«Si Cuba fuera un estado fallido, la Revolución habría colapsado»: entrevista a Hassan Pérez Casabona…

«Si Cuba fuera un estado fallido, la Revolución habría colapsado»: entrevista a Hassan Pérez Casabona
Estuvo en aquellos años con el comandante Fidel Castro en numerosas tareas y en numerosos viajes internacionales. Recientemente ha presentado, en una gira de conferencias, su último ensayo, titulado «Desbrozando caminos. Fidel y la conquista del tiempo» y asegura, en el estudio de Cubainformación TV, que «Fidel está más vivo que nunca».

Transcripción con ayuda de IA.

Fidel, una figura universal y un referente para las nuevas generaciones
José Manzaneda: Bueno, primero, Hassan, bienvenido a esta casa, a Cubainformación.

Hassan Pérez Casabona: Muchas gracias, José. Para mí es un honor estar junto a ti y al colectivo de Cubainformación, que tanto ha hecho durante tantos años por Cuba y por muchas causas del mundo. Me siento profundamente honrado y te agradezco esta invitación a tu programa.

José Manzaneda: «Desbrozando caminos. Fidel y la conquista del tiempo». ¿Este ensayo sirve para desbrozar caminos, como dice su título?

Hassan Pérez Casabona: Eso pretendemos. Fidel es una figura universal, de una estatura inconmensurable en el pensamiento, en las ideas, en la praxis revolucionaria y en la capacidad de haber conducido de manera exitosa los destinos de un proyecto emancipador como el cubano.

Y sentimos que Fidel está más vivo que nunca. Se ha demostrado con creces a lo largo de este año, con todos los homenajes que han tenido lugar en África, Estados Unidos, Europa, América Latina y, por supuesto, en Cuba. Allí se celebró el primer coloquio dedicado a su memoria, a pensar sus aportaciones hacia el futuro, que concluyó en agosto, el día 13, fecha de su nacimiento.

Sentimos que Fidel es una necesidad, es un referente, al igual que las grandes figuras, las mujeres, los hombres que, a lo largo de los siglos, han peleado por la justicia y la equidad.

Nosotros apenas colocamos aquí un granito de arena en ese afán de traer a Fidel al presente y de conseguir que, particularmente entre las jóvenes generaciones, pueda tener un espacio para el debate.

El cerco de EEUU contra Cuba y el impacto sobre la población
José Manzaneda: Es inevitable hablar de lo que está ocurriendo en Cuba, de un cerco absoluto, medieval, cruel, cada día más dramático, por parte de Estados Unidos. ¿Cómo explicarías, Hassan, a un público que quizá no se entera por los medios de comunicación, porque todo esto está bastante silenciado, que lo que dicen no pocos expertos internacionales es que el pueblo cubano sufre un genocidio silencioso? ¿Es realmente así?

Hassan Pérez Casabona: Sin duda. Tú lo has definido y, por supuesto, hay investigadores, figuras políticas y personas de bien, decentes, que no tienen la ideología del pueblo cubano ni mucho menos, pero que comprenden que lo acontecido, en particular a lo largo de este año, viene a confirmar esa idea.

Las carencias, las necesidades, las vicisitudes y los escollos que encontramos en nuestra vida cotidiana se han visto agravados por una política de Estados Unidos que surgió en 1959 y que tuvo en 1962 la proclama de constituir el bloqueo, firmada por el presidente Kennedy el 3 de febrero, mediante la resolución 3442. Todo lo que ha pasado desde entonces, y que se ha incrementado después del 3 de enero de 2026, viene a confirmar el coste que ha tenido que pagar nuestro país.

Hay decenas de datos. No quiero abrumar a la audiencia, pero hay cosas espeluznantes que confirman ese dramatismo y desnudan la envergadura criminal de todo este diseño de medidas coercitivas unilaterales y sanciones. Me refiero a las órdenes ejecutivas del 29 de enero, destinadas al cerco petrolero y energético, y a la del 1 de mayo, que impuso sanciones complementarias.

Hay cosas que tienen que sacudir la conciencia y la dignidad, y estremecer el alma de cualquier persona de bien en el planeta.

Hay 100.000 seres humanos en Cuba que están esperando para una operación quirúrgica, y 12.000 de ellos son niños y niñas.

Se ha visto afectado el programa de vacunación, que siempre funcionó como un reloj suizo en el caso cubano, gracias a toda la infraestructura creada, las organizaciones y el sistema de salud pública.

