¡Comuna o Nada

Yosmira Coromoto Suárez González
Han pasado 17 años desde que Hugo Chávez lanzó la consigna «Comuna o Nada» en 2009, y el balance es bastante complejo. Por un lado, el proyecto comunal sigue siendo un referente en el discurso y una herramienta de movilización; por otro, no ha logrado cumplir su meta de convertirse en la base del nuevo Estado socialista. Se ha visto atrapado en un ciclo de dependencia financiera, burocracia y lealtad a los partidos.
Génesis y fundamentos: entre la radicalidad discursiva y la ambigüedad estratégica
Esta propuesta se enmarca dentro del Socialismo del Siglo XXI. Chávez la presentó como una crítica a la lentitud de la burocracia, advirtiendo que sin un enfoque comunal, el proceso podría caer de nuevo en prácticas opresivas. Sin embargo, desde el principio, había una contradicción en su estrategia: Chávez también sostenía que «la comuna aislada es contrarrevolucionaria», lo que significaba que rechazaba proyectos autónomos y los subordinaba al Estado central.
Implementación y resultados: la brecha entre el discurso y la realidad
El modelo se estableció con las Leyes del Poder Popular en 2009, y hoy en día hay aproximadamente 5.336 comunas y 49.000 consejos comunales en funcionamiento. Sin embargo, los resultados muestran tres fallas estructurales importantes:
– Dependencia financiera y control central: A pesar de que las comunas identifican sus necesidades, la distribución de recursos sigue siendo centralizada. En una auditoría realizada en Mérida, se encontró que el 51,5% de los proyectos estaban bajo el control de ministerios nacionales, mientras que solo el 19,2% estaba en manos de las autoridades municipales o comunales.
– Burocratización y clientelismo: La literatura ha documentado cómo los consejos comunales fueron absorbidos por el PSUV, actuando más como estructuras de apoyo político que como verdaderos órganos de autogobierno. Las reformas legales de 2025, en lugar de corregir estas deficiencias, han intensificado el control centralizado.
– Resultados materiales limitados: Los datos oficiales indican que se realizaron 33.743 obras en 2025, pero esto contrasta con la persistencia de problemas como el acceso al agua, la electricidad y la infraestructura vial que siguen apareciendo en las consultas comunales año tras año, lo que sugiere que las soluciones no están llegando o no son sostenibles.
Análisis crítico: ¿democracia directa o control centralizado?
El proyecto comunal se encuentra atrapado en una tensión sin resolver entre dos enfoques: la autonomía del pueblo y el control del Estado y los partidos. Los críticos advierten que las reformas legales parecen tener como objetivo desmantelar la democracia representativa, reemplazándola por un «sistema de control centralizado que se presenta como participación popular».
La paradoja radica en que la crisis económica, provocada por sanciones y la caída de los precios del petróleo, ha fortalecido a las comunas como redes de apoyo, pero al mismo tiempo las ha hecho más dependientes del Estado para su financiamiento y más susceptibles a la coerción política.

Balance: un legado en disputa
Después de 17 años, «Comuna o Nada» ha dejado de ser un grito de lucha y se ha convertido en un símbolo de una promesa que no se ha cumplido. El proyecto comunal ha sido absorbido por la lógica estatal que intentaba superar, transformándose en un híbrido inestable que no es ni un autogobierno real ni un simple clientelismo. Su futuro dependerá de si el movimiento comunero puede construir una verdadera autonomía frente al Estado y el partido, o si seguirá siendo un instrumento de legitimación en un contexto de crisis sistémica y creciente autoritarismo.

Por: Politóloga Yosmira Coromoto Suárez González
Fecha: 11 de octubre de 2026 8:20 pm
Correo [email protected]
ORCID: https;//orcid.org/0009-0005-0475-3258
Maestrante en Ciencias Comunales
Programa de Estudios Abiertos – UPTM “Kleber Ramìrez”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *