Por: Pedro Alcalá Afanador
La semana pasada, desarrollamos la antropogénesis de la intersubjetividad, para sustentar nuestra comprensión de la Salud Mental Colectiva Decolonial, como el encuentro de la subjetividad del Ser y las intersubjetividades del Amar y el Tener-Estar, intersubjetividades que originan mediante un proceso de subjetivación a un sujeto como significante de la ausencia del «otro», simbolizada en la muerte como descubrimiento humano, conciencia de finitud, pero también como alteridad, otro, un nosotros, que nos resignifica como identidad personal e identidad colectiva.
La intersubjetividad, prexiste a la subjetividad, es un vacío significante que origina mediante la creación de una conciencia comunitaria, social crítica y el materialismo dialéctico constituyente/constituido da origen al pueblo, como sujeto colectivo histórico cultural y los poderes políticos: potentia y potestas, es decir, potentia del pueblo, que mediante la soberanía popular y el voto, delega en la potesta, poder público institucional, el gobernar escuchando u obedeciendo al pueblo (Dussel, 2010)
En el presenta artículo, vamos a tratar mediante una síntesis compleja, la crisis de la Salud Mental de las y los venezolanos, a partir de los acontecimientos del 3 E-2026.
Desde la década de los 90 del siglo XX, se habla de la globalización planetaria, como un reacomodo de las crisis periódicas del capitalismo. Del capitalismo industrial, al mercantil, del mercantil al financiero y de este último al capitalismo digital. A la par de estos reacomodos, se han producido en las sociedades mundiales transformaciones culturales, que indudablemente tienen un impacto en las subjetividades e intersubjetividades humanas de los pueblos del mundo, surgiendo lo que se ha denominado las Crisis Civilizatoria de la modernidad capitalista occidental.
En más de ocho décadas, a partir de 1945, el planeta cambió de una bipolaridad geoideológica surgida una vez finalizada la 2da Guerra Europea Intercapitalista, mal llamada 2da Guerra Mundial, entre occidente y el mundo euroasiático: EE. UU y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), con la caída del Muro de Berlín y posteriormente el colapso de la URSS, emerge un mundo unipolar hegemonizado por EE. UU, que pareció tener larga vida, la realidad nos evidenció, que esa presunción teórica, no era real.
Hoy somos espectadores protagónicos de la dinámica social, que siempre ha sido así, un proceso constante de ir y venir, un devenir diría Heráclito, con la emergencia y desarrollo de Estados Civilizaciones, como China, Rusia, India, Irán, que han emergido con fuerza demográfica, científico tecnológica, comercial y bélica, que desafía por si misma, al hegemón estadunidense, que durante esas ocho décadas, basó su desarrollo (progreso lineal), en una economía de guerra, a través del desarrollo industrial bélico militar del Pentágono, denunciado por el Presidente de los EE. UU, General Dwight Eisenhower, al entregar el mando al Presidente Kennedy, el intelectual y expresidente dominicano Juan Bosh, escribió al respecto su obra titulada el Pentagonismo. Lo cierto es que el desarrollo económico de EE UU, se sustenta en esta economía bélica y genocida.
Ahora bien, el que se haya hecho evidente en las últimas tres o cuatro décadas la Crisis Civilizatoria, no niega su existencia siglos atrás, desde nuestra perspectiva, para el continente de Abya Yala, la Crisis Civilizatoria comenzó en 1492, con la equivocadísima denominación del «descubrimiento de América», somos el único continente conquistado, colonizado y aún hoy colonializado, mediante genocidio, etnocidio, epistemicidio, historicidio de los pueblos originarios y actuales en vías de recolonización, mediante injerencia como las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU). los acontecimientos del 3 E-2026, y la balcanización silenciosa de Nuestramérica, mediante manipulaciones tecnológicas en elecciones presidenciales, resultando ganadores de la Presidencia de la República de países Nuestroamericanos gobernantes ultraliberales al servicio del Imperialismo Hegemónico de los EE.UU.
El 3 E-2026, fue el desenlace de una crónica de una «invasión militar anunciada» una década antes con el Decreto de Barak Hussein Obama Presidente de los EE.UU de 2015, que entró en vigencia en el 2017, declarando a Venezuela como Amenaza Inusual y Extraordinaria para la Seguridad Nacional de EE. UU, era el anuncio de la actualización de la Doctrina Monroe, en lo que históricamente el poder supremacista blanco, sionista, israelí ha denominado «su patio trasero», a ese acontecimiento injerencista y violador del Derecho Internacional y la Soberanía Nacional, nosotros le dimos una lectura ideológica izquierdista occidentalizada, nos conformamos, con las clásicas movilizaciones de masas y recoger 13 millones de firmas, que debíamos hacerlo, pero complementada con una lectura geopolítica de hacia dónde está empujando al planeta, el Imperialismo Hegemónico estadunidense y su mirada unipolar, ante la inminencia e imparable avance de un planeta pluriverso y pluripolar.
