José Sant Roz
Cierto chavismo sigue mejorando la raza…Yo sé que este artículo, en la comunidad universitaria de la ULA, va a fortalecer y consolidar la candidatura de doña Patricia Rosenzweig Levi. Pues bien, eso a mí es lo que menos me importa. La Universidad de Los Andes es lo que es y ha sido siempre y tengo el profundo convencimiento de que su estado esperpéntico de inanición, de abulia y abandono moral, no lo va a cambiar nadie. Invito a que lean mi libro “Capos de toga y birrete” para que lo entiendan. Si acaso entender esto, sea algo que pueda servir o interesar para el pensamiento humano.
La susodicha, doña Patricia Rosenzweig Levi, mete las cabras, para todo tiene una sonrisa de oreja a oreja. De hablar pausado y melifluo, a todos abraza, a todo mundo saluda con fruición. Encantadoramente neutra. A mí me tiene especial “estima” porque fuimos colegas en la Facultad de Ciencias por unos treinta años, y cuando me ve se acuerda con arrobada gracia, de que seguiremos siendo colegas a pesar de todas las diferencias. Como en familia, pues.
Pero veamos. Se estuvo doña Patricia Rosenzweig Levi, 18 años como Vicerrectora Académica al lado del más mediocre rector que el planeta haya conocido: Don Mario Bonucci. Eso sí, el Pensamiento Dominante siempre ha considerado a don Mario un dechado de virtudes republicanas, un meritorio académico de luengas cualidades humanas, un ser impolutamente justo y equilibrado en sus petrificadas costumbres greco-romanas. Por eso se echó, sin que nadie en el mundo occidental le dijera ni pío, 18 años como rector. Lo repito: ¡18 AÑOS COMO RECTOR! Algo patéticamente insólito y como ahora veremos, algo verdaderamente INCIERTO para lo que se avecina.
Tan impoluto llegó a ser don Mario que cuando la embajada norteamericana enviaba a algún emisario a Mérida, el rectorado en pleno bajo su mando estallaba de entusiasmo, de alegría, se sentía de veras en el pujante mundo de occidente, el construido sobre los valores inmortales de Sócrates, Platón y Aristóteles.
Nada más y nada menos.
Porque aclararemos un detalle que debería hacer reflexionar a sus hoy seguidores: no fue que ella, doña Patricia Rosenzweig Levi, viendo que en 2010 se le cumplía su mandato, entonces llegó y dignamente dio un paso al frente y en acto público, para dar el ejemplo, entregó su Vicerrectorado. No señor, se hizo la sueca, la muda y sorda, y siguió adelante con los faroles, tal cual lo hizo el resto de su equipo. ¡Y Dios mío! ¿Qué de bueno y grandioso deberá tener para ella ese mundo del Equipo Rectoral de la ULA, que no le basta con haber estado en él casi dos décadas sino que pretende ahora alargarlo y proyectarse hasta casi un cuarto de siglo?
Y no es que allí esté el ambiente verdaderamente académico para sus investigaciones, para sus estudios especializados, en el que pueda quemarse las cejas y departir sus temas profundamente con estudiantes y colegas de Astrofísica. No señor. Como tampoco sea ese el ambiente para propiciar simposios, seminarios, laboratorios y clases de altura. Porque hay que ver el mundo aburridamente burocrático que debe haber realizado en esos 18 años, firmando memorandos, partidas presupuestarias y cheques,… a menos que para eso ella crea que ha venido a este mundo, no para la investigación científica… ¡Pero, Dios mío, querer ella persistir en eso por un cuarto de siglo de su vida! A mí me cuesta entenderlo, pero así hay miles de millones en este mundo que viven buscando una grandiosa ilusión para hundirse en ella.
Y allí, pues, al lado del protuberante cerebro de don Mario Bonuci siempre ha estado ella, la doctora Patricia Rosenzweig Levy, quien ahora opta por seguir hasta más allá de toda existencia posible, pero elevada en segundo round al más alto cargo de los admirables togados y embirretados de la Universidad de Los Andes. Si la cosa se complica políticamente pueda que ella siga en el referido equipo unos 18 años más, hasta el 2044.
Como dice Dante: cada quien anda en el Infierno que se busca. De modo que por lo que a mí corresponde, sostengo que les aseguro, que quienes les den el voto lo harán también por maldad. Eso no se le hace a un ser humano. Porque lo estarán haciendo como una forma de castigo. Porque si aquél se dio el gustazo de serlo de manera impune por casi dos décadas teniéndola a ella de segundona, va ella a seguir con la misma historia de nunca acabar, y ahora batiéndose en buena lid ante sus admiradores y seguidores contra nuevos competidores, y todo para lograr eternizarse con los de su misma estirpe en ese rectorado que bien parece un gran catafalco, como El Escorial de Felipe II.
Sí señor, ella pretende sin muchos escrúpulos, llegar y coger ciertamente la sartén por el mero mango pero en esta ocasión en la silla suprema, haciéndose con el Rectorado.
Mucha ha sido el agua cutre que ha corrido por los caños de la ULA desde 2002 hasta el presente. Y durante todo ese tiempo de paros, huelgas y guarimbas, con aquellos titanes de la libertad como Nixon Moreno, Gaby Arellano y Milka Fernández, entendemos que doña Patricia Rosenzweig Levi supo plegarse muy bien con ellos, por lo menos comprenderlos: se mantuvo incólume, serena, impasible. Pero ya nada me sorprende en este mundo, como por ejemplo ver por las redes como furiosamente muchos chavistas de la ULA están hoy embanderados con su candidatura, con usted doña Patricia Rosenzweig Levi. Qué tal…
No es qué de cosas VEREDES PANCHO, que yo ya todo lo he visto., hermanos…