Un live con maricorinistas trasnochados

Manuel Gragirena

Ayer un amigo me envió un video de TikTok y, luego de verlo, continué pasando videos y caí en la zona de los lives. Hay de todo allí, desde hermosas muchachas pidiendo corazones hasta grupos de personas hablando de política. Primera y última vez que intervengo en un live con una parranda de oposicionistas.

Fue triste sentir la impotencia de ofrecer un planteamiento que pudiese ser tomado con el interés que genera la necesidad de saber y comprobar, una vez más, que la gente —esta gente— piensa con el estómago, pues los mueve el hambre, y no con el cerebro; están limitados para contrastar y concluir en algo nuevo, siempre vuelven al punto que se han psicoprogramado; es triste.

Entré al live porque escuché que discutían sobre si el gobierno de Chávez pagó o no pagó la deuda externa venezolana y, dentro de las intervenciones que escuché antes de activar mi micrófono, estaba la reiterada sobrevaloración del dólar y la mítica postura de asumir que los EE. UU. es el país de las oportunidades y la libertad.

Entré y me presenté como lo que soy: un hombre de más de 60 años que ha vivido con conciencia y conocimiento comparado la Venezuela desde 1975 hasta hoy. De inmediato les dije esto: «El problema del mundo, no solo de Venezuela, sino del mundo, es la imposición del dólar como moneda de reserva mundial, cosa que los EE. UU. no están dispuestos a modificar. Por lo tanto, cualquier país de este planeta que intente prosperar y desarrollarse por sí mismo será saboteado y retraído al semidesarrollo por los EE. UU.».

Bastó y sobró para que una señora, que entiendo está en España siendo de Punta de Mata, me calificara de gorgojero y lanzara la ligereza de decir que mi madre me parió sin haber tomado ácido fólico. Según ella, no insulta. Bueno, lo cierto es que varias personas comenzaron a preguntarme cosas, sobre todo elementos históricos, y pude responder a todo, pues, modestia aparte, siempre he estado muy bien enterado.

Entre tantas preguntas, uno de ellos, tal vez el más maricorinista de todos, insistió en afirmar que, en 1989, en el segundo mandato de CAP, la conversión monetaria era de 4,30 Bs. por dólar, asunto que varias veces intenté que escuchara que el dólar a 4,30 llegó hasta 1983; es más, le dije en reiteradas oportunidades que esa fórmula cambiaria solo estuvo vigente por 9 años.

También intenté explicarles que la deuda externa de Venezuela tiene varios acreedores, entre los cuales ya no están el FMI y el Banco Mundial, pues durante su gestión el gobierno venezolano de Hugo Chávez pagó la totalidad a estos dos organismos; por lo tanto, la deuda externa que adquirió Venezuela durante el lapso de Chávez fue fundamentalmente con China y con particulares compradores de bonos de PDVSA, deuda que fácilmente podía pagar Venezuela luego de que se eliminara la brecha entre el precio real y el precio de venta del barril de petróleo. Fue inútil, no porque no puedan, sino porque no quieren entender. Además, por más que intenté hablarles, un parlamento de más de dos minutos para ellos es interminable; necesitan una respuesta de máximo cuatro palabras, incluyendo una soez reiterada, por ejemplo: «Marico, es así, marico».

Otro de los foristas, algo mejor informado y cuyo tono de voz y seguridad permitían presumir que tenía más y mejores argumentos, me increpó preguntando si yo sabía qué era la Veba Oel. Por supuesto, le pedí que me repitiera la pregunta, pues lo de «Beba» me sonaba a chicas, bebitas, pero luego caí en cuenta de que se refería a una refinería situada en Alemania que la transnacional petrolera BP le compró a Venezuela. Refinería que fue adquirida por los años 82 u 83, cuando Humberto Calderón Berti era ministro de Energía y Minas y presidente de la OPEP. Ante mi duda, ganó terreno, pero intervine diciéndole que aquellos negocios, me refiero a los de Calderón Berti, fueron duramente criticados, llegando a decir que Venezuela estaba comprando «cafeteras» para referirse a esas refinerías petroleras. Evidentemente no está a mi alcance calificar de bueno o malo el negocio de comprar o vender un activo tan grande y estratégico como una refinería ubicada en Alemania. Para establecer una opinión sobre tal cosa se necesitan muchos elementos. Y eso, aparte de recordarle que tal refinería, y otras, fueron políticas del gobierno de Luis Herrera Campíns, asesorado por Calderón Berti, y la venta fue una decisión de Chávez, asistido por Rodríguez Araque, valoren los personajes y supongan una opinión nuestra. Pero no, el forista aprovechó para destruir la imagen del gobierno de Chávez, siendo la opinión de él tan insignificante como la mía.

Bueno, total que tuve que hablar de Bretton Woods, de la violación del acuerdo al verse descubierto por Francia, de la decisión de Nixon, de la crisis del 73, de la reevaluación a juro del yen en los 80, de la crisis inmobiliaria de 2008 y de la posibilidad cierta de que China y demás países superpoderosos acaben con la hegemonía del dólar. Todo por nada, pues la señora de Punta de Mata se puso intensa, declaró su amor a Milei, se declaró republicana estando en Madrid y eructó su odio a Pedro Sánchez sin percatarse de que, de ganar Vox, la van a correr y a Monagas va a dar.

Ya eran las 3 de la mañana y a las 7 salgo a trabajar, así que, con todo el respeto del mundo, anuncié mi retiro, les deseé buenas noches y pisé el botón virtual rojo.

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