Ha disminuido la efectividad de los tratamientos para combatir el cáncer. Los tratamientos oncológicos que se están empleando no son, en todos los casos, de primera línea, porque no se puede acceder a ellos. Esto afecta particularmente también a los niños y las niñas.

Se ha incrementado la mortalidad infantil. Nosotros habíamos logrado lo que parecía imposible: que, en las condiciones del trópico, con las temperaturas, la humedad, los gérmenes patógenos y las bacterias, la tasa disminuyera por debajo de cinco, muy por debajo de la de Estados Unidos y todavía más por debajo de la de su capital, Washington, situándose en niveles comparables a los de las naciones más desarrolladas del planeta.

Sin embargo, en 2019 teníamos una tasa inferior a cinco y ahora se ha incrementado hasta nueve.

El programa materno-infantil se ha visto afectado. También la educación y la práctica del deporte.

Ahora alcanzamos el tercer lugar en los Juegos Centroamericanos, que terminaron en agosto en Santo Domingo, República Dominicana. Eran los juegos más antiguos de la historia, celebrados desde 1926. Quedamos por detrás de México y Colombia.

Pero nuestros deportistas hicieron una proeza. Nuestros atletas prácticamente no pudieron entrenar durante todo el año. Estaban desconcentrados de los centros de alto rendimiento y no pudieron asistir a bases de preparación.

No hay una rama de la vida en nuestro país que el bloqueo no afecte de manera transversal.

Y, particularmente desde la perspectiva energética, todo lo que ha venido sucediendo, los prolongados cortes de electricidad, repercute en la cocción de los alimentos, en la refrigeración y en todo.

Estamos funcionando y pagando colectivamente este precio descomunal por el derecho a mantener nuestra voz y a existir como nación.

Las mentiras sobre las sanciones y el supuesto «Estado fallido»
José Manzaneda: Pasemos a lo que nos dicen sobre lo que está ocurriendo en Cuba. Lo que nos dicen los medios de comunicación, que en muchos casos se limitan a repetir lo que afirma el propio Gobierno de Estados Unidos. Tú has descrito la situación de Cuba y las consecuencias de este asedio. Sin embargo, después leemos que las sanciones económicas contra Cuba no son contra la población, sino contra el Gobierno, e incluso que este constituiría una especie de élite aburguesada en la Isla. Por otro lado, también nos dicen que las sanciones no son realmente las culpables de la situación, sino que Cuba sería un Estado fallido, un sistema fracasado. ¿Cuál es tu análisis?

Hassan Pérez Casabona: Ninguna de esas mentiras resiste el más mínimo análisis. Estoy absolutamente convencido de que ni siquiera se las creen. Si estuvieran en la intimidad de sus hogares, quienes las pregonan no podrían explicárselas a sus hijos, a sus esposas o a sus esposos.

Si Cuba fuese un Estado fallido, la Revolución habría colapsado. Y, con todo lo que ha ocurrido, particularmente este año, no habríamos durado.

Voy a invocar el pensamiento del Comandante cuando sucedió el Período especial, tras la desintegración de la URSS y del campo socialista. El Comandante decía que un pueblo que pierde el 85 % de su capacidad comercial no resiste: «Otro pueblo no resiste lo que dura un merengue en la puerta de un colegio a la hora del recreo».

Si nosotros, sin recursos, hemos demostrado que podemos seguir adelante, es porque aquí todo el mundo sabe qué análisis, estadísticas y cálculos hay que realizar, sobre todo en la sociedad capitalista contemporánea.

Si usted le dice a cualquier país que, cuando a estas alturas deberían haber entrado unos 80 barcos de combustible, solamente ha llegado uno, la conclusión es evidente: ningún país puede funcionar en esas condiciones.

Cuba produce apenas 40.000 barriles de petróleo y necesita 110.000 diarios. Hay 70.000 barriles que no tiene.

Pero no hablemos solamente de Cuba. Estados Unidos produce 15 millones de barriles diarios y consume 22 millones. Necesita siete millones de barriles más cada día.

Si sufriera un cerco petrolero como el que sufrimos nosotros, no se sabe qué habría sucedido allí durante las primeras 48 o 72 horas.

Y si trasladamos esta situación a la alimentación y a los medicamentos, quiero agradecer, Manzaneda, de verdad y con toda la pasión, a cada ser humano del planeta, particularmente aquí, en el Estado español, ahora en el País Vasco y en todos los lugares donde hemos estado, que envía un paracetamol, un ibuprofeno o una silla de ruedas. Todas las ayudas que llegan a través de los movimientos de solidaridad tienen un valor inconmensurable.

