Lula en caldo e` ñame por ser tan blandengue… Pero si Brasil ya es territorio gringo…

Con el resultado de esta primera vuelta, en que Bolsonaro gana por un pequeño margen (en realidad, es lo más parecido a un empate), es evidente que el panorama que tendrá que afrontar Lula en esa trampa llamada balotage, es más que difícil. Obviamente pueden existir de aquí a fin de mes (que es cuando se hará el nuevo comicio) todo tipo de imponderables, pero se sabe que la derecha va a marchar unida. Por otra parte, ambos candidatos tratarán de pescar en el río revuelto de los más de 30 millones de personas que decidieron no ir a votar y en los más de 5 millones de votos en blanco y nulos.

Estos resultados indican por un lado, que la división entre los dos Brasil persiste y por momentos se agranda, que hay un sector de la población, casi 56 millones de votantes, que en un gigantesco damero de posibilidades se inclina por la ultraderecha que representa un candidato que tiene cuentas con la policía, que se recuesta en la figura de un presidiario como su padre, y que por única virtud solo posee la de ser representante en Brasil de Trump y Netanyahu, o sea de dos genocidas de pueblos. Sin embargo, esos 56 millones no se inmutan ante semejante perspectiva y levantan la apuesta de querer volver a instalar en el gobierno a quien representa el fascismo, y por consiguiente el racismo y la impronta neocolonial marcada por EE.UU para el continete.

Lula, que llega a estas elecciones, como un presidente que más allá de sus debilidades y contradicciones, ha logrado mejorar sustantivamente la vida de amplios sectores de la población, aunque tiene numerosas asignaturas pendientes, alguna tan importantes como la varias veces postergada reforma agraria. De todos modos, es indudable que sus propuestas progresistas ante la barbarie de corrupción y autoritarismo represivo que ofrece un Bolsonaro, debería haber recibido más apoyo popular, para lograr un resultado que le hubiera permitido ir menos complicado que ahora a una segunda vuelta.

De todos modos, es indudable que la campaña de Lula para esta nueva instancia debe ser de Patria o Muerte, es decir, radicalizar más su oferta y no caer, como suele ocurrir con los candidatos progresistas, en la tentación de ceder en el campo ideológico y propositivo para intentar ganar sea como sea. Los que en política apuestan a eso, terminan derrotados en fuego cruzado. Frente a un energúmeno como Bolsonaro, es necesario apretar los dientes, y salir al ruedo a golpear con todo, retomando sin vergüenza las históricas banderas de la izquierda y comunicar con el pueblo presencialmente, hablándole con sencillez y claridad, sobre la catástrofe que puede devenir de un triunfo del fascismo. Y frente a ello, mostrar un programa no de promesas a incumplir sino de cambios profundos.

Como ya se había anticipado, en Brasil, se juega más que una elección, sino la posibilidad de pararle los pies a Trump y al imperio, por eso vale la pena no retroceder ni un paso y hacer un doble esfuerzo que permita derrotar a la mafia bolsonarista, en la elección si se pudiera, o en las calles, manifestando el abierto repudio al imperialismo y sus representantes locales.

Un comentario

  1. Se esta cumpliendo aquello de que el que se mete con Venezuela se seca???….éste traidor de Lula impidió el acceso a Vzla a los Brics y apoyó a la terrorista de Maria Corina, bueno ahora que chupe, que pierda las elecciones el bolsa ese y ojala lo metan preso de nuevo.

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