El capitalismo salvaje del dólar, presente en el baloncesto de la NBA

Mi palabra

“Yo no sé si continuará siendo

más fácil que entre un camello

por el ojo de una aguja

que un rico en el reino de los cielos;

pero un camello cargado de dinero

entra por todas partes”

Jacinto Benavente

Por: Narciso Torrealba

Para los gringos todo es un negocio, empezando por las guerras, de lo contrario no invierten, y para eso tienen el recurso de la publicidad para mover los grandes actividades comerciales y ahora, con el desarrollo y proyección del poder mediático ayudado por las redes, aparte de mantenerlos en el poder en medio del bipartidismo les ha servido para promocionar cualquier disparate, así, vaya en contra de los principios de la humanidad, como es el caso de un actividad, que le ha faltado legalizar la muerte del contrario, el cual les ha dado por calificar el enfrentamiento, como deporte, pero si se les ocurre asistir a estos eventos o verlos por televisión y tiene la capacidad y la sangre fría para presenciar escenas salvajes, puede comprobar, que está en presencia de una verdadera carnicería humana, donde la vida no vale nada, y cualquier competidor puede terminar en muchos casos en un hospital, sino va directo a su última morada.

En estos momentos se está jugando la final del llamado el mejor basquetbol del mundo –la NBA– entre los Knicks de New York y San Antonio Spurs, y sin temor a exagerar y equivocarme, puede decir, que las entradas solamente las pueden pagar, quienes hayan acumulado dólares a través de sus años de vida, ya pasado los 60 y 70, y los multimillonarios al estilo de Trump, porque los precios están muy lejos de cualquier mortal, y por eso en las filas de estos juegos de final, lo que se ven son artistas de cine, televisión y acaudalados millonarios, más jubilados y en una ciudad, como Nueva York, con una población que rebasa los 20 Millones de habitantes, 18 mil asistentes, que caben en el Madison Square Garden, es algo relativamente entendible.

Los últimos anuncios de los precios de las entradas para el juego 3 –Este lunes 8– en lo que llaman la gran manzana, es para leerlo y no creerlo, ya que, los asientos en las últimas filas, donde la cancha y los jugadores parecen unas miniaturas moviéndose, y si cualquier suicida, que en los Estados Unidos, no faltan o algún desesperado anda buscando tomarse una fotografía con el jugador de su admiración –Como pasó en el juego 2 – se le ocurre lanzarse en paracaídas cae, cuando el juego ha terminado, y cuestan la bicoca de 10.372 dólares, así, como lo está leyendo. Pero si estos precios parecen algo, como pagar un viaje a la luna, los asientos en primeras filas, es decir cerca de la cancha, es como pagar el retorno a la vida de cualquier mortal, porque el precio de cada entrada es de 180.187.20 dólares.

Creo, que ningún aficionado o fanático del baloncesto en Venezuela, incluyendo los grandes adinerados, el cual son muy pocos los que asisten aquí, y menos a una gran final en los Estados Unidos, pueden pagar esas entradas lo que demuestra el significado del capitalismo salvaje. Pero, mientras en un estadio se presenta la opulencia desbordada de distintas maneras, en las calles y avenidas la miseria ha traspasado los límites del desprecio por los seres humanos. Esa es la gran realidad del capitalismo salvaje en Nueva York, lo que viene a darle la razón al filósofo y estudioso del capitalismo Carlos Mark, cuando dijo: “Mientras en un polo se acumula riqueza del otro lado está presente la drogadicción, la prostitución, el alcoholismo y una gran desigualdad social”.

Los precios de las entradas a esos espectáculos deportivos en los Estados Unidos, entre ellos el baloncesto nos dice claramente, sin ninguna equivocación, que un aficionado, como el que escribe no puede entrar ni siquiera en sueños, porque se despierta ansioso viviendo la realidad y cuando va a buscar en el televisor la señal del proveedor de cable, se encuentra que le dice ¡Ese canal no está habilitada llame al siguiente número! Total, todo hay que pagarlo y en la mayoría de los casos de acuerdo a la imposición del dólar. Lastima por unos amigos, quienes se encuentran rondando mi edad y siguen con la misma pasión por el deporte de las canastas, pero cada día se les hace muy difícil ver los juegos de la NBA y tienen que conformarse con ver los resultados al día siguiente, entre ellos: Germán Escudero el popular “mango” por el color de la piel y el cabello rojizo, quien fue un gran jugador de la selección del estado Portuguesa.

Nota: Averigüen para ver si estoy equivocado o para darme la razón.

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