Los delicados y peligrosos acontecimientos históricos descritos panorámicamente párrafos supra, indudablemente que han impactado las intersubjetividades y subjetividades de los pueblos, mediante guerras asimétricas, guerras cognitivas, autoritarismos gubernamentales, acentuación de injusticias, desigualdades e injusticias planetarias como las acontecidas en Gaza, Palestina, Venezuela e Irán, sin excluir las más de seis décadas de asedio deshumanizante de los gobiernos estadunidenses al heroico pueblo cubano.
Las consecuencias están a la vista, intersubjetividades y subjetividades con conciencias alienadas, identidades personales y colectivas, ajenas a nuestro Ser, Amar y Tener-Estar, histórico, nacional, cultural, creando malestares colectivos y sufrimientos humanos, prolongados o permanentes, que originan trastornos orgánicos, psicopatológicos, crisis económicas, precarización del empleo, sueldos y salarios indignos, ineficiencia de servicios públicos básicos necesarios e insuficientes, desesperanzas colectivas causantes de violencia social y doméstica, suicidios, es decir, la patologización y psicopatologización masivas, para doblegar conciencias, flejar luchas y resistencias, que ahoguen las aspiraciones emancipatorias y libertarias de nuestros pueblos, estamos siendo víctimas de genocidios, etnocidios, epistemicidios silenciosos, pero, efectivos, sin bombardeos ni drones.
Con ello, se erosionan: intersubjetividades, subjetividades, conciencias, que ponen en entredicho la Salud Mental Colectiva Decolonial, subalternizándonos e inferiorizandonos, para que no nos organicemos, ni luchemos para recuperar nuestra independencia y soberanía.
No solo debemos renacer en infraestructuras y arquitecturas, responsabilizando al doble terremoto, sino también a la intervención militar que secuestró e hizo prisionero de guerra a un presidente en funciones y su esposa, diputada a la Asamblea Nacional, debemos despertar conciencias críticas, para continuar las luchas, para poder resistir y re-existir.
Reflexiones finales
Estamos asistiendo a un cambio acelerado, excepcional e inusual del Estado venezolano, que no es hacia el Estado democrático, comunal de derecho y justicia.
La violación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, al no garantizarle plenamente al pueblo venezolano, los derechos constitucionales a la vida, la salud, lo saludable, la educación y el trabajo con salarios y sueldos dignos, entre otros.
Incumplimiento del artículo 3 constitucional, que dice: «…los fines esenciales del Estado venezolano, son la dignidad y desarrollo de la persona…mediante la educación y el trabajo.
Estamos sufriendo un genocidio silencioso pero efectivo debido a la deficiencia progresiva y permanente de los servicios públicos básicos en los territorios sociales, disfrazados desde hace unos dos años, con la promesa mediante uso electoral de proyectos comunitarios que el pueblo selecciona mediante el voto, pero, hasta ahora, son escasos su cumplimiento.
Privatización disfrazada de la garantía del derecho a la vida y la salud, por deficiencia en los establecimientos de salud de: medicinas, vacunas, insumos médico quirúrgicos, reactivos en servicios de laboratorios públicos de los hospitales, el pueblo ante la angustia de tener un familiar enfermo, gravemente enfermo, recure a la mendicidad y caridad pública, es cotidiano y a diario ver en el transporte público de las capitales de estado y pueblos de la Patria, enfermos o familiares de enfermos pidiendo ayuda económica para comprar medicinas, realizarse exámenes de laboratorio o adquirir insumos quirúrgicos para una intervención quirúrgica, en el transporte «público» (en la realidad no son públicos, son asociaciones y cooperativas de transportistas en precarias condiciones).
Justo es decir, que en Maracay, en el mes de enero de este año, se anunció con bombos y platillos, la reinauguración del un Servicio Público, como el Trans- Maracay, pero han pasado ya nueve meses y no ha sido puesto en funcionamiento y ni la Gobernadora, ni el Alcalde del Municipio Girardot, han dado explicaciones, de esta situación, así se gobierna escuchando y obedeciendo al pueblo, mientras el Sr. Trump dice al mundo que los venezolanos y venezolanas estamos felices con las migajas que envía la Reserva Federal o quien sea que maneja y saquea, las ganancias de la venta de petróleo venezolano a precioso de gallina flaca.
Estas son las consecuencias del 3E-2026, que no solo se resuelven con medidas coyunturales y poco efectivas como nombrar un Nuevo Consejo Nacional Electoral, sin pedir cuentas al Sr. Elvis Amoros, ni renovar los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por las cúpulas de siempre, sin pedir rendición de cuentas a los Magistrados salientes y sin la participación del pueblo; por que la Asamblea Nacional tan diligente para reformar la Ley de Hidrocarburos, no promueve como en México, la elección popular de los Magistrados del TSJ y ampliar con ello una verdadera democracia participativa, corresponsable y protagónica.