El bloqueo tiene efectos acumulados por valor de más de 178.000 millones de dólares. Este año el coste fue superior a los 8.100 millones de dólares.

Hay gente muy seria, pensadores de derechas. Recordemos que en Cuba, cuando se celebraban los encuentros sobre globalización y problemas del desarrollo impulsados por el comandante en 1998 y 1999, acudían grandes figuras del pensamiento de derechas. Eso era lo que quería Fidel.

Se discutían allí las tesis de Galbraith, de Stiglitz y de premios Nobel. No eran encuentros entre economistas socialistas.

Muchas de las figuras actuales están diciendo que, si el bloqueo no le hubiera costado a Cuba esos 8.100 millones de dólares este año, el producto interior bruto habría podido superar un crecimiento del 10 %.

Estamos hablando de estadísticas, de cifras, pero también de hechos y realizaciones concretas.

El bloqueo no justifica todos los problemas internos de Cuba
Por supuesto, el bloqueo no es el único de nuestros problemas. Siempre hago esa aclaración. Nosotros no somos un paraíso ni un país que no tenga problemas. Al contrario, tenemos bastantes, como cualquier sociedad y cualquier hogar.

¿Qué hogar, qué familia no tiene contradicciones? Las hemos tenido siempre, especialmente porque somos un proyecto que avanza a contracorriente.

Fidel dijo en el Aula Magna, el 17 de noviembre de 2005, que, si habíamos cometido un error, era el de considerar que alguien sabía algo acerca de la construcción del socialismo, particularmente en la vecindad de la primera potencia económica y militar de la Tierra.

Carlos Marx y Federico Engels realizaron una disección extraordinaria, descomunal y válida para todos los tiempos del modo de producción capitalista.

Lenin fue un genio de las ideas y del pensamiento filosófico, y tomó el cielo por asalto con la Revolución de Octubre.

Pero nosotros estamos a 90 millas de Estados Unidos.

Tenemos problemas y debemos adoptar muchas decisiones, algunas de las cuales quizá hemos tomado a destiempo. Hay muchas cosas que debemos desbloquear para desarrollar todas nuestras potencialidades.

El bloqueo no es una justificación para todo. Hay cuestiones relacionadas con la burocracia y la ineficiencia de nuestras estructuras en general que no tienen nada que ver con el bloqueo.

Ahora bien, desconocer que esos 8.100 millones de dólares, que todo ese entramado de persecución, constituyen una espada de Damocles sobre nuestra vida cotidiana es estar en Marte, en otra galaxia.

Además de una mentira brutal, es algo que no resiste el más mínimo análisis matemático, filosófico, político ni ideológico.

Si fuésemos un país normal, como los países que no están bloqueados, tendríamos problemas, por supuesto, pero no pasaríamos tanto trabajo para conseguir lo que estoy diciendo: adquirir un antibiótico. No estoy hablando de un equipo de resonancia magnética nuclear ni de cosas muy puntuales.

Las cuestiones cotidianas están resueltas en otros países.

Nosotros también tenemos muchas cosas que sacar adelante, pero nunca lo hemos hecho en igualdad de condiciones.

Hablemos de la producción de alimentos. Cuba tiene tierras, es cierto, pero volvemos al mismo punto: hacen falta combustible y sistemas de riego.

Hay muchas más cosas que se pueden hacer, pero no partimos de la misma posición. Estamos corriendo una carrera. Si fuéramos a competir en los 100 metros, usted no puede partir con 40 o 60 metros de desventaja y después pretender igualar la llegada. Sería inadmisible, porque el punto de partida no es el mismo.

Creo que este año, quizá como nunca antes en la historia, se ha demostrado lo criminal del bloqueo y la resiliencia del pueblo cubano para hacer frente a obstáculos indescriptibles, inenarrables, que incluso resultan difíciles de entender desde otros contextos.

Esa es la situación cotidiana a la que nos enfrentamos.

Hemos demostrado que estamos en las antípodas de ser una nación fallida, porque estamos funcionando en unas condiciones en las que otros ni siquiera se atreverían a comenzar a poner en marcha una lucha semejante.

La Batalla de Ideas y la lucha por el regreso de Elián González
José Manzaneda: Hassan, hace más de dos décadas participaste de manera muy activa en la Batalla de Ideas, un proyecto y un conjunto de programas liderados por el propio Fidel. También fuiste una figura muy visible en aquella lucha del pueblo cubano por la liberación del niño Elián González, que estuvo secuestrado en Miami durante varios meses. ¿Qué recuerdos tienes de todo aquello? ¿Y qué enseñanzas te dejó?

