de su espacio vital para uso o explotación de sus portentosas y ricas tierras asiento de riquezas minero – petrolera, y por lo tanto, era más fácil matar a los futuros guerrilleros en el vientre que tenerlo que ir a buscar a las montañas.
Las administraciones gubernamentales estadounidenses corrían de un lado para otro, festejaban cuando invadían y bombardeaban, a las élites políticas industriales – militares – comunicacionales, les embriagaba el poder y eso lo hicieron durante mucho tiempo y se ufanaban de ser la primera fuerza militar y económica del globo terráqueo.
Los gringos estuvieron tan ocupado y con mucho correcorre planificando y disfrutando lo que hacían con las otras naciones ya que para ser imperialista hay que aplicar dosis de mil miligramos de violencia y poder contra sus propios conciudadanos; pero la realidad se impuso y ahora es que ven que se le revirtió internamente sus malvadas actuaciones ya que tienen una población en general con grandes déficit culturales y educativos, cantidades de personas de viviendo en carpas en ciudades emblemáticas, alta tasa de desempleo, un gran porcentaje de jóvenes adictos a estupefacientes y alucinógenos, en definitiva, un sociedad con amplia brecha social, unos pocos que tienen demasiado y grandes contingentes humanos que no tienen poco o nada, las generaciones de jóvenes de padres provenientes de otros países y afrodescendientes, son los que envían a las guerras, a las guerras que provocan las élites políticas, militares e industriales y comunicacionales.
El campeón olímpico de boxeo Muhamad Alí se negó a ir a la guerra, se negó a matar a otros seres humanos, ahí es cuando lo confinan a tres años de cárcel, pero eso no fue todo, le quitaron el reconocimiento como campeón olímpico, así como también le confiscaron el permiso de practicar como aficionado o profesional el boxeo, entonces Alí indignado por el desprecio humano de la que era víctima, lanzó a un río la medalla olímpica que recibió en representación de Estados Unidos.
EE.UU. tiene tan ocupaciones, asesinando individual y en masa en otros países, que está declinando su condición imperial y que tiene las condiciones internas dadas para que desde adentro ocurra lo impensable para las élites que se ufanaban que todo lo tenían controlado, hoy tienen todos los males habidos y por haber, tienen una estructura gubernamental purulenta y las élites ocupadas en el saqueo extraterritorial que indica que están en presencia de una bomba interna de mecha lenta que en algún momento les va a explotar en la cara imperial.
Es tanta la rivalidad que genera en el mundo, que los personeros gubernamentales de EE.UU. “le meten al loco” porque ya agotaron todo el catálogo de aberraciones que es lo que le queda, hacerse los locos, para intimidar, “psicosear” a las masas del resto del mundo que tienen sed de justicia.
Ya los pueblos del mundo están pugnando por un mundo multicéntrico y pluripolar y se ve en el horizonte ese nuevo amanecer, cuando las élites, industrial, militar, financiero y comunicacional, enfaticen que el mundo les pertenece, el propio pueblo de EE.UU. ya no tienen miedo y está despertando con la lucha de clases y les indiquen que ya no son imperialistas, de seguro que las élites irán por el propio pueblo estadounidense para engullírselo, pero ya será tarde, las élites pierden poder internacional y pierden poder interno; de manera pues, que se puede decir con propiedad, que el declive imperialista empezó y hace rato, pero las élites mientras sigan percibiendo esas grandes riquezas producto del saqueo, expoliación y explotación y mientras los medios de comunicación les redacten, le edulcoren sus amenazas, amplifiquen y eleven el volumen de sus declaraciones, Hollywood los sigan enalteciendo, piensan que con sus disparates se están comiendo el mundo, con sus teorías de los locos están maniatando conciencia, pero el mundo está marcando distancia del circo de los locos.

















