Cilia y Maduro, amor hasta la eternidad y la cárcel el altar

Mi palabra

“Es mejor ser la viuda de un héroe

que la mujer de un cobarde”

Dolores Ibárruri

 

Por: Narciso Torrealba

 

La valentía y defensa del suelo patrio, por parte de la pareja presidencial, es digno de admiración y todo parece indicar, que la primera combatiente prefirió acompañar hasta la muerte, antes que dejar solo al presidente y compañero de vida, ya que, en medio de la soledad y separado del camarada todo se hace muy difícil, porque el amor cuando es sincero y profundamente correspondido, penetra hasta el infinito del alma dejando huellas muy marcadas, el cual se extienden en la inmensidad de la eternidad, y lo han demostrado en la cárcel, a pesar de estar injustamente encarcelados en los Estados Unidos, por mandato de un ser totalmente irracional, que se encuentra cumpliendo las órdenes de las grandes corporaciones del imperialismo, en medios de sus desajustes mentales, que cada día horrorizan y avergüenzan a infinidades de estadounidenses.

Desde el 3 de enero, la legitima pareja presidencial se encuentra sometida a una prueba, que solamente superan los valientes y los que andan enamorados, ya que, han dado muestras de no flaquear, a pesar de los problemas de salud de la aguerrida y probada en la lucha, como es Cilia Flores, porque se encuentran a merced de los mercenarios gringos, el cual han dado demostraciones con hechos comprobados, que están dispuestos a inventar apoyados a través del poder mediático cualquier falsedad por más increíble que parezca, como lo hizo Trump, con el cártel de la drogas, con el nombre de soles y todavía no sabemos por donde salían, algo muy parecido al argumento de George W. Bush, para invadir a Irak.

Todo el que defiende a la patria, con la pasión y el orgullo de ser venezolano, como lo hizo el Libertador Simón Bolívar, siempre es correspondido por un amor desbordado y sincero impregnando de infinitas pasiones y recíprocamente se sigue los pasos, como lo hizo en su oportunidad la heroína de la lucha independentista Manuelita Saénz –La amante inmortal– porque estaba convencida, que estaba frente a un hombre, el cual se jugaba la vida en cada lance a lo largo y ancho del país y más allá de nuestras fronteras, para darle la libertad a otras naciones y liberarlas del yugo español; pero no solamente podemos contar este episodio, porque lo de Luisa Cáceres de Arismendi, es parte de una verdadera historia de amor para darle vida a un sentimiento, que eleva al humano con mayor intensidad.

El romance encendido de la pareja presidencial, sobre todo de esta valerosa mujer, puede servir de ejemplo para todos los revolucionarios y de aquellos, que solamente viven para el dinero, porque les abre cualquier puerta, como ha pasado con Donald Trump, el cual solamente sacaba los dólares y al momento sus alabarderos e inescrupulosos serviles, sin una señal de vergüenza lo llevaban al gozo carnal, sin importarles a quienes utilizaban para sus morbosos instintos sexuales, y por eso el calificativo de pedófilo, porque muchas veces llevaban niñas en edad para jugar con muñecas. Por eso podemos decir sin temor de equivocarnos: nunca hemos visto un momento tan paradójico, ya que, mientras el encargado de la cárcel, es un inmoral sin ninguna excusa ni vergüenza, los prisioneros han dado muestra de moralidad, con todos los errores, que puede cometer un ser humano.

Lo de Cilia y Nicolás Maduro, es para pensar en el inmenso poder del amor, en medio de las grandes dificultades y más, cuando la principal opositora, la invasora por convicción y clase, María Corina, se ha convertido en una verdadera judía errante tratando de cortarle la plena libertad al pueblo venezolano, al encompincharse con los farsantes del imperialismo: Trump y Marco Rubio, y por eso está dando pena, ya que, con lloriqueos no se conquista a un pueblo y menos en medio de las grandes dificultades. La pareja presidencial ha dado muestra de un verdadero amor de pareja al lado de su pueblo, y lo podemos corroborar en las publicaciones diarias del profesor Juan Alonso, pidiendo su libertad, porque en la mayoría de esas gráficas la pareja aparece agarrados de las manos, como unos adolescentes, recordándome un pensamiento de un escritor francés, Henry Bordeaux, quien dejó una verdadera enseñanza: “Durante la juventud creemos amar; pero solo cuando hemos envejecido en compañía de otro, conocemos la fuerza del amor”

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