Hassan Pérez Casabona: Obtuve múltiples enseñanzas y tratamos de ponerlas en práctica cotidianamente, también en nuestro trabajo como profesores. No como un elemento testimonial o una anécdota, sino como todo un método de trabajo que puso en práctica el Comandante después de alcanzar una gran madurez.

La Batalla de Ideas, como tú dices, tuvo el detonante de la lucha por el regreso de Elián, desde el 5 de diciembre de 1999.

Elián llegó victorioso a Cuba con su papá el miércoles 28 de junio del año 2000.

La Batalla de Ideas continuó porque, como señaló Fidel, tus preguntas me hacen evocar una etapa que está muy arraigada en los sentimientos.

El Comandante, por ejemplo, dijo el 4 de abril de 2002, durante el acto por el 40.º aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas y de los pioneros, que «la Batalla de Ideas no es solo el arte de la réplica y la contrarréplica; es, en primer lugar, hechos y realizaciones concretas».

En aquel momento se produjo una etapa de eclosión. Se llevaron a la práctica, de manera tangible, múltiples programas que tenían como vórtice, como epicentro, la dignificación de los seres humanos y la conquista de toda la justicia.

¡Qué idea martiana!

Una Revolución que, entre el final del milenio anterior y el comienzo de este siglo, había acumulado experiencia, método de trabajo y madurez, en un contexto internacional diferente.

Fue una etapa imborrable que hay que estudiar también con rigor.

Forma parte de las grandes epopeyas libradas desde el 1 de enero de 1959, con la juventud, el movimiento estudiantil, nuestras mujeres y los campesinos.

En aquel momento se demostró, mediante la conducción, el liderazgo y también la participación decisiva del pueblo, cuánto se podía avanzar en lo que te digo, Manzaneda: trabajar para mejorar los sistemas educativos y los programas sociales desde una profunda convicción humanística.

Cuba ha tenido al ser humano como alfa y omega desde el primer día.

Aquella idea de Fidel: no te decimos «cree»; te decimos «lee». La campaña de alfabetización, los temas que vimos durante la COVID-19, las vacunas y las medallas que hemos recordado estos días, evocando aquella gesta descomunal: el quinto lugar en los Juegos Olímpicos de Barcelona, con 31 medallas y 14 títulos.

Todas esas cuestiones, tanto en el plano social como en el material, son conquistas que hoy tenemos que defender e impulsar.

Te reitero este concepto indescriptible, que habla del heroísmo del pueblo cubano y de la idea expresada, por ejemplo, por el presidente Andrés Manuel López Obrador y reiterada ahora por la presidenta Claudia Sheinbaum, de que Cuba es una especie de Numancia y merece un premio colectivo por su resistencia y su dignidad.

En aquellos momentos de la Batalla de Ideas, como dijo también el gran intelectual, escritor y poeta cubano Cintio Vitier, Elián fue un pequeño capitán de la alegría. Así actuó aquel niño, hoy convertido en un profesional, en un joven muy destacado que fue capaz de unir a un país.

Tengo recuerdos muy gratos, imborrables, y estoy convencido de que hay enseñanzas en aquella etapa, como en las anteriores y en las posteriores, que tenemos el deber de reinterpretar ante cada nueva amenaza para dar continuidad al proyecto de la Revolución.

«Desbrozando caminos. Fidel y la conquista del tiempo», de gira de presentaciones
José Manzaneda: Bueno, recordemos que el último ensayo de Hassan Pérez Casabona es Desbrozando caminos. Fidel y la conquista del tiempo, que está presentando en una gira por diferentes ciudades del Estado español, con el apoyo, sobre todo, del Partido Comunista de España y del Partido Comunista de Andalucía.

Hassan Pérez Casabona: Un gran abrazo para todos los compañeros y compañeras que han hecho un esfuerzo descomunal. Ha sido un privilegio haber participado en la edición de este año de la Fiesta del PCE.

En 2027 se cumplirán 50 años y, de verdad, ¡cuántos compañeros y compañeras valiosos hemos conocido estos días! Eso nos llena de orgullo y satisfacción.

José Manzaneda: Muchísimas gracias, Hassan, por tus palabras y por estar presente aquí, en este modesto estudio de Cubainformación.

Hassan Pérez Casabona: ¡Un gran estudio! Muchas gracias, Manzaneda, a ti y a todo tu colectivo.

Equipo: Ana Gil, Javier Garijo, Ismael Sánchez.

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José Manzaneda

Coordinador de Cubainformación

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