Adiós, Piero, mi querido viejo…

Partió a la eternidad uno de los grandes de la canción social. Lo extrañaremos, porque de esos cantantes no entierran todos los días.

 

Fenando Alexis Jiménez

Los primeros recuerdos que tengo de la música de Piero, giran en torno a los temas “Mi viejo” y “Una sinfonía inconclusa en el mar”. Los demás, en ese tiempo, no los entendía, aunque después me enteré que eran del género de la canción social, en pocas palabras, de protesta. Y dos tíos izquierdosos los repetían una y otra vez tarareando la letra y luego lo mismo—dale que dale– y, apenas ahora caigo en cuenta que estuvieron de buenas de no rayar el acetato de los discos.

Un hombre que despertó la conciencia latinoamericana con sus letras, pero que, también, se dirigió a la niñez y tuvo varios temas románticos pegados en la radio, como “Llegando, llegaste”.

Polifacético, creativo, con ayuda de su amigo el periodista y poeta porteño, José Tchercaski. Piero contaría después que se tomaron muchos mates corrigiendo textos, cantándolos a capela una y otra vez hasta encontrar el punto para la musicalización.

Una vida de contrastes. Nació en Gallipoli (Italia), a los tres años lo trajeron a Banfield, Argentina, y se nacionalizó en Colombia. Le iban a entregar la nacionalización el 2 de diciembre de 1993. Incluso tendrían una recepción con un grupo de invitados. Pero ese día abatieron a Pablo Escobar y debió esperar tres años para tener cédula de nuestra tierra.

La vida de Piero Antonio Franco de Benedictis—su nombre real–, vivió intensamente. No solo en la farándula, sino como exiliado cuando el general Jorge Rafael Videla le dio un golpe de estado a la presidenta constitucional, María Estela Martínez de Perdón el 26 de marzo de 1976. Escapó de la cacería de brujas y se refugió en Panamá, España, Italia y Colombia.

Siempre amó nuestra patria y no desaprovechaba oportunidad para visitarnos e, incluso, dar conciertos en beneficio de obras de ayuda humanitaria.

Su partida a le eternidad me cayó como un baldado de agua fría y sólo me resta decirle: “Adiós, Piero, mi querido viejo”. Se fue un grande de la canción social…

@CrónicasdeMacondo

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