Qué coño se espera pase con los fulanos comicios de medio periodo entre los gringos…

Mañana deben llevarse a cabo en Estados Unidos los comicios de medio periodo que permitirán renovar la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio de la de Senadores, 36 gubernaturas estatales y un sinfín de otros cargos en los ámbitos estatal y municipal. Más allá de la tendencia histórica en la que el mandatario en turno suele cosechar resultados adversos en esta clase de elecciones, según la generalidad de los sondeos de opinión es altamente probable que el Partido Republicano, al que pertenece Donald Trump, pierda la mayoría que ha ostentado en la cámara baja (219 republicanos contra 214 demócratas) y no se descarta que le ocurra otro tanto en el ámbito senatorial.

De la composición legislativa que surja de las votaciones depende que el electorado logre amarrarle las manos al presidente, al menos en los aspectos en los que sus decisiones han resultado más destructivas y perniciosas: el manejo económico para favorecer a un puñado de ultramillonarios en detrimento del resto de la población, las guerras comerciales emprendidas por el titular de la Casa Blanca en contra de prácticamente todo el mundo, la crudelísima persecución contra migrantes y contra quienes parezcan serlo, aunque se trate de ciudadanos estadunidenses, la ofensiva extractivista dañina para el medio ambiente, la insensata y criminal agresión contra Irán e incluso el recrudecimiento del criminal bloqueo contra Cuba, el cual recibió en días pasados un contundente rechazo en el seno de Naciones Unidas. En el caso extremo, una victoria contundente de los sectores antitrumpistas podría abrir la puerta para iniciar en el Capitolio un juicio político – impeachment– con el propósito de destituir al magnate.

Es importante recalcar, en víspera de los comicios, que ningún presidente en funciones había hecho tanto como el actual para sumar en su contra tal cantidad de agravios, rencores e intereses perjudicados, y ello configura un panorama sumamente adverso para Trump. En esta circunstancia, nada asegura que, en caso de un resultado electoral desfavorable, no vaya a intentar una patada en el tablero, como intentó hacerlo en enero de 2021, al final de su primer mandato, cuando alentó el asalto de correligionarios suyos armados a la sede legislativa de Washington con la intención de mantenerse en el cargo, pese a que venía de perder los comicios celebrados dos meses antes.

De hecho, el magnate ya ha echado a andar mecanismos que en cualquier marco democrático se consideran fraudulentos, como el rediseño de los distritos electorales para dispersar el voto opositor y concentrar el propio –una vieja práctica estadunidense denominada gerrymandering–, el desaliento y la intimidación contra núcleos de votantes que le son tradicionalmente adversos –como los afroestadunidenses y los latinos–, el despliegue indebido de funcionarios federales en centros de votación que le son adversos y otras triquiñuelas a las que debe sumarse el obsceno respaldo monetario con el que los aliados de Trump pretenden evitar un descalabro en las urnas; sólo el potentado tecnológico Elon Musk ha aportado más de 400 millones de dólares a las campañas de los trumpistas leales.

Debe apuntarse, con datos positivos, que los actos mismos del actual gobierno han creado fuertes disensos en las filas del Partido Republicano, para muchos de cuyos candidatos el respaldo presidencial es más un lastre que una ventaja; en cuanto a los demócratas, muchas figuras moderadas y consideradas pro establishment han sido rebasadas por aspirantes jóvenes, con un claro compromiso social, posturas pacifistas y la determinación de plantar cara a la tremenda regresión que el trumpismo ha significado para Estados Unidos y para el mundo.

De los fenómenos más alentadores cabe destacar la intensa y admirable movilización electoral de las comunidades mexicanas que se ha reseñado en estas páginas en los últimos días, y que puede traducirse en significativas derrotas para las posturas más cercanas al acorralado mandatario, incluso en sitios que se venían considerando bastiones del republicanismo de ultraderecha, como Texas y Florida.

Cabe esperar, finalmente, por el bien de Estados Unidos y del planeta, que los comicios de mañana se traduzcan en una moderación del impulso a la barbarie que Trump y los suyos han introducido en los dos años recientes.
EDITORIAL DE LA JORNADA…

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