¡Volvió la invasora, provocadora e incitadora a la violencia con su carita de angelita, pero muy arrugadita!

Mi palabra

 

“El que vive de esperanzas

corre el riesgo de morirse de hambre”

Benjamin Franklin

 

Por: Narciso Torrealba

En estos momentos lo más parecido a María Corina Machado, es el enjambre de motos, que se mueven en todas las ciudades, pueblos y caseríos del país, manejadas en su mayoría por provocadores y pantalleros, que lejos de quererse, se lo pasan atentando contra sus propias vidas, y los resultados los podemos ver en los hospitales totalmente abarrotados. Lo de María Corina, no puede sorprender a nadie, después de la semejante canallada, contra el pueblo venezolano por parte de Trump, con su aval sin taparse la cara, aún, cuando por momentos quiere distanciarse, pero al final, es el mismo camino trazado por el imperialismo para saquear a los pueblos.

En una caravana promovida sin ninguna precaución y ordenamiento por las redes, se podían ver a jóvenes motorizados eufóricos, celebrando la llegada de quien se ha convertido en la verdadera sustituta del personaje, que traicionó a Jesús de Nazaret, como es Judas Iscariote, y ahora lo está padeciendo el pueblo venezolano, pero con el gran poder mediático y el silencio de la Conferencia Episcopal Venezolana, y por eso quiere presentarse como devota de cuanto santo se encuentra en el camino, apareciéndo por los lados del estado Lara, como una angelita con las manos en el pecho pidiendo la hostia, por supuesto sin ninguna muestra de vergüenza, porque después de arrodillársele a Trump, con el premio Nobel de la paz, en las manos, qué se puede esperar de semejante criatura, que no sean arrugas en la cara.

El show de María Corina, es propio de un circo y es tan así, que por momentos supera a Trump, para hacerle creer a sus seguidores, que en verdad es la esperanza del pueblo venezolano, después de haber pedido una invasión, como si no conociera, lo que han hecho los gobiernos estadounidenses en los últimos años, cuando mandan a sus ejércitos mercenarios en busca de petróleo, con la excusa y argumento de imponer la verdadera democracia, cuando en el propio Estados Unidos, pisotean a cada instantes los derechos humanos de cualquier ciudadano y en estos momentos los están demostrando con el trato inhumano a los migrantes venezolanos, así, tengan sus papeles en regla.

Lo de María Corina, es el mismo cuento de Guaidó, con la diferencia abismal, que este es un verdadero limpio y de paso, casi mudo, al que poco se le entendía lo que trataba de trasmitir, pero, aun así, se proclamó presidente interino con el aval de Trump, y de cuatro gatos, el cual vieron en él, el supuesto trampolín para llegar a Miraflores de un solo empujón, entre ellos: Antonio Ledezma, quien repetía a cada instante totalmente esponjado ¡Mi presidente Guaidó! Todo lo contrario de la señora invasora, quien viene de un sector de la burguesía, y por lógica le sobran alas para volar, y poco le importa encabezar el grupo de traidores vendepatria, con tal de llegar a Miraflores, así sea arrodillada a los pies de cualquier mandatario estadounidense.

Todo lo tenían preparado para la llegada de la “inocente” mujer, empezando por la hora señalada, así, como tenían marcado el momento preciso para la estocada de Trump, el 3 de enero, del cual esta arrogante vocera del imperialismo no ha dicho absolutamente nada, ya que, al final eso era lo que quería y pedía a gritos, y el Trump, que se encuentra cumpliendo órdenes de las grandes corporaciones del imperialismo, aprovechó el momento, que le pusieron en bandeja de plata los traidores a la patria, después de acusar al presidente Nicolás Maduro, de dirigir un cártel de drogas, porque al final, un número importante de la oposición venezolano le aplaudió la vil maniobra contra la patria de Simón Bolívar, y ahora la Corina, llegó, como vendedor con mercancía nueva, pero se va enconchar, sin dejar de hablar todo lo que se le antoje, sabiendo que el imperialismo está actuando y cualquier parapeto le sirve para movilizarse.

[email protected]

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *